Unitas Watch Co. S.A., establecida en Tramelan, en el Jura bernés, quedó integrada en 1932 en Ébauches S.A. luego fue ETA/Unitas y, finalmente, fue ETA.
Catalogación Referencia: MIARB Nº 1.637 JDBC.
DATACIÓN HISTÓRICA DE LA FECHA DEL RELOJ:
Circa 1979-1980
NOTICIAS COETÁNEAS A LA CONSTRUCCIÓN DEL RELOJ:
- El Partido Baaz toma el poder en Irak y Saddam Hussein emerge como hombre fuerte del régimen (1968)
- Saddam Hussein asume la presidencia de Irak e instaura un régimen autoritario y personalista (1979)
- Irak invade Irán y desencadena una guerra de ocho años con cientos de miles de víctimas (1980–1988)
- El régimen de Saddam reprime a kurdos y chiíes y ejecuta la campaña de Anfal y el ataque químico de Halabja (1987–1988)
- Saddam invade Kuwait y provoca la Guerra del Golfo y el aislamiento internacional de Irak (1990–1991)
- Estados Unidos invade Irak, Saddam es capturado, juzgado y ejecutado en Bagdad (2003–2006)
PAÍS DE CONSTRUCCIÓN DEL RELOJ:
Tramelan, en el Jura bernés, Suiza.
DESCRIPCIÓN DEL RELOJ, FICHA TÉCNICA:
LOS RELOJES DE SADDAM HUSSEIN Y EL CALIBRE UNITAS 6498: PROPAGANDA POLÍTICA, TÉCNICA RELOJERA Y CRITERIOS DE AUTENTICACIÓN
Durante el siglo XX, el reloj adquirió en numerosos regímenes políticos una significación que trascendía ampliamente su función cronométrica. Por su precisión, su carácter duradero y su asociación con el prestigio técnico e industrial, constituyó un objeto particularmente apto para la conmemoración, el reconocimiento institucional y el obsequio diplomático. En el Irak gobernado por Saddam Hussein, esta dimensión simbólica se integró en un sistema de representación pública caracterizado por la reiteración de la imagen del presidente en edificios oficiales, monumentos, carteles, publicaciones, billetes, objetos conmemorativos y bienes de uso cotidiano. Los relojes que incorporaron su retrato, su firma o emblemas de la República iraquí deben ser estudiados dentro de ese programa general de construcción y difusión de la autoridad política su mensaje era claro repetición es reputación y contra mas miraban la hora sus súbditos, más miraban a su líder.
El Partido Baaz tomó el poder en Irak mediante el golpe de Estado del 17 de julio de 1968. Saddam Hussein, inicialmente vicepresidente del Consejo del Mando de la Revolución y figura progresivamente dominante dentro del régimen, asumió formalmente la presidencia de la República el 16 de julio de 1979, cargo que conservó hasta la caída de Bagdad en abril de 2003. Durante aquellos años se desarrolló un intenso culto a la personalidad que procuraba hacer visible al jefe del Estado en los ámbitos institucional, militar, educativo y doméstico. La representación del mandatario sobre la esfera de un reloj respondía perfectamente a esta lógica: colocaba su imagen sobre un objeto personal, portátil y consultado repetidamente a lo largo del día.
El uso político del reloj no fue una singularidad exclusivamente iraquí. La entrega de piezas personalizadas a militares, funcionarios, diplomáticos, gente del partido y visitantes extranjeros formaba parte de una antigua cultura del regalo oficial practicada por monarquías, repúblicas y gobiernos de muy distinta naturaleza. En el caso de Saddam Hussein, sin embargo, la abundancia y variedad de los ejemplares conservados permiten reconocer una producción particularmente extensa. Se conocen relojes asociados a fabricantes como Universal Genève, Longines, Favre-Leuba, Omega, Unitas ( fabricantes de movimientos) y Zenith, además de numerosos ejemplares de procedencia suiza, japonesa o asiática pertenecientes a categorías comerciales muy distintas. El fenómeno comprendió relojes mecánicos y de cuarzo, piezas de pulsera y de bolsillo y modelos tanto de cierto prestigio como de fabricación seriada y económica. No se limitó, por consiguiente, al ámbito de la alta relojería.
No todos los relojes que muestran el retrato de Saddam Hussein pueden considerarse automáticamente encargos directos de la Presidencia iraquí. Algunos pudieron ser adquiridos o encargados oficialmente y personalizados desde su origen; otros pudieron proceder de compras por lotes realizadas por organismos, ministerios, unidades militares o intermediarios; y determinados ejemplares pudieron ser decorados posteriormente por talleres independientes, comerciantes o particulares. La historia de cada pieza debe reconstruirse individualmente, evitando convertir la mera presencia del retrato en una prueba suficiente de procedencia oficial.
Estos relojes fueron utilizados principalmente como regalos protocolarios, premios de servicio o distinciones destinadas a militares, funcionarios, colaboradores del régimen, representantes extranjeros y miembros de redes políticas o institucionales. Su función combinaba utilidad, reconocimiento y comunicación simbólica. El receptor no recibía únicamente un instrumento para medir el tiempo, sino también una representación material de su relación con el poder. La imagen presidencial convertía el objeto en testimonio visible de proximidad, fidelidad o reconocimiento institucional.
El ejemplar conservado por el Museo Internacional de Alta Relojería de Bolsillo pertenece a esta cultura material y presenta un interés añadido por incorporar un movimiento mecánico de cuerda manual de la familia Unitas 6498. Unitas Watch Co. S.A., establecida en Tramelan, en el Jura bernés, quedó integrada en 1932 en Ébauches S.A., el consorcio que agrupó a buena parte de los productores suizos de movimientos. Como consecuencia de las posteriores reorganizaciones industriales, sus calibres pasaron a comercializarse bajo la denominación ETA/Unitas y, finalmente, ETA.
Los calibres Unitas 6497 y 6498 aparecieron durante la década de 1950 y fueron concebidos originalmente para relojes de bolsillo. Comparten una construcción amplia, robusta y racional, con un diámetro de 16½ líneas —aproximadamente 36,6 milímetros— y un grosor cercano a 4,5 milímetros. Son movimientos de cuerda manual, con indicación de horas y minutos y pequeño segundero. Su tamaño facilita el mantenimiento, permite una disposición clara del tren de ruedas y proporciona una notable estabilidad mecánica, razones que explican tanto su prolongada vida industrial como su posterior utilización en relojes de pulsera de gran formato.
La diferencia principal entre ambos calibres reside en la ordenación del tren de ruedas y, consecuentemente, en la posición del pequeño segundero. El 6497 corresponde a la disposición denominada Lépine, en la que el segundero se encuentra enfrentado a la tija de remontuar. El 6498 adopta la configuración savonnette o hunter: el eje del pequeño segundero se sitúa a noventa grados respecto de la tija. En un reloj de bolsillo con la corona a las doce, esta arquitectura coloca normalmente el pequeño segundero a las tres; cuando el mismo movimiento se instala en un reloj de pulsera con la corona a las tres, el segundero aparece a las seis.
La variante 6498-1 funciona a una frecuencia de 18.000 alternancias por hora, equivalentes a 2,5 hercios, y ofrece aproximadamente 46 horas de reserva de marcha. Sus ejecuciones más habituales cuentan con 17 rubíes, aunque existen variantes y producciones anteriores con configuraciones diferentes. La versión 6498-2 elevó la frecuencia a 21.600 alternancias por hora —3 hercios— y aumentó la reserva de marcha hasta aproximadamente 53 horas. La posible presencia de un dispositivo antichoque Incabloc debe comprobarse directamente en el movimiento, puesto que no todas las variantes ni todos los grados de acabado son necesariamente idénticos.
La identificación del calibre como 6498 debe basarse en el examen de su arquitectura, la disposición de los puentes y ruedas y, cuando se conserve, la inscripción grabada bajo el volante o en la platina. Para atribuir con mayor precisión la pieza sería necesario determinar si corresponde a la versión 6498-1 o 6498-2, documentar sus marcas industriales, medir su frecuencia, contar los rubíes funcionales y estudiar el sistema antichoque. También sería conveniente registrar los números presentes en la caja y el movimiento, el material de la caja y cualquier punzón de responsabilidad o contraste.
La presencia de un Unitas 6498 resulta cronológicamente compatible con un reloj producido o personalizado durante el periodo de gobierno de Saddam Hussein. El calibre llevaba décadas en fabricación y era ampliamente utilizado en relojes de bolsillo y en determinadas producciones especiales. Sin embargo, esa compatibilidad cronológica no demuestra por sí sola que el reloj fuese encargado por la Presidencia iraquí ni que la decoración de la esfera sea contemporánea al movimiento. Un calibre auténtico puede haber sido encajado o personalizado en fechas posteriores, del mismo modo que una esfera original puede haber sido instalada sobre un movimiento sustituido.
En la esfera se aprecia una imagen formada mediante una trama de puntos, recurso propio de la reproducción fotomecánica de imágenes. Esta observación es congruente con procedimientos gráficos empleados durante las últimas décadas del siglo XX, pero no permite afirmar por sí sola que se trate de una calcomanía original ni determinar el lugar en el que fue aplicada. Para caracterizar científicamente la técnica sería necesario examinar la superficie con aumento microscópico y luz rasante, comprobar la relación entre la imagen, las inscripciones y el soporte y determinar si la impresión se encuentra por encima o por debajo de las capas protectoras de la esfera.
También debe examinarse la correspondencia entre el envejecimiento de la imagen y el del resto de la esfera. Una impresión de época debería presentar una integración material razonable con el soporte: desgaste homogéneo, oxidación o alteración coherente y ausencia de indicios de aplicación reciente. El estudio mediante microscopía digital, iluminación ultravioleta o infrarroja y, cuando resulte posible, análisis no invasivos de pigmentos y aglutinantes permitiría diferenciar una impresión industrial antigua de una reproducción moderna.
La iconografía debe compararse con retratos oficiales difundidos por el régimen iraquí. La posición del rostro, el uniforme, las condecoraciones, la indumentaria civil o militar y la forma de la firma pueden ayudar a identificar la fotografía empleada como modelo y establecer un intervalo cronológico aproximado. No obstante, la coincidencia con una fotografía oficial demostraría únicamente la procedencia de la imagen gráfica, no el carácter oficial del reloj.
La caja debe analizarse atendiendo a su metal, sistema de apertura, marcas interiores, posibles números de inventario y grado de correspondencia con el movimiento. Los punzones y marcas de responsabilidad pueden aportar información sobre el país de fabricación, el fabricante de la caja o el importador. La coincidencia entre las huellas de uso, la oxidación de los tornillos, el asiento del movimiento y el envejecimiento de la esfera resulta especialmente importante para determinar si el conjunto conserva su configuración histórica o si ha sido ensamblado posteriormente.
La procedencia documentada constituye el elemento de mayor valor probatorio. Una factura, carta de entrega, fotografía del receptor portando la pieza, documentación de un organismo iraquí o una cadena de propiedad sólidamente establecida permitirían relacionar el reloj con un contexto institucional concreto. En ausencia de esa documentación, lo científicamente correcto es hablar de un reloj con la imagen de Saddam Hussein, compatible con las producciones conmemorativas o protocolarias de su época, sin atribuirle categóricamente un destinatario ni un encargo presidencial.
La coherencia cronológica entre movimiento, esfera y caja constituye, por tanto, un indicio favorable, pero no debe calificarse de «prueba irrefutable» ni de «solidez documental absoluta» mientras no exista documentación de origen. En relojería histórica resulta imprescindible distinguir entre autenticidad material, atribución institucional y procedencia. Un reloj puede ser materialmente antiguo y conservar un movimiento legítimo, pero presentar una esfera personalizada con posterioridad; del mismo modo, puede tratarse de una pieza de época sin que exista prueba de que fuese entregada personalmente por Saddam Hussein.
La caída del régimen en 2003 provocó la destrucción pública de estatuas, retratos y otros emblemas asociados al presidente. También produjo la dispersión de objetos procedentes de instituciones, residencias oficiales y colecciones particulares. No se dispone, sin embargo, de datos que permitan cuantificar cuántos relojes fueron destruidos ni afirmar que su eliminación se realizara de manera sistemática. La prensa internacional ha documentado tanto el rechazo a estos símbolos como su posterior circulación en mercados de recuerdos políticos. En Tikrit, Reuters constató en 2008 la demanda existente de relojes con la imagen de Saddam, mientras que en 2019 la prensa británica y árabe informó de la detención de un vendedor que los ofrecía en Bagdad. Estos testimonios revelan que el significado de las piezas no es unívoco: pueden funcionar como recuerdo del antiguo régimen, signo de adhesión, objeto nostálgico, mercancía de colección o documento histórico.
El valor patrimonial de este reloj no depende de una exaltación de la persona representada ni exclusivamente de su rareza comercial. Reside en su capacidad para documentar la utilización política de la relojería, la circulación internacional de movimientos suizos y la transformación de un objeto técnico en instrumento de representación institucional. Su conservación permite estudiar conjuntamente historia política, cultura material, comunicación visual y tecnología relojera.
HISTORIA O ANTECEDENTES DE LA MARCA O MAESTRO RELOJERO QUE REALIZÓ ESTE RELOJ:
Unitas fue una importante fábrica suiza de movimientos y ébauches siendo la autora del movimiento de este reloj.

Unitas fue una importante fábrica suiza de movimientos y ébauches —mecanismos en bruto destinados a ser terminados y comercializados por distintas marcas— establecida en Tramelan, en el Jura bernés. Su origen se encuentra en la sociedad La Trame S.A., que adoptó el nombre Unitas Watch Co. S.A. en 1918 y registró oficialmente la marca Unitas en 1919. La empresa fabricó tanto movimientos como relojes completos, pero las dificultades económicas que afectaron a la industria relojera suiza después de la Primera Guerra Mundial provocaron su quiebra en 1926. Ese mismo año fue adquirida por la Manufacture d’Horlogerie A. Reymond S.A., conocida por las siglas ARSA y fundada por Auguste Reymond, un antiguo empleado de banca que había iniciado su actividad relojera en Tramelan en 1898.
Bajo la dirección de ARSA, Unitas quedó especializada principalmente en la fabricación de mecanismos, suministrando calibres a numerosos fabricantes suizos y extranjeros. En 1932 fue incorporada a Ébauches S.A., el gran consorcio creado para reunir y ordenar la producción de movimientos de la industria relojera helvética. Décadas más tarde, como consecuencia de las sucesivas reorganizaciones del sector, Unitas pasó a formar parte de ETA y, finalmente, del actual Swatch Group. Por ello, los calibres más recientes aparecen identificados indistintamente como Unitas, ETA/Unitas o ETA. Monochrome Watches
El calibre Unitas 6498 nació durante la década de 1950, conjuntamente con su hermano, el 6497. Ambos fueron concebidos originalmente para relojes de bolsillo y respondían a una idea muy concreta: fabricar un movimiento grande, sencillo, resistente, fiable y fácil de reparar. No pretendían ser mecanismos especialmente complejos, sino instrumentos de uso cotidiano capaces de funcionar durante décadas con un mantenimiento adecuado. Precisamente esta construcción racional explica que hayan sobrevivido a numerosas modas y transformaciones de la industria relojera.
El 6498 es un movimiento mecánico de cuerda manual, de 16½ líneas, con un diámetro aproximado de 36,6 milímetros y un grosor cercano a 4,5 milímetros. La versión tradicional 6498-1 trabaja a 18.000 alternancias por hora, suele disponer de 17 rubíes y proporciona alrededor de 46 horas de reserva de marcha. La posterior versión 6498-2 elevó la frecuencia a 21.600 alternancias por hora y aumentó su autonomía aproximadamente hasta las 53 horas. Su gran tamaño permite disponer los componentes con claridad, facilita el mantenimiento y ofrece una superficie especialmente apropiada para decorar los puentes mediante perlado, Côtes de Genève, biselados, tornillos azulados o grabados artesanales.
La particularidad que distingue al 6498 del 6497 es la disposición del pequeño segundero. En el 6497, construido según la configuración denominada Lépine, el segundero queda situado enfrente de la corona: a las seis en un reloj de bolsillo y generalmente a las nueve cuando el movimiento se adapta a un reloj de pulsera. El 6498 responde, en cambio, a la configuración savonnette o hunter, pensada originalmente para relojes de bolsillo con tapa. En esta arquitectura, el eje del pequeño segundero forma un ángulo de noventa grados respecto a la tija de remontuar. Al trasladarse a un reloj de pulsera con la corona situada a las tres, el segundero aparece a las seis, creando una esfera equilibrada y de inspiración clásica. Una fuente patrimonial del Ministerio de Cultura francés confirma que los calibres 6497 y 6498 aparecieron en los años cincuenta y distingue expresamente el 6497 como Lépine y el 6498 como savonnette. Ministère de la Culture de Francia
Durante muchos años, el 6498 permaneció discretamente asociado al reloj de bolsillo, precisamente cuando este tipo de reloj perdía terreno frente al de pulsera. Sin embargo, a partir de la recuperación de la relojería mecánica en las décadas de 1980 y 1990, su considerable diámetro dejó de ser una desventaja. La aparición de relojes de pulsera de gran tamaño permitió reutilizarlo y transformarlo en un movimiento perfectamente adecuado para cajas amplias. Su arquitectura clásica, su pequeño segundero a las seis y la belleza visual de sus grandes puentes lo hicieron particularmente atractivo para relojes con fondo transparente.
A partir de entonces, numerosas casas relojeras utilizaron el 6498 como base para sus propias creaciones. Algunas se limitaron a decorarlo y regularlo cuidadosamente; otras modificaron sus puentes, incorporaron reguladores de cuello de cisne, rediseñaron el órgano regulador o añadieron complicaciones. Omega desarrolló sobre su arquitectura el calibre 2201, empleado en determinados Seamaster Aqua Terra de cuerda manual, mientras que TAG Heuer tomó el 6498-1 como base de su Calibre 1. También ha sido utilizado por firmas independientes y maestros relojeros que han encontrado en su gran superficie un excelente punto de partida para esqueletizados, grabados y acabados de alta relojería.
El Unitas 6498 representa así una de las paradojas más interesantes de la relojería suiza: un mecanismo creado como producto industrial, sólido y asequible terminó convirtiéndose en una plataforma apreciada incluso por la relojería de prestigio. Su longevidad no procede de una complicación espectacular, sino de la inteligencia de su construcción. Grande, legible, robusto y fácilmente reparable, ha servido igualmente para relojes de bolsillo, relojes de pulsera, piezas de autor y ejercicios de aprendizaje en escuelas de relojería.
Más de siete décadas después de su aparición, el calibre 6498 continúa siendo reconocido como uno de los grandes movimientos manuales de la industria relojera suiza. Es el testimonio de una época en la que un buen mecanismo debía estar concebido para durar, poder desmontarse y volver a montarse innumerables veces y mantener su utilidad generación tras generación. Unitas consiguió con él algo excepcional: convertir un calibre aparentemente sencillo en una verdadera arquitectura universal de la relojería mecánica.
MUSEOS EN LOS QUE ESTÁ ESTA MANUFACTURA RELOJERA.
FOTOGRAFÍAS O IMÁGENES HISTÓRICAS DE LA ÉPOCA EN LA QUE SE UTILIZABA ESTE RELOJ:


CALIBRE DEL RELOJ:
Reloj con calibre ETA a tres cuartos con el puente de volante a la vista.
TIPO DE ESCAPE DEL RELOJ:
El escape de este reloj es de ancora.
En la relojería mecánica, el escape es el órgano encargado de regular la transmisión de energía desde el tren de rodaje hacia el volante y la espiral. Su misión es doble: por un lado, mantener la oscilación del órgano regulador mediante impulsos periódicos, y por otro, dividir de forma precisa el tiempo en fracciones iguales, que serán indicadas por las agujas. En los relojes de bolsillo, desde el siglo XVI hasta comienzos del XX, se desarrolló una gran variedad de escapes, cada uno con características propias que marcaron la evolución técnica hacia la relojería moderna.
El escape catalino (verge fusee escapement).
Es el más antiguo de todos los empleados en relojería portátil. Introducido en el siglo XVI, consta de un eje vertical denominado Verge fusee con dos paletas que engranan directamente con la rueda de escape en forma de corona, llamada catalina. Su principal ventaja es la simplicidad, pero adolece de ser muy ineficiente, con gran fricción, alto desgaste y una amplitud reducida del volante. Siempre se combina con la cuerda-fusée o cadenita necesaria para compensar la irregularidad del muelle real. Su sonido fuerte y característico delata este tipo de mecanismo.
El escape semicatalino.
En España, los coleccionistas comenzaron a diferenciar dos grandes familias:
- Catalino: reloj de gran platina, heredero de la arquitectura del siglo XVIII, generalmente con escape de rueda de encuentro (verge).
- Semicatalino: evolución posterior, que conserva rasgos constructivos del catalino pero reduce la platina, dejando parcialmente visible el tren de rodaje y adoptando soluciones propias de la relojería francesa del siglo XIX.
Es decir, “semicatalino” no es una denominación utilizada históricamente por los fabricantes franceses, sino un término clasificatorio creado por la tradición relojera española para distinguir una fase evolutiva de estos relojes. Llamado así porque conserva la estética de los relojes catalinos pero con un mecanismo completamente distinto, aparece en el siglo XIX como transición hacia la relojería moderna. En lugar del primitivo sistema de Verge Fusee, emplea un escape de áncora, mucho más preciso y duradero. A menudo se confunden con los catalinos, pero se distinguen porque su escape no es vertical y porque suelen carecer de fusée, trabajando directamente con el barrilete. En la práctica, el semicatalino marca el paso del reloj antiguo al moderno, al unir una caja de estilo tradicional con una mecánica evolucionada.
El escape Duplex.
este escape constituye uno de los desarrollos más interesantes en la historia de la relojería de bolsillo del siglo XVIII y XIX, al representar un punto de transición entre los escapes de rueda de corona y los más evolucionados de áncora. Su nombre proviene del diseño de su rueda de escape, que posee dos series de dientes dispuestas en niveles distintos, una superior y otra inferior, responsables respectivamente del impulso y del bloqueo. En esencia, el Duplex es un escape directo, pues transmite la energía del tren de engranajes al volante sin intermediarios como paletas o áncora. Su funcionamiento puede describirse del modo siguiente: la rueda de escape gira impulsada por el muelle real, y en su eje se encuentra un pasador o piedra de impulso montado en el eje del volante. Cuando este oscila, dicho pasador se acopla momentáneamente con uno de los dientes largos de la rueda de escape, recibiendo de él el impulso que mantiene su oscilación. Una vez transmitida la energía, un diente corto de la misma rueda entra en contacto con la superficie de bloqueo o disco del eje, deteniendo el movimiento hasta el siguiente paso del volante. Este juego alterno de impulso y bloqueo, logrado mediante dos coronas de dientes, confiere al sistema una regularidad notable siempre que las proporciones sean exactas. El escape Duplex ofrece un rendimiento muy eficiente en términos de fricción, ya que reduce el número de puntos de contacto y elimina las pérdidas que generan las paletas del áncora. Sin embargo, su principal debilidad reside en su extrema sensibilidad: una leve variación en la altura de los dientes, en la posición del pasador o en la geometría del disco de bloqueo puede alterar su marcha o incluso detener el reloj. Por esta razón, aunque alcanzó un grado de precisión muy respetable en su tiempo y fue empleado por diversos relojeros europeos, su ajuste requería una pericia considerable y su mantenimiento resultaba complejo. Además, al no permitir cuerda en ambos sentidos ni incorporar sistemas antichoque, el Duplex era poco adecuado para relojes de uso cotidiano. Con el avance del siglo XIX y la consolidación del escape de áncora suizo, más robusto y fácil de regular, el Duplex cayó en desuso, permaneciendo hoy como una pieza de interés histórico y técnico. Su diseño, elegante en su simplicidad, resume el espíritu de una época en que la relojería buscaba conjugar precisión científica y refinamiento mecánico.
El escape de cilindro.
Introducido por Thomas Tompion y perfeccionado por George Graham a principios del siglo XVIII, fue uno de los más difundidos en relojes de bolsillo de los siglos XVIII y XIX. Su principio se basa en un cilindro hueco en cuyo interior engrana la rueda de escape. El impulso se transmite con menor fricción que en el catalino, y permite relojes más planos y precisos, aunque el desgaste de las superficies de contacto limitaba su durabilidad.
El escape de espiga o de clavijas (pin lever escapement).
Popularizado en relojería económica del siglo XIX, consiste en una rueda de escape que impulsa pequeñas clavijas en lugar de paletas de rubí. Se trataba de una solución barata, de fabricación sencilla, pero menos precisa y duradera que los escapes de áncora.
El escape de detente o de cronómetro (detent escapement).
Empleado principalmente en cronómetros marinos y en algunos relojes de bolsillo de alta precisión. Se caracteriza por su transmisión directa del impulso al volante, con una sola dirección de acción. Su ventaja es la altísima precisión y la ausencia de fricciones innecesarias; su desventaja, la fragilidad, pues un golpe o sacudida puede detener la marcha.
El escape a Roskopf.
El escape Roskopf es un sistema de escape simplificado utilizado en relojes de bolsillo económicos desde finales del siglo XIX, concebido por Georges Frédéric Roskopf con el objetivo de fabricar relojes accesibles para el gran público.
Se trata de una variante del escape de áncora en la que las tradicionales paletas de rubí se sustituyen por dos pasadores metálicos, reduciendo drásticamente los costes de producción. El mecanismo permite que la rueda de escape avance de forma regulada mientras transmite impulso al volante, pero con menor precisión y mayor fricción que los escapes de mayor calidad.
Su principal virtud es la simplicidad, robustez y bajo coste, lo que permitió la producción masiva de relojes conocidos como “relojes del obrero”. Como contrapartida, presenta menor exactitud y mayor desgaste.
En síntesis, el escape Roskopf es una solución técnica clave en la democratización de la relojería, sacrificando refinamiento mecánico en favor de accesibilidad y producción industrial.
El escape de áncora inglés y el áncora suizo.
El escape de áncora, inventado en Inglaterra a finales del siglo XVII, introdujo la idea de una palanca intermedia (la áncora) que transmite el impulso desde la rueda de escape al volante. El escape de áncora suizo, perfeccionado en el siglo XIX, se convirtió en el estándar de la relojería moderna. Su principal virtud es la combinación de fiabilidad, eficiencia y facilidad de ajuste.
Otros escapes menos comunes.
En el campo experimental o de alta relojería aparecieron también el escape duplex (de doble impulso, desarrollado en el siglo XVIII), el escape de rueda de encuentro (muy temprano, precursor del catalino), o el escape de palanca con clavijas. Estos sistemas tuvieron difusión limitada pero forman parte de la historia técnica de los relojes de bolsillo.
TIPO DE VOLANTE DEL RELOJ:
El volante de este reloj es anular.
Dentro de la maquinaria de un reloj mecánico, el órgano regulador tiene por objeto transformar la energía suministrada por el tren de rodaje en oscilaciones periódicas que gobiernan el avance de las agujas. En este contexto, el volante constituye el elemento oscilador por excelencia. El volante anular, definido por su geometría de aro cerrado, se caracteriza por un reparto homogéneo de la masa en torno al eje de oscilación, lo que genera un elevado momento de inercia. Esta propiedad asegura una mayor estabilidad isócrona frente a perturbaciones menores, aunque a costa de requerir mayor aporte energético desde el escape.
El volante anular macizo fue empleado ya en los relojes portátiles del siglo XVII y se consolidó como estándar en la relojería de bolsillo de los siglos XVIII y XIX. Su principal limitación técnica radicaba en la sensibilidad térmica: la dilatación del metal alteraba el diámetro efectivo y, por ende, la frecuencia. Para corregir esta deficiencia, Abraham-Louis Breguet introdujo a finales del siglo XVIII el volante bimetálico cortado, cuyo aro, formado por láminas de acero y latón, incorporaba ranuras de dilatación que permitían una compensación dinámica frente a la variación de temperatura. Este avance fue clave en el desarrollo de los cronómetros marinos y estableció un estándar técnico que se mantuvo hasta el siglo XX.
En paralelo, la búsqueda de precisión condujo a la implementación de volantes con tornillos de regulación. Estos incorporaban en la periferia pequeños tornillos de latón, oro o platino que permitían variar el momento de inercia y equilibrar dinámicamente el oscilador. Charles Édouard Guillaume, premio Nobel de Física en 1920, desarrolló una aleación de hierro y níquel conocida como Invar que revolucionó la relojería al ofrecer una elasticidad prácticamente invariable frente a la temperatura. Con la introducción de estas aleaciones, la necesidad del volante cortado desapareció, dando paso a volantes anulares macizos con comportamiento térmico estable.
En la relojería contemporánea, firmas como Rolex,Patek Philippe, Audemars Piguet, Vacheron Constantin, A. Lange & Söhne, Jaeger-LeCoultre, Breguet, F.P. Journe, Cartier entre otras perfeccionaron el concepto del volante anular mediante sistemas de inercia variable. Rolex patentó su volante Microstella (patente suiza CH 356.934, de 1961), con microtornillos interiores que permiten ajustar la inercia sin alterar la masa global. Patek Philippe, por su parte, desarrolló el sistema Gyromax en 1951, en el que pequeñas masas pivotantes dispuestas radialmente permiten una regulación extremadamente precisa y aerodinámicamente más eficiente. Estos sistemas eliminaron la necesidad de raquetas de ajuste y se consolidaron como referentes en la alta relojería suiza.
La evolución reciente ha incorporado nuevos materiales y arquitecturas. El empleo de silicio monocristalino, introducido en relojería a principios del siglo XXI (Ulysse Nardin, 2001; Patek Philippe, 2005), ha permitido diseñar volantes ultraligeros, antimagnéticos y con coeficientes de dilatación prácticamente nulos. Asimismo, algunos fabricantes han explorado volantes esqueletados o con geometrías complejas optimizadas mediante simulaciones computacionales para minimizar la resistencia aerodinámica y mejorar la eficiencia energética.
En conclusión, el volante anular representa no sólo la pieza central del órgano regulador, sino también un testimonio histórico de la constante búsqueda de la isocronía. Desde el volante macizo del siglo XVII hasta los actuales volantes de silicio con inercia variable, su evolución refleja un diálogo entre tradición artesanal, innovación metalúrgica y desarrollo científico que ha definido el progreso de la relojería de precisión.
HISTORIA DE LA RELOJERÍA DE BOLSILLO EN EL MUNDO:
La historia de la relojería de bolsillo constituye un relato fascinante de innovación, arte y técnica, que se desarrolla a lo largo de varios siglos y atraviesa distintos países y tradiciones culturales. Sus orígenes se sitúan en la Europa del siglo XVI, cuando los primeros relojes portátiles comenzaron a aparecer en Alemania e Italia. En Nuremberg, Peter Henlein desarrolló en torno a 1510 los primeros relojes de bolsillo, conocidos como Nürnberger Eier por su forma ovoide, combinando muelles de cuerda con engranajes rudimentarios. Paralelamente, en Italia se produjeron piezas de carácter artesanal, a menudo como objetos de lujo para la nobleza, donde la decoración superaba la precisión mecánica, utilizando cajas de oro y esmaltes pintados.
Durante el siglo XVII, Francia e Inglaterra se consolidaron como centros fundamentales de la relojería de bolsillo. En Francia, los talleres parisinos desarrollaron complicaciones como repeticiones de cuartos y calendarios, mientras que la escuela inglesa, representada por relojeros como Thomas Tompion y George Graham, perfeccionó los escapes de reloj y los sistemas de compensación de temperatura, con avances decisivos en la precisión cronométrica. La implantación del escape de áncora inglés en 1675 permitió la fabricación de relojes de bolsillo más fiables y duraderos, estableciendo un estándar de excelencia que influiría en toda Europa.
Suiza se convirtió en el siglo XVIII en el epicentro de la relojería de lujo y precisión. Ciudades como Ginebra, La Chaux-de-Fonds y Le Locle consolidaron talleres que combinaban técnicas francesas, inglesas y propias. Se destacaron por la miniaturización, los acabados de alta calidad, la introducción de escapes innovadores como el Duplex y el cilindro, y la producción de complicaciones complejas, incluyendo cronógrafos, repetición de minutos y calendarios perpetuos. La relojería suiza se orientó tanto al mercado europeo como al americano, donde la demanda de relojes portátiles precisos creció durante la expansión industrial.
En Alemania, Sajonia, especialmente la región de Glashütte, desarrolló un estilo propio a partir del siglo XIX, con énfasis en la precisión técnica y la excelencia mecánica. Relojeros como A. Lange & Söhne crearon calibres con acabados de alta calidad, platinas decoradas y sistemas de regulación innovadores, que rivalizaban con los mejores relojes suizos, aportando además un carácter distintivo a la relojería alemana.
En Inglaterra, el siglo XVIII y XIX fue la época dorada de la relojería de precisión con los relojes de bolsillo de alta precisión destinados a la navegación y la cronometría. John Harrison desarrolló los famosos cronómetros marinos que resolvieron el problema de la longitud, mientras que otros fabricantes perfeccionaban escapes y ruedas de volante con balances de compensación térmica, consolidando a Inglaterra como referente en relojería científica y de precisión.
Italia, aunque menos influyente en la producción industrial, mantuvo una tradición artesanal de relojería de lujo, con relojes de bolsillo decorativos y complicados, destinados a la aristocracia y al coleccionismo, combinando esmaltes, piedras preciosas y grabados finos.
En Estados Unidos, la relojería de bolsillo se industrializó en el siglo XIX, con empresas como Waltham Watch Company y Elgin National Watch Company, que desarrollaron producción en serie de relojes precisos y asequibles. El modelo estadounidense se caracterizó por la estandarización de piezas y la robustez, lo que permitió la expansión del reloj de bolsillo entre la clase media y los ferrocarriles, donde la precisión era esencial para la seguridad.
Rusia también tuvo un papel destacado, especialmente durante el siglo XIX y principios del XX, con talleres como los de Peterhof y las manufacturas de San Petersburgo, que produjeron relojes de lujo e incorporaron influencias suizas en escapes y decoración, abasteciendo a la nobleza imperial y al mercado europeo.
Japón y China, aunque inicialmente adoptaron la relojería europea a través del comercio, comenzaron a producir relojes de bolsillo de manera local desde finales del siglo XIX y principios del XX. En Japón, compañías como Seikosha iniciaron la manufactura de relojes inspirados en modelos suizos y americanos, adaptando tecnologías importadas y formando las bases de la relojería moderna japonesa.
A lo largo de los siglos XVIII y XIX, la relojería de bolsillo se consolidó como un fenómeno global, en el que Alemania, Suiza, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Italia y Rusia desempeñaron papeles decisivos, mientras que Japón y China adoptaron progresivamente estas técnicas para su industria emergente. Cada país aportó innovaciones únicas: escapes, compensaciones, complicaciones y acabados decorativos, que reflejan tanto las exigencias funcionales como la sensibilidad estética de sus respectivas culturas. La relojería de bolsillo, en definitiva, no solo fue un instrumento de medida del tiempo, sino un objeto artístico y tecnológico que permitió el desarrollo de estándares de precisión y manufactura que sentaron las bases de la relojería contemporánea en todo el mundo.
BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA PARA LA DESCRIPCIÓN DE ESTE RELOJ:
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