Reloj de bolsillo de la marca relojera alemana Junghans. Producido en Asociación con la HCH Timm Berlín C19, proveedor de este tipo de cruces para asociaciones de veteranos, entre la que se encuentra la asociación de veteranos KW Gembosau,fundada en 1890. 

Catalogación Referencia: MIARB Nº 1.572 JDBC.

DATACIÓN HISTÓRICA DE LA FECHA DEL RELOJ:

Siglo XX,circa año 1915.

NOTICIAS COETÁNEAS A LA CONSTRUCCIÓN DEL RELOJ:

PAÍS DE CONSTRUCCIÓN DEL RELOJ:

Alemania.

DESCRIPCIÓN DEL RELOJ, FICHA TÉCNICA:

Reloj de bolsillo de manufactura alemana Junghans realizado en colaboración comercial con la firma berlinesa HCH Timm, especializada durante finales del siglo XIX y comienzos del XX en la producción y distribución de insignias, cruces honoríficas y emblemas destinados a asociaciones patrióticas y agrupaciones de veteranos del Imperio alemán. La pieza puede situarse cronológicamente en las primeras décadas del siglo XX año 1915 al igual que el reloj y constituye un interesante ejemplo de reloj conmemorativo vinculado al movimiento asociativo de antiguos combatientes alemanes surgido tras las guerras de unificación y consolidado posteriormente durante el periodo imperial.

La tapa posterior incorpora una gran cruz patriótica aplicada en relieve dorado con la inscripción “BOSAU 1890”, referencia directa a la asociación de veteranos de Bosau fundada en dicho año. Este tipo de organizaciones, muy extendidas en el Imperio alemán, actuaban como centros de memoria militar, fraternidad patriótica y exaltación del servicio prestado al Estado. Las asociaciones de veteranos organizaron actos públicos, reuniones, celebraciones nacionales y encargaban frecuentemente objetos conmemorativos personalizados como bastones, medallas, jarras cerveceras, insignias y relojes de bolsillo.

La intervención de HCH Timm Berlín resulta especialmente significativa, pues esta casa se especializó precisamente en la fabricación de cruces ornamentales y distintivos metálicos destinados a asociaciones militares y círculos patrióticos civiles. 

La esfera esmaltada presenta numeración arábiga estilizada de gran tamaño junto a una escala interior de 24 horas en color rojo, característica habitual en relojes funcionales centroeuropeos de transición entre finales del siglo XIX y principios del XX. El pequeño segundero subsidiario aporta equilibrio al conjunto, mientras las agujas metálicas conservan una estética claramente utilitaria.

El movimiento mecánico de carga manual firmado por Junghans responde a la sólida tradición industrial alemana de la época. Junghans, fundada en 1861 en Schramberg, se convirtió rápidamente en una de las mayores manufacturas relojeras del mundo gracias a su capacidad de producción seriada y a la robustez de sus mecanismos. El calibre visible en la pieza muestra una arquitectura sencilla pero fiable, concebida para un uso cotidiano prolongado, con regulación clásica y acabados industriales propios de la relojería alemana de principios del siglo XX.

Resulta especialmente interesante observar cómo este tipo de relojes trascendían su función práctica para convertirse en auténticos objetos de representación social. En aquella época, poseer un reloj seguía siendo un símbolo de posición y respetoabilidad, mientras que pertenecer a una asociación de veteranos implicaba reconocimiento comunitario y prestigio patriótico. La unión de ambos elementos reloj y cruz conmemorativa conviertia estas piezas en verdaderos emblemas personales de identidad, memoria militar y honor colectivo.

Hoy estos relojes constituyen valiosos testimonios históricos del universo cultural de las asociaciones de veteranos alemanas anteriores a la Primera Guerra Mundial y permiten comprender cómo la relojería participó activamente en la construcción simbólica del patriotismo europeo de comienzos del siglo XX.

HISTORIA Y ANTECEDENTES DE LA MARCA JUNGHANS QUE REALIZÓ ESTE RELOJ EN 1915:

La historia de Junghans constituye uno de los episodios más relevantes de la industrialización relojera europea entre los siglos XIX y XX. Fundada en 1861 en la localidad de Schramberg, en la Selva Negra alemana, por Erhard Junghans y su cuñado Jakob Zeller-Tobler, la compañía nació inicialmente como un pequeño taller dedicado a la fabricación de componentes para relojería y piezas metálicas destinadas a otros productores regionales.  

La elección de la Selva Negra no fue casual. Desde el siglo XVIII esta región alemana había desarrollado una importante tradición relojera basada en la producción artesanal de relojes domésticos de madera, especialmente relojes de pared y de cuco. Junghans supo transformar aquella tradición artesanal en un modelo industrial moderno inspirado parcialmente en los métodos de producción norteamericanos que Arthur Junghans hijo del fundador estudió durante sus viajes a Estados Unidos. La introducción de sistemas mecanizados y procesos de fabricación seriada permitió a la firma reducir costes y ampliar enormemente su capacidad productiva.  

Apenas unas décadas después de su fundación, la empresa alcanzó dimensiones extraordinarias. En 1903 Junghans ya era considerada la mayor fábrica de relojes del mundo, con más de 3.000 trabajadores y una producción anual de millones de relojes y mecanismos exportados internacionalmente. La marca se convirtió así en uno de los grandes símbolos de la industrialización alemana anterior a la Primera Guerra Mundial.  

Uno de los factores fundamentales del éxito de Junghans fue su capacidad para combinar precisión técnica, producción masiva y accesibilidad económica. A diferencia de determinadas manufacturas suizas orientadas exclusivamente al lujo o a la alta complicación relojera, Junghans desarrolló una filosofía industrial basada en la democratización del reloj mecánico. Sus productos alcanzaron amplios sectores sociales europeos gracias a la fabricación seriada y a la racionalización de procesos productivos. Esta estrategia convirtió a la empresa en un auténtico gigante industrial de la relojería continental.  

La firma desarrolló igualmente una importante presencia en el ámbito militar y técnico. Durante las primeras décadas del siglo XX fabricó cronómetros, relojes de observación y distintos instrumentos horarios utilizados por instituciones estatales y militares alemanas. Posteriormente, durante el siglo XX, la empresa participaría también en el desarrollo de mecanismos de precisión para usos defensivos y tecnológicos.  

En el terreno del diseño industrial, Junghans desempeñó un papel especialmente relevante a partir de la posguerra gracias a su colaboración con el artista y diseñador suizo Max Bill. Formado en el entorno intelectual de la Bauhaus y posteriormente figura clave de la Hochschule für Gestaltung de Ulm, Max Bill desarrolló para Junghans algunos de los relojes y relojes de pared más influyentes del diseño moderno europeo. Sus creaciones introdujeron un lenguaje minimalista, funcional y geométrico que todavía hoy define gran parte de la identidad visual de la marca.  

La arquitectura industrial de Junghans también adquirió relevancia histórica. El complejo “Terrassenbau” de Schramberg, construido en 1918 por el arquitecto Philipp Jakob Manz, se convirtió en uno de los ejemplos más emblemáticos de arquitectura industrial adaptada al relieve montañoso de la Selva Negra. Este edificio simbolizaba visualmente la dimensión internacional alcanzada por la manufactura alemana en las primeras décadas del siglo XX.  

A lo largo del siglo XX la empresa atravesó profundas transformaciones derivadas de las guerras mundiales, la competencia internacional y la crisis del cuarzo. Sin embargo, Junghans logró mantener su prestigio gracias a su capacidad de innovación tecnológica. La compañía fue pionera en ámbitos como los relojes radiocontrolados y la integración de tecnologías solares en relojería. En 1990 presentó uno de los primeros relojes de pulsera radiocontrolados comercializados a nivel mundial.  

En la actualidad, Junghans continúa representando una de las grandes tradiciones históricas de la relojería alemana. Su legado combina industrialización, precisión técnica, diseño racionalista y una fuerte conexión con la historia económica y tecnológica de Europa central. La marca constituye, en consecuencia, un ejemplo paradigmático de cómo la relojería trascendió su función puramente utilitaria para convertirse en un fenómeno cultural, industrial y estético de alcance internacional. 

HISTORIA Y ANTECEDENTES DE LA MARCA  QUE REALIZÓ ESTE RELOJ la HCH Timm Berlín C19 proveedor de este tipo de cruces para asociaciones de veteranos entre la que se encuentra  la asociación de veteranos de Bosau fundada en 1890, con cruz construida en 1915.

La firma HCH Timm Berlín C19 —también documentada en numerosas piezas como H. Timm, Heinr. Timm o Heinrich Timm Berlín formó parte del importante entramado de talleres berlineses especializados en la fabricación de insignias, medallas, cruces honoríficas y distintivos patrióticos destinados a asociaciones militares y organizaciones de veteranos del Imperio alemán y posteriormente de la República de Weimar. Su actividad puede situarse principalmente entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, en un periodo en el que Alemania desarrolló una intensa cultura visual vinculada al patriotismo, el asociacionismo militar y la memoria de guerra.  

La referencia “Berlin C19” que aparece habitualmente en sus marcas corresponde a la antigua división postal y administrativa de Berlín anterior a la reorganización moderna de la ciudad. Durante aquella época, Berlín constituía uno de los mayores centros europeos de producción de artículos militares, condecoraciones y objetos patrióticos, especialmente tras la unificación alemana de 1871 y el fortalecimiento del sentimiento nacional impulsado por el Imperio alemán bajo Guillermo I y posteriormente Guillermo II.

HCH Timm se especializó particularmente en la producción de cruces honoríficas y emblemas para asociaciones de veteranos conocidas como Kriegervereine, organizaciones muy extendidas en toda Alemania. Estas asociaciones agrupaban a antiguos combatientes de las guerras de unificación, veteranos del ejército imperial y posteriormente excombatientes de la Primera Guerra Mundial. Su función trascendía el mero compañerismo: actuaban como instituciones de cohesión patriótica, memoria militar y representación social dentro de la comunidad local.  

La empresa fabricó numerosas insignias para organizaciones como el Preußischer Landeskriegerverband (Asociación Prusiana de Veteranos), el Kyffhäuserbund y otras entidades regionales de antiguos combatientes. Entre las piezas más conocidas producidas por HCH Timm destacan diversas variantes del Kriegervereins-Ehrenkreuz, cruces de mérito otorgadas por servicios prestados a las asociaciones de veteranos. Estas condecoraciones incorporaban habitualmente símbolos patrióticos alemanes, monumentos nacionales y referencias al ideal de camaradería militar.  

La documentación conservada demuestra igualmente que HCH Timm produjo insignias para asociaciones de tiradores, veteranos navales, agrupaciones regionales y entidades conmemorativas de regimientos concretos. La compañía trabajaba principalmente mediante técnicas de estampación metálica, dorado, plateado y esmaltado, utilizando aleaciones no férreas y sistemas industriales relativamente avanzados para la época.  

Uno de los aspectos más interesantes de HCH Timm fue su colaboración indirecta con fabricantes relojeros alemanes y suizos. Numerosos relojes de bolsillo patrióticos y conmemorativos incorporaron cruces y emblemas fabricados por esta casa berlinesa sobre tapas metálicas producidas por otras manufacturas. De este modo, la empresa participó en la creación de objetos híbridos que unían relojería, propaganda patriótica y memoria militar. Estos relojes eran especialmente apreciados entre asociaciones de veteranos, círculos nacionalistas y antiguos oficiales, pues representaban simultáneamente prestigio social y reconocimiento honorífico.

Debe entenderse que, en el contexto europeo de finales del siglo XIX y comienzos del XX, una insignia militar oficial poseía un enorme valor simbólico. Si además esa insignia era integrada sobre un reloj de bolsillo objeto todavía costoso y asociado al estatus burgués y militar el resultado adquiría una dimensión excepcional. El propietario recibía no sólo un instrumento técnico de precisión, sino también una representación visible de honor, patriotismo y pertenencia colectiva.

Tras la Primera Guerra Mundial y especialmente durante el periodo de la República de Weimar, las asociaciones de veteranos alemanas experimentaron un gran auge, lo que incrementó la producción de insignias y objetos conmemorativos por parte de talleres como HCH Timm. Sin embargo, los profundos cambios políticos y la posterior centralización de organizaciones veteranas durante el Tercer Reich acabaron transformando profundamente este universo asociativo.  

Hoy las piezas firmadas “HCH Timm Berlin C19” constituyen importantes testimonios históricos del asociacionismo militar alemán anterior a 1945 y permiten estudiar la estrecha relación existente entre industria metalúrgica, memoria bélica, cultura patriótica y objetos de representación social en la Europa contemporánea.

FOTOGRAFÍAS O IMÁGENES HISTÓRICAS DE LA ÉPOCA EN LA QUE SE UTILIZABA ESTE RELOJ:

CALIBRE DEL RELOJ:

El calibre de este reloj es  redondo a  pletina redonda a puentes

Los relojes de bolsillo abarcan una amplia gama de calibres, desde los más antiguos como el catalino el semicatalino a los básicos como el calibre Roskopf, hasta los más avanzados como el calibre tourbillon. Cada uno de estos calibres refleja diferentes enfoques para la medición del tiempo, adaptados a las necesidades tecnológicas, económicas y sociales de su época.

En relojería, el término calibre hace referencia al diseño o tipo de movimiento interno de un reloj, incluidas las dimensiones, disposición y componentes del mecanismo. En el caso de los relojes de bolsillo, hubo una amplia variedad de calibres desarrollados a lo largo de los siglos XIX y principios del XX, adaptados a distintas necesidades y estilos.

TIPO DE ESCAPE DEL RELOJ:

El escape de este reloj es de ancora.

En la relojería mecánica, el escape es el órgano encargado de regular la transmisión de energía desde el tren de rodaje hacia el volante y la espiral. Su misión es doble: por un lado, mantener la oscilación del órgano regulador mediante impulsos periódicos, y por otro, dividir de forma precisa el tiempo en fracciones iguales, que serán indicadas por las agujas. En los relojes de bolsillo, desde el siglo XVI hasta comienzos del XX, se desarrolló una gran variedad de escapes, cada uno con características propias que marcaron la evolución técnica hacia la relojería moderna.

El escape catalino (verge fusee escapement).

Es el más antiguo de todos los empleados en relojería portátil. Introducido en el siglo XVI, consta de un eje vertical denominado Verge fusee con dos paletas que engranan directamente con la rueda de escape en forma de corona, llamada catalina. Su principal ventaja es la simplicidad, pero adolece de ser muy ineficiente, con gran fricción, alto desgaste y una amplitud reducida del volante. Siempre se combina con la cuerda-fusée o cadenita necesaria para compensar la irregularidad del muelle real. Su sonido fuerte y característico delata este tipo de mecanismo.

El escape semicatalino.

Llamado así porque conserva la estética de los relojes catalinos pero con un mecanismo completamente distinto, aparece en el siglo XIX como transición hacia la relojería moderna. En lugar del primitivo sistema de Verge Fusee, emplea un escape de áncora, mucho más preciso y duradero. A menudo se confunden con los catalinos, pero se distinguen porque su escape no es vertical y porque suelen carecer de fusée, trabajando directamente con el barrilete. En la práctica, el semicatalino marca el paso del reloj antiguo al moderno, al unir una caja de estilo tradicional con una mecánica evolucionada.

El escape Duplex. 

este escape constituye uno de los desarrollos más interesantes en la historia de la relojería de bolsillo del siglo XVIII y XIX, al representar un punto de transición entre los escapes de rueda de corona y los más evolucionados de áncora. Su nombre proviene del diseño de su rueda de escape, que posee dos series de dientes dispuestas en niveles distintos, una superior y otra inferior, responsables respectivamente del impulso y del bloqueo. En esencia, el Duplex es un escape directo, pues transmite la energía del tren de engranajes al volante sin intermediarios como paletas o áncora. Su funcionamiento puede describirse del modo siguiente: la rueda de escape gira impulsada por el muelle real, y en su eje se encuentra un pasador o piedra de impulso montado en el eje del volante. Cuando este oscila, dicho pasador se acopla momentáneamente con uno de los dientes largos de la rueda de escape, recibiendo de él el impulso que mantiene su oscilación. Una vez transmitida la energía, un diente corto de la misma rueda entra en contacto con la superficie de bloqueo o disco del eje, deteniendo el movimiento hasta el siguiente paso del volante. Este juego alterno de impulso y bloqueo, logrado mediante dos coronas de dientes, confiere al sistema una regularidad notable siempre que las proporciones sean exactas. El escape Duplex ofrece un rendimiento muy eficiente en términos de fricción, ya que reduce el número de puntos de contacto y elimina las pérdidas que generan las paletas del áncora. Sin embargo, su principal debilidad reside en su extrema sensibilidad: una leve variación en la altura de los dientes, en la posición del pasador o en la geometría del disco de bloqueo puede alterar su marcha o incluso detener el reloj. Por esta razón, aunque alcanzó un grado de precisión muy respetable en su tiempo y fue empleado por diversos relojeros europeos, su ajuste requería una pericia considerable y su mantenimiento resultaba complejo. Además, al no permitir cuerda en ambos sentidos ni incorporar sistemas antichoque, el Duplex era poco adecuado para relojes de uso cotidiano. Con el avance del siglo XIX y la consolidación del escape de áncora suizo, más robusto y fácil de regular, el Duplex cayó en desuso, permaneciendo hoy como una pieza de interés histórico y técnico. Su diseño, elegante en su simplicidad, resume el espíritu de una época en que la relojería buscaba conjugar precisión científica y refinamiento mecánico.

El escape de cilindro.

Introducido por Thomas Tompion y perfeccionado por George Graham a principios del siglo XVIII, fue uno de los más difundidos en relojes de bolsillo de los siglos XVIII y XIX. Su principio se basa en un cilindro hueco en cuyo interior engrana la rueda de escape. El impulso se transmite con menor fricción que en el catalino, y permite relojes más planos y precisos, aunque el desgaste de las superficies de contacto limitaba su durabilidad.

El escape de espiga o de clavijas (pin lever escapement).

Popularizado en relojería económica del siglo XIX, consiste en una rueda de escape que impulsa pequeñas clavijas en lugar de paletas de rubí. Se trataba de una solución barata, de fabricación sencilla, pero menos precisa y duradera que los escapes de áncora.

El escape de detente o de cronómetro (detent escapement).

Empleado principalmente en cronómetros marinos y en algunos relojes de bolsillo de alta precisión. Se caracteriza por su transmisión directa del impulso al volante, con una sola dirección de acción. Su ventaja es la altísima precisión y la ausencia de fricciones innecesarias; su desventaja, la fragilidad, pues un golpe o sacudida puede detener la marcha.

El escape a Roskopf. 

El escape Roskopf es un sistema de escape simplificado utilizado en relojes de bolsillo económicos desde finales del siglo XIX, concebido por Georges Frédéric Roskopf con el objetivo de fabricar relojes accesibles para el gran público.

Se trata de una variante del escape de áncora en la que las tradicionales paletas de rubí se sustituyen por dos pasadores metálicos, reduciendo drásticamente los costes de producción. El mecanismo permite que la rueda de escape avance de forma regulada mientras transmite impulso al volante, pero con menor precisión y mayor fricción que los escapes de mayor calidad.

Su principal virtud es la simplicidad, robustez y bajo coste, lo que permitió la producción masiva de relojes conocidos como “relojes del obrero”. Como contrapartida, presenta menor exactitud y mayor desgaste.

En síntesis, el escape Roskopf es una solución técnica clave en la democratización de la relojería, sacrificando refinamiento mecánico en favor de accesibilidad y producción industrial.

El escape de áncora inglés y el áncora suizo.

El escape de áncora, inventado en Inglaterra a finales del siglo XVII, introdujo la idea de una palanca intermedia (la áncora) que transmite el impulso desde la rueda de escape al volante. El escape de áncora suizo, perfeccionado en el siglo XIX, se convirtió en el estándar de la relojería moderna. Su principal virtud es la combinación de fiabilidad, eficiencia y facilidad de ajuste.

Otros escapes menos comunes.

En el campo experimental o de alta relojería aparecieron también el escape duplex (de doble impulso, desarrollado en el siglo XVIII), el escape de rueda de encuentro (muy temprano, precursor del catalino), o el escape de palanca con clavijas. Estos sistemas tuvieron difusión limitada pero forman parte de la historia técnica de los relojes de bolsillo.

TIPO DE VOLANTE DEL RELOJ:

El volante de este reloj es  anular.

Dentro de la maquinaria de un reloj mecánico, el órgano regulador tiene por objeto transformar la energía suministrada por el tren de rodaje en oscilaciones periódicas que gobiernan el avance de las agujas. En este contexto, el volante constituye el elemento oscilador por excelencia. El volante anular, definido por su geometría de aro cerrado, se caracteriza por un reparto homogéneo de la masa en torno al eje de oscilación, lo que genera un elevado momento de inercia. Esta propiedad asegura una mayor estabilidad isócrona frente a perturbaciones menores, aunque a costa de requerir mayor aporte energético desde el escape.

El volante anular macizo fue empleado ya en los relojes portátiles del siglo XVII y se consolidó como estándar en la relojería de bolsillo de los siglos XVIII y XIX. Su principal limitación técnica radicaba en la sensibilidad térmica: la dilatación del metal alteraba el diámetro efectivo y, por ende, la frecuencia. Para corregir esta deficiencia, Abraham-Louis Breguet introdujo a finales del siglo XVIII el volante bimetálico cortado, cuyo aro, formado por láminas de acero y latón, incorporaba ranuras de dilatación que permitían una compensación dinámica frente a la variación de temperatura. Este avance fue clave en el desarrollo de los cronómetros marinos y estableció un estándar técnico que se mantuvo hasta el siglo XX.

En paralelo, la búsqueda de precisión condujo a la implementación de volantes con tornillos de regulación. Estos incorporaban en la periferia pequeños tornillos de latón, oro o platino que permitían variar el momento de inercia y equilibrar dinámicamente el oscilador. Charles Édouard Guillaume, premio Nobel de Física en 1920, desarrolló una aleación de hierro y níquel conocida como Invar que revolucionó la relojería al ofrecer una elasticidad prácticamente invariable frente a la temperatura. Con la introducción de estas aleaciones, la necesidad del volante cortado desapareció, dando paso a volantes anulares macizos con comportamiento térmico estable.

En la relojería contemporánea, firmas como Rolex,Patek Philippe, Audemars Piguet, Vacheron Constantin, A. Lange & Söhne, Jaeger-LeCoultre, Breguet, F.P. Journe, Cartier entre otras perfeccionaron el concepto del volante anular mediante sistemas de inercia variable. Rolex patentó su volante Microstella (patente suiza CH 356.934, de 1961), con microtornillos interiores que permiten ajustar la inercia sin alterar la masa global. Patek Philippe, por su parte, desarrolló el sistema Gyromax en 1951, en el que pequeñas masas pivotantes dispuestas radialmente permiten una regulación extremadamente precisa y aerodinámicamente más eficiente. Estos sistemas eliminaron la necesidad de raquetas de ajuste y se consolidaron como referentes en la alta relojería suiza.

La evolución reciente ha incorporado nuevos materiales y arquitecturas. El empleo de silicio monocristalino, introducido en relojería a principios del siglo XXI (Ulysse Nardin, 2001; Patek Philippe, 2005), ha permitido diseñar volantes ultraligeros, antimagnéticos y con coeficientes de dilatación prácticamente nulos. Asimismo, algunos fabricantes han explorado volantes esqueletados o con geometrías complejas optimizadas mediante simulaciones computacionales para minimizar la resistencia aerodinámica y mejorar la eficiencia energética.

En conclusión, el volante anular representa no sólo la pieza central del órgano regulador, sino también un testimonio histórico de la constante búsqueda de la isocronía. Desde el volante macizo del siglo XVII hasta los actuales volantes de silicio con inercia variable, su evolución refleja un diálogo entre tradición artesanal, innovación metalúrgica y desarrollo científico que ha definido el progreso de la relojería de precisión.

HISTORIA  DE LA RELOJERÍA DE BOLSILLO EN EL MUNDO:

La historia de la relojería de bolsillo constituye un relato fascinante de innovación, arte y técnica, que se desarrolla a lo largo de varios siglos y atraviesa distintos países y tradiciones culturales. Sus orígenes se sitúan en la Europa del siglo XVI, cuando los primeros relojes portátiles comenzaron a aparecer en Alemania e Italia. En Nuremberg, Peter Henlein desarrolló en torno a 1510 los primeros relojes de bolsillo, conocidos como Nürnberger Eier por su forma ovoide, combinando muelles de cuerda con engranajes rudimentarios. Paralelamente, en Italia se produjeron piezas de carácter artesanal, a menudo como objetos de lujo para la nobleza, donde la decoración superaba la precisión mecánica, utilizando cajas de oro y esmaltes pintados.

Durante el siglo XVII, Francia e Inglaterra se consolidaron como centros fundamentales de la relojería de bolsillo. En Francia, los talleres parisinos desarrollaron complicaciones como repeticiones de cuartos y calendarios, mientras que la escuela inglesa, representada por relojeros como Thomas Tompion y George Graham, perfeccionó los escapes de reloj y los sistemas de compensación de temperatura, con avances decisivos en la precisión cronométrica. La implantación del escape de áncora inglés en 1675 permitió la fabricación de relojes de bolsillo más fiables y duraderos, estableciendo un estándar de excelencia que influiría en toda Europa.

Suiza se convirtió en el siglo XVIII en el epicentro de la relojería de lujo y precisión. Ciudades como Ginebra, La Chaux-de-Fonds y Le Locle consolidaron talleres que combinaban técnicas francesas, inglesas y propias. Se destacaron por la miniaturización, los acabados de alta calidad, la introducción de escapes innovadores como el Duplex y el cilindro, y la producción de complicaciones complejas, incluyendo cronógrafos, repetición de minutos y calendarios perpetuos. La relojería suiza se orientó tanto al mercado europeo como al americano, donde la demanda de relojes portátiles precisos creció durante la expansión industrial.

En Alemania, Sajonia, especialmente la región de Glashütte, desarrolló un estilo propio a partir del siglo XIX, con énfasis en la precisión técnica y la excelencia mecánica. Relojeros como A. Lange & Söhne crearon calibres con acabados de alta calidad, platinas decoradas y sistemas de regulación innovadores, que rivalizaban con los mejores relojes suizos, aportando además un carácter distintivo a la relojería alemana.

En Inglaterra, el siglo XVIII y XIX fue la época dorada de la relojería de precisión con los relojes de bolsillo de alta precisión destinados a la navegación y la cronometría. John Harrison desarrolló los famosos cronómetros marinos que resolvieron el problema de la longitud, mientras que otros fabricantes perfeccionaban escapes y ruedas de volante con balances de compensación térmica, consolidando a Inglaterra como referente en relojería científica y de precisión.

Italia, aunque menos influyente en la producción industrial, mantuvo una tradición artesanal de relojería de lujo, con relojes de bolsillo decorativos y complicados, destinados a la aristocracia y al coleccionismo, combinando esmaltes, piedras preciosas y grabados finos.

En Estados Unidos, la relojería de bolsillo se industrializó en el siglo XIX, con empresas como Waltham Watch Company y Elgin National Watch Company, que desarrollaron producción en serie de relojes precisos y asequibles. El modelo estadounidense se caracterizó por la estandarización de piezas y la robustez, lo que permitió la expansión del reloj de bolsillo entre la clase media y los ferrocarriles, donde la precisión era esencial para la seguridad.

Rusia también tuvo un papel destacado, especialmente durante el siglo XIX y principios del XX, con talleres como los de Peterhof y las manufacturas de San Petersburgo, que produjeron relojes de lujo e incorporaron influencias suizas en escapes y decoración, abasteciendo a la nobleza imperial y al mercado europeo.

Japón y China, aunque inicialmente adoptaron la relojería europea a través del comercio, comenzaron a producir relojes de bolsillo de manera local desde finales del siglo XIX y principios del XX. En Japón, compañías como Seikosha iniciaron la manufactura de relojes inspirados en modelos suizos y americanos, adaptando tecnologías importadas y formando las bases de la relojería moderna japonesa.

A lo largo de los siglos XVIII y XIX, la relojería de bolsillo se consolidó como un fenómeno global, en el que Alemania, Suiza, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Italia y Rusia desempeñaron papeles decisivos, mientras que Japón y China adoptaron progresivamente estas técnicas para su industria emergente. Cada país aportó innovaciones únicas: escapes, compensaciones, complicaciones y acabados decorativos, que reflejan tanto las exigencias funcionales como la sensibilidad estética de sus respectivas culturas. La relojería de bolsillo, en definitiva, no solo fue un instrumento de medida del tiempo, sino un objeto artístico y tecnológico que permitió el desarrollo de estándares de precisión y manufactura que sentaron las bases de la relojería contemporánea en todo el mundo.

BLIOGRAFÍA UTILIZADA PARA LA DESCRIPCIÓN DE ESTE RELOJ:

Monografías:

Abella Ramón. La relojería suiza. Madrid: Ministerio del estado, 1912.

Acudiré, Alain. La Grande Horloge. París: Les editions de l’amateur, 2000.

Amades, Joan. Els rellotges de sol: art popular. Barcelona: La Neotípia, 1938.

Bailey, Chris H. Two hundred years of American Clocks and watches. New York: Prentice Hall, 1975.

Balfour, Michael. Relojes clásicos. Madrid: Ed. Libsa S.A., 1991.

Ballesteros Sotomayor, Fernando. Tratado práctico de restauración de esferas de relojes. Sevilla: 1954 (Gráf. de Gavidia).

Barquero, José Daniel. Enciclopedia del reloj de bolsillo. Barcelona. Amat Editorial.

Barquero, José Daniel. Diccionario Enciclopédico profesional de alta relojería. Furtwangen editores. 2010.

Barquero, José Daniel. Relojes Bahne Nonniksen. Furtwangen Editores. 2011.

Barquero, José Daniel. Diccionario de Relojes. Furtwangen Editores. 2008.

Bassermann, Jordan; Ernest Von y Bertele, Hans Von. Montres, horloges et pendules. Trad. Francesa de Uhren, 4ed. Braunscheweig: Presses Universitaries de France, 1964.

Belda González, Pedro-Germán. Relojes especiales: teoría y reparación. Madrid: Xandró, 1995. 2ª edición.

Belekda, Silvio. L’orologio e la moda. Milano – Italia: Mazzotta, 1994.

Benito Ruano, Eloy. Relojes y relojeros del Ayuntamiento de Madrid en el siglo XVIII. Madrid, 1970 ([Ruycar, imp.])

Brusa, G. L’arte dell Orologería in Europa. Bramante, 1978.

Bruton, Enric. Clocks & watches. Verona – Italia: The hamlyn publishing group, 1968.

Bruton, Eric. Antique Cloks and Cloks Collecting. Londres, 1974.

Bruton, Eric. The history of clocks and watches. London: Little, Brown, 2000. 

Cardinal, Catherine; Piguet, Jean Michel. Musée International d’horlogerie: La Chaux de fonds-Suisse du cadran solaire à l’horloge atomique: catalogue of selected pieces. París: [s.e.], 2002.

Colón de Carvajal, J. Ramón. Catálogo de relojes del Patrimonio Nacional. Madrid: Patrimonio Nacional, 1987. 

Colón de Carvajal, J. Ramón. Catálogo de relojes del Patrimonio Nacional. Madrid: Patrimonio Nacional, 1987. 

Cutmore, M. Watches 1850-1980. Reino Unido: [s.e.], 2002.

Downing, Alan. Voyage to the end of time. Suiza-Geneva: Editions Chellenge para Patek Philipp, 1989.

Echeverría, José Miguel. Coleccionismo de relojes de bolsillo. Madrid: Everest, 1982.

El astrolabio. Instrumentos astronómicos hispano árabes. Barcelona: Editado por Roca Radiadores S.A., 1994.

El Marqués de Cerralbo. Madrid: Museo Cerralbo. Ministerio de Educación y Cultura de España, 1996.

Exposition de la fabulause collection priveé de Patek Philippe 1839-1989: Musée de l’horlogerie et de l’emaillerie Genève. Geneve, 1989.

G. Randall, Anthony; Goord, Richard. Catalogue of watches in the British Museum VI. London: Bristish Museum Publications, 1990. 

García-Diego, José A. Los relojes y Autómatas de Juanelo Turriano. Madrid, Albatros, 1982.

García-Diego, José A. Los Relojes y autómatas de Juanelo Turriano. Madrid: Albatros Ediciones, 1982. Tempus fugit. Monografías españolas de relojería; 6.

Gisbert L. Brunner y Christian Pfeiffer-Belli. Wristwatches. Armbanduhren: Montres-bracelets, Köneman, 1999.

Lassaussois, Jean. El Mundo de los relojes; [traducción de Miguel Giménez Saurina]. Barcelona: Ultramar, DL 1998.

Lippincott, Kristen. El tiempo a través del tiempo. Barcelona: Grijalbo, 2000.

Locke, John. Your pocket watch: the owners guide to mechanical pocket watches. Hythe: Brabourne Books, 2003.

Loones, Brian. Brass Dial clocks. Reino Unido – Suffolk: Antique Collectors Club, 1998.

Manual de relojería electrónica y de cuarzo; bajo la dirección de H. Lecoultre y A. Jiménez. Viladrau : Cedel, 1978 

Marechal, Pedro: Arte de conservar y arreglar los relojes de muestra, para las personas que no tienen conocimiento alguno de la relojería: compuesto por Don Pedro Marechal, maestro relojero en la corte de Madrid. Barcelona: Juan Francisco Piferrer.

Matas, Josep: Apuntes sobre la técnica relojera.

Mayand, Jean-Luc. Besançon horloger 1793-1914. Besançon: Musée du temps editeur, 1994. 

Meis, Reinhard. Les montres de poche: de la montre-penditif au tourbillon. Fribourg: Office du Livre, 1980.

Memorie de Sabliers, collections: mode d’emploi. París: Les editions de l’amateur, 1997.

Miller’s clocks & barometers buyer’s guide. Tenterden: Miller’s, 2001. 

Monreal y Tejada, Luis. Relojes antiguos: 1500-1850. Barcelona, 1955, Colección F. Pérez de Olaguer-Feliu.

Montañés Fontenla, Luis. El escape y el péndulo: literatura relojera. Madrid: Antiqvaria, D.L. 1991 

Montañés Fontenla, Luis. La máquina de las horas: Introducción al conocimiento del reloj. Madrid: Isla, 1975.

Montañés Fontenla, Luis. Relojes de los museos madrileños. Madrid, octubre 1954. I Cuadernos de Relojería.

Montañés Fontenla, Luis. Relojes de un Palacio. Madrid: Museo Cerralbo. Ministerio de Educación y Cultura de España, 1997.

Montañés Fontenla, Luis. Relojes españoles. Madrid: Prensa española, 1968.

Montañés Fontenla, Luis. Relojes, Antiqvaria, S.A. Ediciones, Madrid, 1997.

Morató i Via, Salvador. Els rellotges de sol del Penedès.Vilafranca del Penedès: Museo de Vilafranca, 1993.

Moreno, Roberto. Vida y obra de José Rodríguez de Losada. Madrid: Fundación Juanelo Turriano, 1995.

Negrehi, Giampiero; De Vecchi, Paolo. Patek Philippe. Könemann: [s.e.], 1999.

P. De Vecchi e G. Gregato. Orologi da Polso: storia, costume, collezionismo. Milan: Editorial Giorgio Mondadori, 1996.

Palau i Claveras, Miquel. Rellotges de sol: història i l’art de construïr-los sense matemàtiques. Barcelona: Millà, 1970.

Patek Philippe Museum Films. Suiza: [s.e.], 2004. D.V.D. + vídeo.

Producción y comercio de la joyería y relojería en España y Europa. Barcelona: Fira de Barcelona, 1992.

Rawlings, Arthur L. The Science of clocks and watches. Upton: British Horological Institute, 1993

Roberts, Derek. British Longcase clocks. EE.UU.: Schiffer, 1990.

Segura, Carme; Farré, Eduard. Gràcia, a l’ombra del seus rellotges: testimonies d’una història. Barcelona: [s.e.],1999.

Segura, Carme; Farré, Eduard: Gràcia, a l’ombra dels seus rellotges. Barcelona: Ed. Taller d’Història de Gràcia, 1999.

Segura, Carme; Farré, Eduard; Camps, Esteve: Les places de Gràcia, Homenatge a Josep Buch. Barcelona: Ed. Taller d’Història de Gràcia, 2001.

Shenton, Alan. Pocket watches: 19th&20th century. Reino Unido: [s.e.] , 1996.

Shenton, Alan; Shenton, Rita. Collectable clocks. London: Antique Collectors’ Club, 1998.

Shugart, Cooksey; Engle, Tom; Gilbert, Richard E.: Complete price guide to watches. 

Simoni, Antonio. Orologi dal ’500 al ‘800. Milán: Antonio Vallardi, 1965, 1972.

Smith, Alan. The Guinness book of clocks. London: Guinness Superlatives, 1984

Stern, Philippe. Patek Philippe. Star calibre 2000. Geneve-Suiza: Scriptor, 2004.

Symonds, R.W. A book of English clocks. London: Penguin books, 1950.

Tardy. La pendule française dans le monde. París, 1981-1984. 5 vols. 5a edición.

Temps i rellotges. Barcelona: Ed Fundació Caixa de Pensions, 1985. Trad: Tiempo y relojes. Barcelona: Fun..dació Caixa de Pensions, 1986; Reed: Tiempo y relojes. La Coruña: Casa de las Ciencias, 1987

Ullyett, Kenneth. British clocks and clockmakers. London: Collins, 1947.

Ullyett, Kenneth. In Quest of clocks. London: Rockliff, 1951.

Uresova, Libuse. El arte de la relojería. Madrid: Libsa, 1990.

Viñola y Lardies, Vicente. Tratado de la Relojería alegórica. Barcelona: Establecimiento tipográfico de R. Pujol, 1901.

Publicaciones Periódicas:

“Rellotge”. Gran Enciclopèdia catalana (2a edició) 1988, vol 19, p. 215-221.

“Rellotger” “Quadranter”. Diccionari d’Història de Catalunya, p. 871 i 904. Barcelona: Edicions 62, 1992.

A medieval Catalan clepsydra and carillon. “Antiquarian Horology” n. 4, vol. 18, Winter 1989, p. 371-380.

Abraham-Louis Breguet (1747-1823). “Arte y Hora” n. 118H1, Mar-Abr 1996, p. 4-10

Adiciones a la colección “El Fascinante Mundo de los Relojes. Enciclopedia del Reloj de Pulsera”. Barcelona: Ed. Planeta-De Agostini (6 vols.), 1998

Alberto Billeter, un relojero suizo en Barcelona. (1ª parte) “Arte y Hora” n. 121H4, Nov-Dic 1996, p. 12-18; (2ª parte) “Arte y Hora” n. 122H5, Ene-Feb 1997, p. 6-11

Antigüedades & coleccionismo. Barcelona: Guía de prensa. 

Barnajoya salón de la joyería, relojería, y platería. Barcelona. Feria internacional de muestras.

Breve repaso a la evolución del reloj eléctrico. “Arte y Hora” n. 145H27, Set-Oct 2001, p. 16-23

Calendarios mecánicos, precursores del reloj. “Arte y Hora” n. 135-H/18, Sep-Oct 1999, p.10-19

Cronometraje deportivo. “Dynamic Cronos Magazine” n. 17, Jul-Ago 1992, p. 28-31

Cronometría de marina. Hora y posición. “Arte y Hora” n. 146H28, Nov-Dic 2001, p. 14-19 

Cronos Magazine. Curt, Laura. Barcelona: Curt.

Cronos: revista de rellotgeria. Barcelona: Federació de rellotgers de Catalunya.

Cuadrantes solares hispano-árabes. “Arte y Hora” n. 131H14, Nov-Dic 1998, p. 20-27.

Diccionarios y enciclopedias:

Diderot & d’Alembert. L’encyclopédie: Horlogerie. París: Bibliotheque de l’image, 2002.

El astrolabio, ilustre antepasado del reloj. (1ª parte) “Arte y Hora” n. 125H8, Set-Oct 1997, p. 16-24; (2ª parte) “Arte y Hora” n. 126H9, Nov-Dic 1997, p. 8-14

El astrolabio. “Astronomía. El universo en tus manos”, Fascículo n. 34, p. 149-150. Barcelona; Ed. Orbis, 1992.

El astrolabio. “Investigación y Ciencia” n. 191, Ago 1992, p. 50-51.

El astrolabio. de J.D. North (traducción) “Máquinas de computo” TEMAS 4 Investigación y Ciencia 1996, p. 6-17.

El Fascinante mundo de los relojes: enciclopedia del reloj de pulsera. [Barcelona]: Planeta DeAgostini, DL 1998.

El Kitab al-Anwa’ de ibn Asim por Miquel Forcada (resención). “Investigación y Ciencia” n. 220, Ene 1995, p. 93-94.

El libro de los relojes de Alfonso X. “Arte y Hora” n. 124H7, May-Jun 1997, p. 4-10.

El museo “L’Homme et le Temps”. “Arte y Hora” n. 117, Ene-Feb 1996, p. 3-11.

El nocturlabio, un reloj de estrellas. “Arte y Hora” n. 136H19, Nov-Dic 1999, p. 34-41.

El nom de la rosa y les hores canòniques. “La Busca de Paper” n. 6, Primavera 1990, p. 2-3.

El reloj astronómico que dió la hora de Barcelona aún es juez del tiempo. “La Vanguardia” 10/4/1988.

El reloj de la catedral de Barcelona. “Dynamic Cronos Magazine” n. 9, Mar-Abr 1991, p. 62.

El reloj de sol analemático. “Astrum”, 69, juliol 1986, p. 5-9.

El Reloj de Sol. De la astronomía la filosofía. “Pàmies Collectors” n.5, Des. 2003, p. 38-40.

El reloj mecánico desde 1300 a 1650. “Arte y Hora” n. 139H22, May-Jun 2000, p. 4-11.

El reloj mecánico desde 1650 a 1950. “Arte y Hora” n. 140H23, Set-Oct 2000, p. 14-20.

El reloj y los elementos. “Oro y Hora” n. 261, Feb 1982, p. 26-28.

El rellotge de sol del manuscrit 225 de Ripoll. “La Busca de Paper” n. 2, 1989, p. 2-3. Trad.: A sundial in the manuscript 225 from Ripoll. “Bulletin of the British Sundial Society” 91.2, Jul 1991, p 35-37.

El rey de los relojes. Big Ben. “Oro y Hora” n. 267, Set 1982, p. 53-54.

Els antics rellotgers de Gironella. “El Vilatà” n. 82, Ago-Set 1990 15, p. 59-61.

Els Ratera, rellotgers d’Igualada al segle XVIII. “Aiona Revista-La Veu de l’Anoia” Igualada 23/8/1996, p. 3-7.

Els Rosals, rellotgers de Manresa al segle XVIII. “Quadern del Museu de Manresa” n. 16, Estiu 2001, p. 2-4; encartat a Manresa: “Dovella” n. 73, tardor 2001.

Elsevier’s dictionary of jewellery and watchmaking: in five languages English, French, German, Italian and Spanish. Amsterdam: Elsevier, 1984.

Especulaciones astronómicas al entorno de las Taulas de Menorca. “Arte y Hora” n. 132H15, Ene-Feb 1999, p. 8-17.

Europa Star España. Barcelona: Linestar, 1993.

Gold & Time: Periódico profesional de la nueva joyería-relojería. Madrid: Grupo, Nexo.

Joyería, relojería y bisutería: análisis de coyuntura. Barcelona: Fira de Barcelona, 1990.

Kjellberg, Pierre. Encyclopédie de la pendule française. París: Les editions de l’amateur, 1997.

La antigua relojería japonesa de origen occidental (1551-1873). “Arte y Hora” n. 141H23, Nov-Dic 2000, p. 14-23

La clepsidra de las Gacelas del manuscrito de relojes de Al-Muradi “Arte y Hora” n. 128H11, Mar-Abr 1998, p. 10-18

La decoración del reloj portátil. “Arte y Hora” n. 150H32, Set-Oct 2002, p. 6-14

La família Bover, rellotgers de Sant Joan de les Abadeses. “Full parroquial de Sant Joan de les Abadeses”, 1996: 19/5, 26/5 i 2/6

La medida del tiempo en el antiguo Egipto. “Arte y Hora” n. 151H33, Nov-Dic 2002, p. 6-19

La Sphaera Horarum Noctis de Ramon Llull. “La Busca de Paper” n. 22, Primavera 1996, p. 3

L’ombra d’uns rellotges publicitaris graciencs de l’any 1886. “Tot Gràcia” n. 38, Set-Oct 1991, p. 22

Los relojes artesanos de Alonso Alvarez. “Arte y Hora” n. 138H21, Mar-Abr 2000, p. 12-23

Los relojes de Al-Jazari y otros autómatas. “Arte y Hora” n. 133H16, Mar-Abr 1999, p.34-40

Los relojes de sol. “Astronomía. El universo en tus manos”, Fascículo n. 33, p. 143-144. Barcelona; Ed. Orbis, 1992

Luz del este, luz del oeste. La medida del tiempo en la antigua China. “Arte y Hora” n. 154H36, Nov-Dic 2003, p. 17-25 

Maigne, M.. Nouveau manuel complet de dorure et argenture sur métaux au Feu, au Trempé, à la Feuille, au Pinceau, au Pouce et par la Méthode électro-métallurgique : suivi de l’application à l’horlogerie de la dorure et de l’argenture galvaniques de la coloration des métaux par les oxydes métalliques et l’électricité…. París: Librairie encyclopédique de Roret, 1880. 

Mas allá del reloj. Relojes moleculares, atómicos e iónicos. “Arte y Hora” n. (en prensa, 2004) 

Montañés Fontenla, Luis. Relojes: Diccionarios Antiquaria. Madrid: [s.e.], 1986. 

Nexo Time: Revista profesional de comercialización de relojería y sus industrias afines. Madrid: Nexo.

Notes sobre rellotges de sol al museu de Rubí. “Butlletí G. C. Museu Rubí” n. 34, Mar 1991, p. 134, 135 i 164 

Orígenes del reloj de bolsillo. “Arte y Hora” n. 118H1, Mar-Abr 1996, p. 16-18 Oro y plata. Córdoba, 1983.

Precisión. Madrid: Stentor, 1948. Primus circumdedisti me. El día que perdió Elcano lo recuperó Fogg. “Analema” n. 36, Set-Dic 2002, p. 20. 

R & E Relojes & Estilográficas. Madrid: Motorpress-Ibérica, 2003. 

RB fashion: jewerly and watches magazine. Barcelona: Rateb Beram – RB, [1999].

Reloj de arena, icono del tiempo. “Pàmies Collectors” n. 1, Des. 2002, p. 42-44 

Relojería catalana del siglo XVIII. “Arte y Hora” n. 120H3, Sep-Oct 1996, p. 6-11 

De Mensura Temporis. (1ª parte) “Arte y Hora” n. 123H6, Mar-Abr 1997, p. 8-16 (2ª parte) “Arte y Hora” n. 127H10, Ene-Feb 1998, p. 10-17.

Relojes & relojeros. Madrid: Tecnipublicaciones, 1986. 

Relojes de “Movimiento Perpétuo”. “Arte y Hora” n. 152H34, Mar-Abr 2003, p. 12-19 

Relojes de sol de la Hispania Romana. “Arte y Hora” n. 134H17, May-Jun 1999, p. 10-17 

Relojes de sol gallegos. “Arte y Hora” n. 144H26, May-Jun 2001, p. 98-105 

Relojes de sol. “Arte y Hora” n. 119H2, May-Jul 1996, p. 4-9

Relojes misteriosos. La imaginación al reloj. “Arte y Hora” n. 148H30, Mar- Abr 2002, p. 16-24 

Relojes y estilográficas. Madrid: Motor-Press Ibérica, 2000. 

Relojes. Hipólito Navarro S.L. Madrid: Exclusivas de publicidad, Todorevistas. 

Rellotges Catalans del Segle XVIII. Calendari de Serra d’Or pel 1999. Barcelona: Ed. Serra d’Or, 1998. 

Rellotges de sol de la Catalunya romana. “La Busca de Paper” n. 33, Gen-Abr 1999, p. 18-24 

Rellotges i rellotgers al Montblanc del s. XVIII. “Aplec de treballs” n. 11, Centre d’Estudis de La Conca de Barberà. Montblanc, 1993, p. 75-91. 

Rellotges i rellotgers de la conca del Llobregat. “XLIV Assemblea Intercomarcal d’Estudiosos” Sant Vicens de Castellet 2001, p. 209-218. Manresa: Centre d’Estudis del Bages, 2002 

Revista Dersa. Madrid: Club Duward, 1963.

Sobre nuestro calendario. “Arte y Hora” n. 137H20, Ene-Feb 2000, p. 6-14. 

Tres planetarios catalanes (1835, 1895 y 1989). “Arte y Hora” 130H13, Set-Oct 1998, p. 12-19. 

Un reloj con telégrafo Chappe. “Arte y Hora” n. 142H24, Ene-Feb 2001, p. 8-13. 

Un reloj de fuego en la Alhambra de Granada. “Arte y Hora” 129H12, May-Jun 1998, p. 28-33 

Una exposición sobre el reloj doméstico catalán. “Arte y Hora” 143H25, Mar-Abr 2001, p. 10-21 

Una història artesanal pendent. “El País-Catalunya” 1/2/1990.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL:

Utilizamos Inteligencia artificial Chat GPT y Gemini así como búsquedas en Google.