Reloj de bolsillo de la manufactura relojera Revue Thommen que anteriormente fue Gédéon Thommen (patentaron sistema de remontar). Reloj diseñado específicamente para el Fälttelegrafkåren o Real Cuerpo de Telegrafía de Campaña de Suecia. Marca deseada por los presidentes de EEUU (su modelo de pulsera Cricket.)
Catalogación Referencia: MIARB Nº 1.550 JDBC.
DATACIÓN HISTÓRICA DE LA FECHA DEL RELOJ:
Siglo XX,circa año 1905-1920.
NOTICIAS COETÁNEAS A LA CONSTRUCCIÓN DEL RELOJ:
Disolución de la Unión: El Rey Óscar II renuncia formalmente al trono de Noruega.
Huelga General en Estocolmo: Miles de obreros paralizan la industria nacional por mejoras salariales.
La Marcha de los Campesinos: Multitudinario apoyo al Rey Gustavo V para el refuerzo de la defensa nacional.
Neutralidad Armada: Suecia moviliza sus tropas de frontera ante el estallido de la Gran Guerra en Europa.
Hito Democrático: El Parlamento sueco aprueba el sufragio universal permitiendo el voto femenino.
PAÍS DE CONSTRUCCIÓN DEL RELOJ:
Waldenburg. (Localidad suiza de Waldenburg ) para el mercado sueco.
El ejemplar analizado es un testimonio material de esta relación estratégica, diseñado específicamente para el Fälttelegrafkåren o Real Cuerpo de Telegrafía de Campaña de Suecia. La inscripción grabada en su tapa posterior, «FÄLT-TELEGRAFEN», confirma en sueco su destino como equipo de dotación oficial, diferenciándose claramente de los términos germanos equivalentes y subrayando su origen nórdico mediante el uso del artículo definido pospuesto.
DESCRIPCIÓN DEL RELOJ, FICHA TÉCNICA:
La historia de la manufactura relojera Revue Thommen se remonta a 1853 en la pequeña localidad suiza de Waldenburg, cuando la comuna decidió establecer una fábrica de relojes para combatir el desempleo y fomentar la industrialización de la región. Aunque inicialmente el proyecto tuvo dificultades bajo la dirección de la Sociedad para la Fabricación de Relojes de Waldenburg, el verdadero impulso llegó en 1859, cuando Gédéon Thommen, un empresario local visionario, se hizo cargo de la empresa y la transformó radicalmente. Bajo su mando, la compañía pasó a llamarse Gédéon Thommen y comenzó a desarrollar métodos de producción mecánica que permitieron estandarizar la calidad de los movimientos, algo revolucionario para la época. En 1870, Thommen patentó el sistema de «remontuar» (la corona para dar cuerda), eliminando la necesidad de llaves externas, y para 1885 la fábrica ya producía relojes con el innovador sistema GT de horas saltantes digitales, marcando un hito en el diseño técnico de la relojería de bolsillo.
Tras la muerte de Gédéon en 1890, su hijo Alphonse Thommen asumió la dirección y llevó a la empresa a una nueva era de expansión bajo el nombre de Revue Thommen AG, registrando oficialmente la marca Revue en 1905 para diferenciar sus movimientos de alta gama. Fue Alphonse quien comprendió que el futuro de la precisión no estaba solo en los bolsillos de los civiles, sino en los paneles de control de las máquinas modernas, lo que llevó a la empresa a diversificarse hacia la instrumentación aeronáutica a partir de 1916. Durante las dos guerras mundiales, la reputación de Revue por su robustez y fiabilidad la convirtió en proveedora predilecta de diversos ejércitos europeos, incluyendo el sueco y el británico, suministrando cronómetros de alta precisión y relojes de dotación para unidades especializadas como los cuerpos de telegrafía y transmisiones.
En la segunda mitad del siglo XX, la marca continuó innovando con el lanzamiento en 1947 del famoso Cricket, uno de los primeros relojes de pulsera con una alarma mecánica lo suficientemente potente como para despertar a su usuario, el cual se hizo mundialmente célebre por ser el reloj preferido de varios presidentes de los Estados Unidos. Durante la crisis del cuarzo en los años 70, la manufactura logró sobrevivir gracias a su sólida división de instrumentos de aviación, que fabricaba altímetros y ordenadores de vuelo para las principales compañías aéreas del mundo. A principios del siglo XXI, la marca experimentó varias transiciones corporativas, integrándose en grupos como Grovana, pero manteniendo siempre su identidad basada en la ingeniería suiza clásica y en la preservación de sus calibres históricos de manufactura propia, conocidos como los movimientos GT, que siguen siendo valorados por coleccionistas de piezas militares y vintage por su legado de resistencia y funcionalidad pura.

El presente reloj de bolsillo constituye un ejemplo representativo de la producción industrial suiza de principios del siglo XX, pero con un valor añadido singular que lo eleva más allá de su naturaleza funcional: su vinculación directa con el ámbito de las telecomunicaciones, claramente evidenciada por el grabado corporativo presente en la tapa posterior. Nos encontramos ante una pieza que, sin pertenecer a la alta relojería decorativa, sí forma parte de la historia técnica y social del tiempo, en un momento en que la medición precisa se convirtió en elemento esencial para el funcionamiento de las infraestructuras modernas.
La atribución del reloj a la manufactura suiza Revue Thommen se fundamenta en elementos objetivos observables en el propio movimiento, donde aparece claramente grabado “REVUE” junto al característico sello ovalado “RT”, inequívocamente asociado a esta casa fundada en 1853 en Waldenburg. Esta firma, que inició su actividad en la relojería de bolsillo, evolucionó rápidamente hacia una producción industrial avanzada, desarrollando movimientos propios y posicionándose como un actor relevante en la transición hacia la relojería técnica e instrumental. En este sentido, el calibre que incorpora esta pieza no debe considerarse un simple ensamblaje sobre ébauche genérico, sino un movimiento manufactura o semi-manufactura de la propia casa.
Desde el punto de vista técnico, el reloj presenta un movimiento mecánico de cuerda manual con arquitectura de puentes tipo tres cuartos, acabado dorado latonado de textura mate fina y ruedas de corona y rochete decoradas con un característico acabado circular. El sistema de regulación mediante índice A/R (avance/retard) se integra en un conjunto robusto, con escape de áncora suizo y volante visible con espiral plana, lo que confirma su orientación hacia la fiabilidad y el uso continuado más que hacia la sofisticación decorativa. Se trata, en definitiva, de un calibre concebido como instrumento, con una ejecución cuidada dentro de los estándares industriales de calidad media-alta.
La esfera, de esmalte blanco, presenta numeración arábiga estilizada, con una tipografía que se sitúa en la transición entre el lenguaje del Art Nouveau tardío y los primeros ecos del Art Déco. La disposición clásica con segundero subsidiario a las seis y agujas tipo pera y bastón refuerza la legibilidad y la claridad visual, características imprescindibles en relojes destinados a un uso profesional. Todo en ella responde a un criterio de funcionalidad, evitando cualquier elemento superfluo que pudiera entorpecer la lectura inmediata del tiempo.
La caja, por su parte, es de metal niquelado o acero niquelado, configurada en estilo Lépine sin tapa frontal, lo que facilita el acceso directo a la lectura. Su construcción es sólida, sobria y carente de ornamentación, con una corona estriada de buen tamaño pensada para un manejo cómodo y frecuente. Este tipo de caja era habitual en relojes de trabajo, donde la resistencia y la practicidad primaban sobre el valor material o la exhibición estética.
La historia del reloj de bolsillo Revue Thommen con marcajes militares suecos representa una de las colaboraciones más fructíferas entre la precisión mecánica de la región de Waldenburg y las necesidades logísticas de las potencias neutrales europeas a principios del siglo XX. La manufactura suiza, bajo la dirección de la familia Thommen, se consolidó como una entidad de referencia tras mecanizar sus procesos de producción, lo que le permitió ofrecer movimientos de una estandarización y robustez inusuales para la época. Esta fiabilidad técnica captó la atención del Kungliga Arméförvaltningen, el Real Departamento de Administración del Ejército de Suecia, que a partir de la reorganización de sus cuerpos técnicos en 1902 comenzó a importar cronómetros suizos para sus unidades de élite y especialistas en comunicaciones.
Para profundizar en la historia de este reloj de bolsillo de la Fälttelegrafkåren, he analizado el movimiento mecánico visible en su interior. Lamentablemente, este movimiento no presenta ninguna marca de fabricante grabada directamente en sus puentes o platinas, lo cual era común en muchos movimientos suizos de calidad producidos para la exportación y el mercado militar en esa época. No obstante, sus características técnicas nos permiten situar la pieza en un contexto cronológico muy concreto.
El calibre es un movimiento mecánico de cuerda manual de fabricación suiza, probablemente un «Ebauche» (un movimiento base sin terminar) suministrado por una gran manufactura como Adolphe Schild (AS) o Unitas, que eran proveedores habituales de este tipo de mecanismos robustos y fiables para relojes militares y de dotación. Por su arquitectura y diseño, es un calibre que se encuadra perfectamente entre finales de la década de 1910 y mediados de los años 20. El hecho de que no posea un regulador de cuello de cisne o ajustes de precisión grabados indica que se priorizó la robustez y la facilidad de mantenimiento en campaña por sobre la alta relojería.
¿Cuándo y para qué utilizaron este reloj?
Dada la datación del movimiento (c. 1915-1925), este reloj fue una herramienta vital durante el periodo de entreguerras, un momento de consolidación y modernización para la Fälttelegrafkåren tras su separación administrativa como cuerpo independiente en 1902. Su uso principal estaba ligado a las siguientes tareas críticas:
• Sincronización de Transmisiones de Radio: En los años 20, la radio de campaña estaba en plena expansión. Para establecer contacto, tanto el emisor como el receptor necesitaban estar en la misma frecuencia a una hora exacta predeterminada. Este reloj permitía al operador de radio cumplir estrictamente con los horarios de emisión («radio checks») para evitar ser detectado por el enemigo o para coordinar redes de comunicaciones complejas.
• Coordinación de la Telegrafía y Telefonía de Campaña: Los telegrafistas lo utilizaban para registrar la hora exacta de recepción («Time of Receipt» o TOR) y envío («Time of Despatch» o TOD) de cada mensaje en los diarios de señales, crucial para establecer la cronología de las órdenes militares.
• Uso por la Aviación Militar: Como mencioné anteriormente, la Fälttelegrafkåren gestionaba la aviación militar sueca en sus inicios. Estos relojes eran esenciales para los pilotos y observadores para el cálculo del tiempo de vuelo, la navegación por estima y la sincronización de misiones de reconocimiento visual.
• Instrucción Técnica: Las siglas «VIR» grabadas en la tapa trasera (referentes a la Ley de Ohm, V=I\times R) sugieren que este reloj pudo haber sido entregado a personal en formación técnica o a suboficiales encargados de la supervisión de equipos eléctricos y radioeléctricos, sirviendo no solo como instrumento de tiempo sino como un recordatorio constante de los principios fundamentales de su especialidad.
El contexto cronológico estimado, situado entre aproximadamente 1905 y 1920, refuerza esta interpretación. Nos encontramos en un periodo de intensa transformación tecnológica en Europa, marcado por la expansión de las redes telegráficas internacionales, la consolidación del ferrocarril como sistema sincronizado y la implantación generalizada de la electricidad. En este escenario, la medición precisa del tiempo se convierte en un factor crítico para la coordinación de operaciones, la transmisión de señales y la seguridad de los sistemas. El reloj deja así de ser un objeto meramente personal para transformarse en una herramienta técnica indispensable.
La elección de Revue Thommen como proveedor de este tipo de piezas resulta coherente con la evolución de la propia firma, que progresivamente orientó su producción hacia la instrumentación técnica, llegando posteriormente a fabricar relojes de aviación e instrumentos de medición. Este reloj puede entenderse, por tanto, como una manifestación temprana de esa transición, en la que la relojería abandona parcialmente su dimensión ornamental para integrarse en los sistemas tecnológicos de la modernidad.
Desde el punto de vista de valoración, la pieza presenta un interés relojero medio-alto dentro de la producción industrial suiza, reforzado por la identificación clara de su manufactura. No obstante, su verdadero valor reside en su dimensión histórica y contextual, al constituir un testimonio directo de la relación entre la medición del tiempo y el desarrollo de las infraestructuras de comunicación. En un entorno museístico, como el del Museo Internacional de Alta Relojería de Bolsillo, esta pieza adquiere una relevancia especial dentro de narrativas temáticas centradas en la revolución industrial, la tecnología y la organización temporal de la sociedad moderna.
En conclusión, este reloj de bolsillo Revue Thommen trasciende su condición de objeto funcional para convertirse en un documento histórico de primer orden. Su movimiento manufactura, su diseño sobrio y su grabado corporativo lo sitúan en el corazón de un momento en el que el tiempo dejó de ser únicamente una referencia individual para convertirse en un elemento estructural de la vida colectiva. No se trata únicamente de un instrumento que mide el tiempo, sino de una pieza que forma parte de la historia de cómo el tiempo comenzó a organizar el mundo moderno.
HISTORIA O ANTECEDENTES DE LA MARCA O MAESTRO RELOJERO QUE REALIZÓ ESTE RELOJ:
La relación de Revue Thommen con los líderes mundiales y sus innovaciones técnicas son dos de los pilares históricos que definen el prestigio de la manufactura de Waldenburg.
El reloj de los presidentes
Es importante hacer una precisión histórica: aunque Revue Thommen es legítimamente conocida por fabricar el «reloj de los presidentes», comparte este honor con la marca Vulcain. Ambas formaron parte del mismo grupo empresarial (MSR) durante décadas, y Revue Thommen produjo bajo su propio nombre el célebre modelo Cricket, el primer reloj de pulsera con una alarma mecánica lo suficientemente potente como para despertar a su dueño.
Los presidentes de Estados Unidos que han lucido el modelo Cricket (ya sea en su versión Vulcain o Revue Thommen) incluyen a:
• Harry S. Truman: Recibió uno de los primeros modelos y lo usó con frecuencia.
• Dwight D. Eisenhower: Lo utilizaba para gestionar sus reuniones y citas.
• Lyndon B. Johnson: Era tan entusiasta que llegó a encargar 200 unidades para regalar a sus visitantes oficiales.
• Richard Nixon: También recibió este modelo tras dar un discurso en la Asociación Nacional de Fabricantes de Relojes.
• Mikhail Gorbachev: Fuera de EE. UU., el líder soviético fue visto luciendo un Revue Thommen Cricket al recibir el Premio Nobel de la Paz en 1990.
El sistema de remontuar y sus patentes
Respecto a su capacidad inventiva, Gédéon Thommen fue un pionero en la industrialización de la relojería suiza. El sistema de remontuar (la capacidad de dar cuerda y poner en hora el reloj mediante la corona, eliminando la necesidad de una llave externa) fue una de sus grandes apuestas para estandarizar la producción.
Las referencias históricas que acreditan sus patentes incluyen:
1. Patente de Remontuar (1870): Gédéon Thommen registró oficialmente un «Remontoir-Patent» en Suiza, lo que le permitió fabricar relojes mucho más prácticos y robustos. Esta innovación fue clave para que sus piezas fueran adoptadas por instituciones militares y ferroviarias.
2. Sistema de Intercambiabilidad (1870): Paralelamente, patentó el «System der Auswechselbarkeit der einzelnen Werkbestandteile», un método para fabricar componentes mecánicos totalmente intercambiables. Esto fue revolucionario, ya que antes de esto, cada pieza de un reloj debía ser ajustada a mano para ese mecanismo específico.
3. Registro de la marca «Revue» (1910): Esta marca se registró para diferenciar sus movimientos de alta calidad, consolidando las innovaciones de remontuar que ya se utilizaban en los relojes de bolsillo de la época, como el que aparece en tus imágenes.
El reloj de la colección del Miarb es un testimonio directo de estas patentes; su robustez y el sistema de corona son herencia directa de esos registros de 1870 que permitieron a la Fälttelegrafkåren confiar en ellos para sus operaciones más críticas.
FOTOGRAFÍAS O IMÁGENES HISTÓRICAS DE LA ÉPOCA EN LA QUE SE UTILIZABA ESTE RELOJ:


CALIBRE DEL RELOJ:
El calibre de este reloj es redondo a tres cuartos.
Los relojes de bolsillo abarcan una amplia gama de calibres, desde los más antiguos como el catalino el semicatalino a los básicos como el calibre Roskopf, hasta los más avanzados como el calibre tourbillon. Cada uno de estos calibres refleja diferentes enfoques para la medición del tiempo, adaptados a las necesidades tecnológicas, económicas y sociales de su época.
En relojería, el término calibre hace referencia al diseño o tipo de movimiento interno de un reloj, incluidas las dimensiones, disposición y componentes del mecanismo. En el caso de los relojes de bolsillo, hubo una amplia variedad de calibres desarrollados a lo largo de los siglos XIX y principios del XX, adaptados a distintas necesidades y estilos.
TIPO DE ESCAPE DEL RELOJ:
El escape de este reloj es de ancora.
En la relojería mecánica, el escape es el órgano encargado de regular la transmisión de energía desde el tren de rodaje hacia el volante y la espiral. Su misión es doble: por un lado, mantener la oscilación del órgano regulador mediante impulsos periódicos, y por otro, dividir de forma precisa el tiempo en fracciones iguales, que serán indicadas por las agujas. En los relojes de bolsillo, desde el siglo XVI hasta comienzos del XX, se desarrolló una gran variedad de escapes, cada uno con características propias que marcaron la evolución técnica hacia la relojería moderna.
El escape catalino (verge fusee escapement).
Es el más antiguo de todos los empleados en relojería portátil. Introducido en el siglo XVI, consta de un eje vertical denominado Verge fusee con dos paletas que engranan directamente con la rueda de escape en forma de corona, llamada catalina. Su principal ventaja es la simplicidad, pero adolece de ser muy ineficiente, con gran fricción, alto desgaste y una amplitud reducida del volante. Siempre se combina con la cuerda-fusée o cadenita necesaria para compensar la irregularidad del muelle real. Su sonido fuerte y característico delata este tipo de mecanismo.
El escape semicatalino.
Llamado así porque conserva la estética de los relojes catalinos pero con un mecanismo completamente distinto, aparece en el siglo XIX como transición hacia la relojería moderna. En lugar del primitivo sistema de Verge Fusee, emplea un escape de áncora, mucho más preciso y duradero. A menudo se confunden con los catalinos, pero se distinguen porque su escape no es vertical y porque suelen carecer de fusée, trabajando directamente con el barrilete. En la práctica, el semicatalino marca el paso del reloj antiguo al moderno, al unir una caja de estilo tradicional con una mecánica evolucionada.
El escape Duplex.
este escape constituye uno de los desarrollos más interesantes en la historia de la relojería de bolsillo del siglo XVIII y XIX, al representar un punto de transición entre los escapes de rueda de corona y los más evolucionados de áncora. Su nombre proviene del diseño de su rueda de escape, que posee dos series de dientes dispuestas en niveles distintos, una superior y otra inferior, responsables respectivamente del impulso y del bloqueo. En esencia, el Duplex es un escape directo, pues transmite la energía del tren de engranajes al volante sin intermediarios como paletas o áncora. Su funcionamiento puede describirse del modo siguiente: la rueda de escape gira impulsada por el muelle real, y en su eje se encuentra un pasador o piedra de impulso montado en el eje del volante. Cuando este oscila, dicho pasador se acopla momentáneamente con uno de los dientes largos de la rueda de escape, recibiendo de él el impulso que mantiene su oscilación. Una vez transmitida la energía, un diente corto de la misma rueda entra en contacto con la superficie de bloqueo o disco del eje, deteniendo el movimiento hasta el siguiente paso del volante. Este juego alterno de impulso y bloqueo, logrado mediante dos coronas de dientes, confiere al sistema una regularidad notable siempre que las proporciones sean exactas. El escape Duplex ofrece un rendimiento muy eficiente en términos de fricción, ya que reduce el número de puntos de contacto y elimina las pérdidas que generan las paletas del áncora. Sin embargo, su principal debilidad reside en su extrema sensibilidad: una leve variación en la altura de los dientes, en la posición del pasador o en la geometría del disco de bloqueo puede alterar su marcha o incluso detener el reloj. Por esta razón, aunque alcanzó un grado de precisión muy respetable en su tiempo y fue empleado por diversos relojeros europeos, su ajuste requería una pericia considerable y su mantenimiento resultaba complejo. Además, al no permitir cuerda en ambos sentidos ni incorporar sistemas antichoque, el Duplex era poco adecuado para relojes de uso cotidiano. Con el avance del siglo XIX y la consolidación del escape de áncora suizo, más robusto y fácil de regular, el Duplex cayó en desuso, permaneciendo hoy como una pieza de interés histórico y técnico. Su diseño, elegante en su simplicidad, resume el espíritu de una época en que la relojería buscaba conjugar precisión científica y refinamiento mecánico.
El escape de cilindro.
Introducido por Thomas Tompion y perfeccionado por George Graham a principios del siglo XVIII, fue uno de los más difundidos en relojes de bolsillo de los siglos XVIII y XIX. Su principio se basa en un cilindro hueco en cuyo interior engrana la rueda de escape. El impulso se transmite con menor fricción que en el catalino, y permite relojes más planos y precisos, aunque el desgaste de las superficies de contacto limitaba su durabilidad.
El escape de espiga o de clavijas (pin lever escapement).
Popularizado en relojería económica del siglo XIX, consiste en una rueda de escape que impulsa pequeñas clavijas en lugar de paletas de rubí. Se trataba de una solución barata, de fabricación sencilla, pero menos precisa y duradera que los escapes de áncora.
El escape de detente o de cronómetro (detent escapement).
Empleado principalmente en cronómetros marinos y en algunos relojes de bolsillo de alta precisión. Se caracteriza por su transmisión directa del impulso al volante, con una sola dirección de acción. Su ventaja es la altísima precisión y la ausencia de fricciones innecesarias; su desventaja, la fragilidad, pues un golpe o sacudida puede detener la marcha.
El escape a Roskopf.
El escape Roskopf es un sistema de escape simplificado utilizado en relojes de bolsillo económicos desde finales del siglo XIX, concebido por Georges Frédéric Roskopf con el objetivo de fabricar relojes accesibles para el gran público.
Se trata de una variante del escape de áncora en la que las tradicionales paletas de rubí se sustituyen por dos pasadores metálicos, reduciendo drásticamente los costes de producción. El mecanismo permite que la rueda de escape avance de forma regulada mientras transmite impulso al volante, pero con menor precisión y mayor fricción que los escapes de mayor calidad.
Su principal virtud es la simplicidad, robustez y bajo coste, lo que permitió la producción masiva de relojes conocidos como “relojes del obrero”. Como contrapartida, presenta menor exactitud y mayor desgaste.
En síntesis, el escape Roskopf es una solución técnica clave en la democratización de la relojería, sacrificando refinamiento mecánico en favor de accesibilidad y producción industrial.
El escape de áncora inglés y el áncora suiza.
El escape de áncora, inventado en Inglaterra a finales del siglo XVII, introdujo la idea de una palanca intermedia (el áncora) que transmite el impulso desde la rueda de escape al volante. El escape de áncora suizo, perfeccionado en el siglo XIX, se convirtió en el estándar de la relojería moderna. Su principal virtud es la combinación de fiabilidad, eficiencia y facilidad de ajuste.
Otros escapes menos comunes.
En el campo experimental o de alta relojería aparecieron también el escape duplex (de doble impulso, desarrollado en el siglo XVIII), el escape de rueda de encuentro (muy temprano, precursor del catalino), o el escape de palanca con clavijas. Estos sistemas tuvieron difusión limitada, pero forman parte de la historia técnica de los relojes de bolsillo.
TIPO DE VOLANTE DEL RELOJ:
El volante de este reloj es anular.
Dentro de la maquinaria de un reloj mecánico, el órgano regulador tiene por objeto transformar la energía suministrada por el tren de rodaje en oscilaciones periódicas que gobiernan el avance de las agujas. En este contexto, el volante constituye el elemento oscilador por excelencia. El volante anular, definido por su geometría de aro cerrado, se caracteriza por un reparto homogéneo de la masa en torno al eje de oscilación, lo que genera un elevado momento de inercia. Esta propiedad asegura una mayor estabilidad isócrona frente a perturbaciones menores, aunque a costa de requerir mayor aporte energético desde el escape.
El volante anular macizo fue empleado ya en los relojes portátiles del siglo XVII y se consolidó como estándar en la relojería de bolsillo de los siglos XVIII y XIX. Su principal limitación técnica radicaba en la sensibilidad térmica: la dilatación del metal alteraba el diámetro efectivo y, por ende, la frecuencia. Para corregir esta deficiencia, Abraham-Louis Breguet introdujo a finales del siglo XVIII el volante bimetálico cortado, cuyo aro, formado por láminas de acero y latón, incorporaba ranuras de dilatación que permitían una compensación dinámica frente a la variación de temperatura. Este avance fue clave en el desarrollo de los cronómetros marinos y estableció un estándar técnico que se mantuvo hasta el siglo XX.
En paralelo, la búsqueda de precisión condujo a la implementación de volantes con tornillos de regulación. Estos incorporaban en la periferia pequeños tornillos de latón, oro o platino que permitían variar el momento de inercia y equilibrar dinámicamente el oscilador. Charles Édouard Guillaume, premio Nobel de Física en 1920, desarrolló una aleación de hierro y níquel conocida como Invar que revolucionó la relojería al ofrecer una elasticidad prácticamente invariable frente a la temperatura. Con la introducción de estas aleaciones, la necesidad del volante cortado desapareció, dando paso a volantes anulares macizos con comportamiento térmico estable.
En la relojería contemporánea, firmas como Rolex,Patek Philippe, Audemars Piguet, Vacheron Constantin, A. Lange & Söhne, Jaeger-LeCoultre, Breguet, F.P. Journe, Cartier entre otras perfeccionaron el concepto del volante anular mediante sistemas de inercia variable. Rolex patentó su volante Microstella (patente suiza CH 356.934, de 1961), con microtornillos interiores que permiten ajustar la inercia sin alterar la masa global. Patek Philippe, por su parte, desarrolló el sistema Gyromax en 1951, en el que pequeñas masas pivotantes dispuestas radialmente permiten una regulación extremadamente precisa y aerodinámicamente más eficiente. Estos sistemas eliminaron la necesidad de raquetas de ajuste y se consolidaron como referentes en la alta relojería suiza.
La evolución reciente ha incorporado nuevos materiales y arquitecturas. El empleo de silicio monocristalino, introducido en relojería a principios del siglo XXI (Ulysse Nardin, 2001; Patek Philippe, 2005), ha permitido diseñar volantes ultraligeros, antimagnéticos y con coeficientes de dilatación prácticamente nulos. Asimismo, algunos fabricantes han explorado volantes esqueletados o con geometrías complejas optimizadas mediante simulaciones computacionales para minimizar la resistencia aerodinámica y mejorar la eficiencia energética.
En conclusión, el volante anular representa no sólo la pieza central del órgano regulador, sino también un testimonio histórico de la constante búsqueda de la isocronía. Desde el volante macizo del siglo XVII hasta los actuales volantes de silicio con inercia variable, su evolución refleja un diálogo entre tradición artesanal, innovación metalúrgica y desarrollo científico que ha definido el progreso de la relojería de precisión.
HISTORIA DE LA RELOJERÍA DE BOLSILLO EN EL MUNDO:
La historia de la relojería de bolsillo constituye un relato fascinante de innovación, arte y técnica, que se desarrolla a lo largo de varios siglos y atraviesa distintos países y tradiciones culturales. Sus orígenes se sitúan en la Europa del siglo XVI, cuando los primeros relojes portátiles comenzaron a aparecer en Alemania e Italia. En Nuremberg, Peter Henlein desarrolló en torno a 1510 los primeros relojes de bolsillo, conocidos como Nürnberger Eier por su forma ovoide, combinando muelles de cuerda con engranajes rudimentarios. Paralelamente, en Italia se produjeron piezas de carácter artesanal, a menudo como objetos de lujo para la nobleza, donde la decoración superaba la precisión mecánica, utilizando cajas de oro y esmaltes pintados.
Durante el siglo XVII, Francia e Inglaterra se consolidaron como centros fundamentales de la relojería de bolsillo. En Francia, los talleres parisinos desarrollaron complicaciones como repeticiones de cuartos y calendarios, mientras que la escuela inglesa, representada por relojeros como Thomas Tompion y George Graham, perfeccionó los escapes de reloj y los sistemas de compensación de temperatura, con avances decisivos en la precisión cronométrica. La implantación del escape de áncora inglés en 1675 permitió la fabricación de relojes de bolsillo más fiables y duraderos, estableciendo un estándar de excelencia que influiría en toda Europa.
Suiza se convirtió en el siglo XVIII en el epicentro de la relojería de lujo y precisión. Ciudades como Ginebra, La Chaux-de-Fonds y Le Locle consolidaron talleres que combinaban técnicas francesas, inglesas y propias. Se destacaron por la miniaturización, los acabados de alta calidad, la introducción de escapes innovadores como el Duplex y el cilindro, y la producción de complicaciones complejas, incluyendo cronógrafos, repetición de minutos y calendarios perpetuos. La relojería suiza se orientó tanto al mercado europeo como al americano, donde la demanda de relojes portátiles precisos creció durante la expansión industrial.
En Alemania, Sajonia, especialmente la región de Glashütte, desarrolló un estilo propio a partir del siglo XIX, con énfasis en la precisión técnica y la excelencia mecánica. Relojeros como A. Lange & Söhne crearon calibres con acabados de alta calidad, platinas decoradas y sistemas de regulación innovadores, que rivalizaban con los mejores relojes suizos, aportando además un carácter distintivo a la relojería alemana.
En Inglaterra, el siglo XVIII y XIX fue la época dorada de la relojería de precisión con los relojes de bolsillo de alta precisión destinados a la navegación y la cronometría. John Harrison desarrolló los famosos cronómetros marinos que resolvieron el problema de la longitud, mientras que otros fabricantes perfeccionaban escapes y ruedas de volante con balances de compensación térmica, consolidando a Inglaterra como referente en relojería científica y de precisión.
Italia, aunque menos influyente en la producción industrial, mantuvo una tradición artesanal de relojería de lujo, con relojes de bolsillo decorativos y complicados, destinados a la aristocracia y al coleccionismo, combinando esmaltes, piedras preciosas y grabados finos.
En Estados Unidos, la relojería de bolsillo se industrializó en el siglo XIX, con empresas como Waltham Watch Company y Elgin National Watch Company, que desarrollaron producción en serie de relojes precisos y asequibles. El modelo estadounidense se caracterizó por la estandarización de piezas y la robustez, lo que permitió la expansión del reloj de bolsillo entre la clase media y los ferrocarriles, donde la precisión era esencial para la seguridad.
Rusia también tuvo un papel destacado, especialmente durante el siglo XIX y principios del XX, con talleres como los de Peterhof y las manufacturas de San Petersburgo, que produjeron relojes de lujo e incorporaron influencias suizas en escapes y decoración, abasteciendo a la nobleza imperial y al mercado europeo.
Japón y China, aunque inicialmente adoptaron la relojería europea a través del comercio, comenzaron a producir relojes de bolsillo de manera local desde finales del siglo XIX y principios del XX. En Japón, compañías como Seikosha iniciaron la manufactura de relojes inspirados en modelos suizos y americanos, adaptando tecnologías importadas y formando las bases de la relojería moderna japonesa.
A lo largo de los siglos XVIII y XIX, la relojería de bolsillo se consolidó como un fenómeno global, en el que Alemania, Suiza, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Italia y Rusia desempeñaron papeles decisivos, mientras que Japón y China adoptaron progresivamente estas técnicas para su industria emergente. Cada país aportó innovaciones únicas: escapes, compensaciones, complicaciones y acabados decorativos, que reflejan tanto las exigencias funcionales como la sensibilidad estética de sus respectivas culturas. La relojería de bolsillo, en definitiva, no solo fue un instrumento de medida del tiempo, sino un objeto artístico y tecnológico que permitió el desarrollo de estándares de precisión y manufactura que sentaron las bases de la relojería contemporánea en todo el mundo.
BLIOGRAFÍA UTILIZADA PARA LA DESCRIPCIÓN DE ESTE RELOJ:
Monografías:
Abella Ramón. La relojería suiza. Madrid: Ministerio del estado, 1912.
Acudiré, Alain. La Grande Horloge. París: Les editions de l’amateur, 2000.
Amades, Joan. Els rellotges de sol: art popular. Barcelona: La Neotípia, 1938.
Bailey, Chris H. Two hundred years of American Clocks and watches. New York: Prentice Hall, 1975.
Balfour, Michael. Relojes clásicos. Madrid: Ed. Libsa S.A., 1991.
Ballesteros Sotomayor, Fernando. Tratado práctico de restauración de esferas de relojes. Sevilla: 1954 (Gráf. de Gavidia).
Barquero, José Daniel. Enciclopedia del reloj de bolsillo. Barcelona. Amat Editorial.
Barquero, José Daniel. Diccionario Enciclopédico profesional de alta relojería. Furtwangen editores. 2010.
Barquero, José Daniel. Relojes Bahne Nonniksen. Furtwangen Editores. 2011.
Barquero, José Daniel. Diccionario de Relojes. Furtwangen Editores. 2008.
Bassermann, Jordan; Ernest Von y Bertele, Hans Von. Montres, horloges et pendules. Trad. Francesa de Uhren, 4ed. Braunscheweig: Presses Universitaries de France, 1964.
Belda González, Pedro-Germán. Relojes especiales: teoría y reparación. Madrid: Xandró, 1995. 2ª edición.
Belekda, Silvio. L’orologio e la moda. Milano – Italia: Mazzotta, 1994.
Benito Ruano, Eloy. Relojes y relojeros del Ayuntamiento de Madrid en el siglo XVIII. Madrid, 1970 ([Ruycar, imp.])
Brusa, G. L’arte dell Orologería in Europa. Bramante, 1978.
Bruton, Enric. Clocks & watches. Verona – Italia: The hamlyn publishing group, 1968.
Bruton, Eric. Antique Cloks and Cloks Collecting. Londres, 1974.
Bruton, Eric. The history of clocks and watches. London: Little, Brown, 2000.
Cardinal, Catherine; Piguet, Jean Michel. Musée International d’horlogerie: La Chaux de fonds-Suisse du cadran solaire à l’horloge atomique: catalogue of selected pieces. París: [s.e.], 2002.
Colón de Carvajal, J. Ramón. Catálogo de relojes del Patrimonio Nacional. Madrid: Patrimonio Nacional, 1987.
Colón de Carvajal, J. Ramón. Catálogo de relojes del Patrimonio Nacional. Madrid: Patrimonio Nacional, 1987.
Cutmore, M. Watches 1850-1980. Reino Unido: [s.e.], 2002.
Downing, Alan. Voyage to the end of time. Suiza-Geneva: Editions Chellenge para Patek Philipp, 1989.
Echeverría, José Miguel. Coleccionismo de relojes de bolsillo. Madrid: Everest, 1982.
El astrolabio. Instrumentos astronómicos hispano árabes. Barcelona: Editado por Roca Radiadores S.A., 1994.
El Marqués de Cerralbo. Madrid: Museo Cerralbo. Ministerio de Educación y Cultura de España, 1996.
Exposition de la fabulause collection priveé de Patek Philippe 1839-1989: Musée de l’horlogerie et de l’emaillerie Genève. Geneve, 1989.
G. Randall, Anthony; Goord, Richard. Catalogue of watches in the British Museum VI. London: Bristish Museum Publications, 1990.
García-Diego, José A. Los relojes y Autómatas de Juanelo Turriano. Madrid, Albatros, 1982.
García-Diego, José A. Los Relojes y autómatas de Juanelo Turriano. Madrid: Albatros Ediciones, 1982. Tempus fugit. Monografías españolas de relojería; 6.
Gisbert L. Brunner y Christian Pfeiffer-Belli. Wristwatches. Armbanduhren: Montres-bracelets, Köneman, 1999.
Lassaussois, Jean. El Mundo de los relojes; [traducción de Miguel Giménez Saurina]. Barcelona: Ultramar, DL 1998.
Lippincott, Kristen. El tiempo a través del tiempo. Barcelona: Grijalbo, 2000.
Locke, John. Your pocket watch: the owners guide to mechanical pocket watches. Hythe: Brabourne Books, 2003.
Loones, Brian. Brass Dial clocks. Reino Unido – Suffolk: Antique Collectors Club, 1998.
Manual de relojería electrónica y de cuarzo; bajo la dirección de H. Lecoultre y A. Jiménez. Viladrau : Cedel, 1978
Marechal, Pedro: Arte de conservar y arreglar los relojes de muestra, para las personas que no tienen conocimiento alguno de la relojería: compuesto por Don Pedro Marechal, maestro relojero en la corte de Madrid. Barcelona: Juan Francisco Piferrer.
Matas, Josep: Apuntes sobre la técnica relojera.
Mayand, Jean-Luc. Besançon horloger 1793-1914. Besançon: Musée du temps editeur, 1994.
Meis, Reinhard. Les montres de poche: de la montre-penditif au tourbillon. Fribourg: Office du Livre, 1980.
Memorie de Sabliers, collections: mode d’emploi. París: Les editions de l’amateur, 1997.
Miller’s clocks & barometers buyer’s guide. Tenterden: Miller’s, 2001.
Monreal y Tejada, Luis. Relojes antiguos: 1500-1850. Barcelona, 1955, Colección F. Pérez de Olaguer-Feliu.
Montañés Fontenla, Luis. El escape y el péndulo: literatura relojera. Madrid: Antiqvaria, D.L. 1991
Montañés Fontenla, Luis. La máquina de las horas: Introducción al conocimiento del reloj. Madrid: Isla, 1975.
Montañés Fontenla, Luis. Relojes de los museos madrileños. Madrid, octubre 1954. I Cuadernos de Relojería.
Montañés Fontenla, Luis. Relojes de un Palacio. Madrid: Museo Cerralbo. Ministerio de Educación y Cultura de España, 1997.
Montañés Fontenla, Luis. Relojes españoles. Madrid: Prensa española, 1968.
Montañés Fontenla, Luis. Relojes, Antiqvaria, S.A. Ediciones, Madrid, 1997.
Morató i Via, Salvador. Els rellotges de sol del Penedès.Vilafranca del Penedès: Museo de Vilafranca, 1993.
Moreno, Roberto. Vida y obra de José Rodríguez de Losada. Madrid: Fundación Juanelo Turriano, 1995.
Negrehi, Giampiero; De Vecchi, Paolo. Patek Philippe. Könemann: [s.e.], 1999.
P. De Vecchi e G. Gregato. Orologi da Polso: storia, costume, collezionismo. Milan: Editorial Giorgio Mondadori, 1996.
Palau i Claveras, Miquel. Rellotges de sol: història i l’art de construïr-los sense matemàtiques. Barcelona: Millà, 1970.
Patek Philippe Museum Films. Suiza: [s.e.], 2004. D.V.D. + vídeo.
Producción y comercio de la joyería y relojería en España y Europa. Barcelona: Fira de Barcelona, 1992.
Rawlings, Arthur L. The Science of clocks and watches. Upton: British Horological Institute, 1993
Roberts, Derek. British Longcase clocks. EE.UU.: Schiffer, 1990.
Segura, Carme; Farré, Eduard. Gràcia, a l’ombra del seus rellotges: testimonies d’una història. Barcelona: [s.e.],1999.
Segura, Carme; Farré, Eduard: Gràcia, a l’ombra dels seus rellotges. Barcelona: Ed. Taller d’Història de Gràcia, 1999.
Segura, Carme; Farré, Eduard; Camps, Esteve: Les places de Gràcia, Homenatge a Josep Buch. Barcelona: Ed. Taller d’Història de Gràcia, 2001.
Shenton, Alan. Pocket watches: 19th&20th century. Reino Unido: [s.e.] , 1996.
Shenton, Alan; Shenton, Rita. Collectable clocks. London: Antique Collectors’ Club, 1998.
Shugart, Cooksey; Engle, Tom; Gilbert, Richard E.: Complete price guide to watches.
Simoni, Antonio. Orologi dal ’500 al ‘800. Milán: Antonio Vallardi, 1965, 1972.
Smith, Alan. The Guinness book of clocks. London: Guinness Superlatives, 1984
Stern, Philippe. Patek Philippe. Star calibre 2000. Geneve-Suiza: Scriptor, 2004.
Symonds, R.W. A book of English clocks. London: Penguin books, 1950.
Tardy. La pendule française dans le monde. París, 1981-1984. 5 vols. 5a edición.
Temps i rellotges. Barcelona: Ed Fundació Caixa de Pensions, 1985. Trad: Tiempo y relojes. Barcelona: Fun..dació Caixa de Pensions, 1986; Reed: Tiempo y relojes. La Coruña: Casa de las Ciencias, 1987
Ullyett, Kenneth. British clocks and clockmakers. London: Collins, 1947.
Ullyett, Kenneth. In Quest of clocks. London: Rockliff, 1951.
Uresova, Libuse. El arte de la relojería. Madrid: Libsa, 1990.
Viñola y Lardies, Vicente. Tratado de la Relojería alegórica. Barcelona: Establecimiento tipográfico de R. Pujol, 1901.
Publicaciones Periódicas:
“Rellotge”. Gran Enciclopèdia catalana (2a edició) 1988, vol 19, p. 215-221.
“Rellotger” “Quadranter”. Diccionari d’Història de Catalunya, p. 871 i 904. Barcelona: Edicions 62, 1992.
A medieval Catalan clepsydra and carillon. “Antiquarian Horology” n. 4, vol. 18, Winter 1989, p. 371-380.
Abraham-Louis Breguet (1747-1823). “Arte y Hora” n. 118H1, Mar-Abr 1996, p. 4-10
Adiciones a la colección “El Fascinante Mundo de los Relojes. Enciclopedia del Reloj de Pulsera”. Barcelona: Ed. Planeta-De Agostini (6 vols.), 1998
Alberto Billeter, un relojero suizo en Barcelona. (1ª parte) “Arte y Hora” n. 121H4, Nov-Dic 1996, p. 12-18; (2ª parte) “Arte y Hora” n. 122H5, Ene-Feb 1997, p. 6-11
Antigüedades & coleccionismo. Barcelona: Guía de prensa.
Barnajoya salón de la joyería, relojería, y platería. Barcelona. Feria internacional de muestras.
Breve repaso a la evolución del reloj eléctrico. “Arte y Hora” n. 145H27, Set-Oct 2001, p. 16-23
Calendarios mecánicos, precursores del reloj. “Arte y Hora” n. 135-H/18, Sep-Oct 1999, p.10-19
Cronometraje deportivo. “Dynamic Cronos Magazine” n. 17, Jul-Ago 1992, p. 28-31
Cronometría de marina. Hora y posición. “Arte y Hora” n. 146H28, Nov-Dic 2001, p. 14-19
Cronos Magazine. Curt, Laura. Barcelona: Curt.
Cronos: revista de rellotgeria. Barcelona: Federació de rellotgers de Catalunya.
Cuadrantes solares hispano-árabes. “Arte y Hora” n. 131H14, Nov-Dic 1998, p. 20-27.
Diccionarios y enciclopedias:
Diderot & d’Alembert. L’encyclopédie: Horlogerie. París: Bibliotheque de l’image, 2002.
El astrolabio, ilustre antepasado del reloj. (1ª parte) “Arte y Hora” n. 125H8, Set-Oct 1997, p. 16-24; (2ª parte) “Arte y Hora” n. 126H9, Nov-Dic 1997, p. 8-14
El astrolabio. “Astronomía. El universo en tus manos”, Fascículo n. 34, p. 149-150. Barcelona; Ed. Orbis, 1992.
El astrolabio. “Investigación y Ciencia” n. 191, Ago 1992, p. 50-51.
El astrolabio. de J.D. North (traducción) “Máquinas de computo” TEMAS 4 Investigación y Ciencia 1996, p. 6-17.
El Fascinante mundo de los relojes: enciclopedia del reloj de pulsera. [Barcelona]: Planeta DeAgostini, DL 1998.
El Kitab al-Anwa’ de ibn Asim por Miquel Forcada (resención). “Investigación y Ciencia” n. 220, Ene 1995, p. 93-94.
El libro de los relojes de Alfonso X. “Arte y Hora” n. 124H7, May-Jun 1997, p. 4-10.
El museo “L’Homme et le Temps”. “Arte y Hora” n. 117, Ene-Feb 1996, p. 3-11.
El nocturlabio, un reloj de estrellas. “Arte y Hora” n. 136H19, Nov-Dic 1999, p. 34-41.
El nom de la rosa y les hores canòniques. “La Busca de Paper” n. 6, Primavera 1990, p. 2-3.
El reloj astronómico que dió la hora de Barcelona aún es juez del tiempo. “La Vanguardia” 10/4/1988.
El reloj de la catedral de Barcelona. “Dynamic Cronos Magazine” n. 9, Mar-Abr 1991, p. 62.
El reloj de sol analemático. “Astrum”, 69, juliol 1986, p. 5-9.
El Reloj de Sol. De la astronomía la filosofía. “Pàmies Collectors” n.5, Des. 2003, p. 38-40.
El reloj mecánico desde 1300 a 1650. “Arte y Hora” n. 139H22, May-Jun 2000, p. 4-11.
El reloj mecánico desde 1650 a 1950. “Arte y Hora” n. 140H23, Set-Oct 2000, p. 14-20.
El reloj y los elementos. “Oro y Hora” n. 261, Feb 1982, p. 26-28.
El rellotge de sol del manuscrit 225 de Ripoll. “La Busca de Paper” n. 2, 1989, p. 2-3. Trad.: A sundial in the manuscript 225 from Ripoll. “Bulletin of the British Sundial Society” 91.2, Jul 1991, p 35-37.
El rey de los relojes. Big Ben. “Oro y Hora” n. 267, Set 1982, p. 53-54.
Els antics rellotgers de Gironella. “El Vilatà” n. 82, Ago-Set 1990 15, p. 59-61.
Els Ratera, rellotgers d’Igualada al segle XVIII. “Aiona Revista-La Veu de l’Anoia” Igualada 23/8/1996, p. 3-7.
Els Rosals, rellotgers de Manresa al segle XVIII. “Quadern del Museu de Manresa” n. 16, Estiu 2001, p. 2-4; encartat a Manresa: “Dovella” n. 73, tardor 2001.
Elsevier’s dictionary of jewellery and watchmaking: in five languages English, French, German, Italian and Spanish. Amsterdam: Elsevier, 1984.
Especulaciones astronómicas al entorno de las Taulas de Menorca. “Arte y Hora” n. 132H15, Ene-Feb 1999, p. 8-17.
Europa Star España. Barcelona: Linestar, 1993.
Gold & Time: Periódico profesional de la nueva joyería-relojería. Madrid: Grupo, Nexo.
Joyería, relojería y bisutería: análisis de coyuntura. Barcelona: Fira de Barcelona, 1990.
Kjellberg, Pierre. Encyclopédie de la pendule française. París: Les editions de l’amateur, 1997.
La antigua relojería japonesa de origen occidental (1551-1873). “Arte y Hora” n. 141H23, Nov-Dic 2000, p. 14-23
La clepsidra de las Gacelas del manuscrito de relojes de Al-Muradi “Arte y Hora” n. 128H11, Mar-Abr 1998, p. 10-18
La decoración del reloj portátil. “Arte y Hora” n. 150H32, Set-Oct 2002, p. 6-14
La família Bover, rellotgers de Sant Joan de les Abadeses. “Full parroquial de Sant Joan de les Abadeses”, 1996: 19/5, 26/5 i 2/6
La medida del tiempo en el antiguo Egipto. “Arte y Hora” n. 151H33, Nov-Dic 2002, p. 6-19
La Sphaera Horarum Noctis de Ramon Llull. “La Busca de Paper” n. 22, Primavera 1996, p. 3
L’ombra d’uns rellotges publicitaris graciencs de l’any 1886. “Tot Gràcia” n. 38, Set-Oct 1991, p. 22
Los relojes artesanos de Alonso Alvarez. “Arte y Hora” n. 138H21, Mar-Abr 2000, p. 12-23
Los relojes de Al-Jazari y otros autómatas. “Arte y Hora” n. 133H16, Mar-Abr 1999, p.34-40
Los relojes de sol. “Astronomía. El universo en tus manos”, Fascículo n. 33, p. 143-144. Barcelona; Ed. Orbis, 1992
Luz del este, luz del oeste. La medida del tiempo en la antigua China. “Arte y Hora” n. 154H36, Nov-Dic 2003, p. 17-25
Maigne, M.. Nouveau manuel complet de dorure et argenture sur métaux au Feu, au Trempé, à la Feuille, au Pinceau, au Pouce et par la Méthode électro-métallurgique : suivi de l’application à l’horlogerie de la dorure et de l’argenture galvaniques de la coloration des métaux par les oxydes métalliques et l’électricité…. París: Librairie encyclopédique de Roret, 1880.
Mas allá del reloj. Relojes moleculares, atómicos e iónicos. “Arte y Hora” n. (en prensa, 2004)
Montañés Fontenla, Luis. Relojes: Diccionarios Antiquaria. Madrid: [s.e.], 1986.
Nexo Time: Revista profesional de comercialización de relojería y sus industrias afines. Madrid: Nexo.
Notes sobre rellotges de sol al museu de Rubí. “Butlletí G. C. Museu Rubí” n. 34, Mar 1991, p. 134, 135 i 164
Orígenes del reloj de bolsillo. “Arte y Hora” n. 118H1, Mar-Abr 1996, p. 16-18 Oro y plata. Córdoba, 1983.
Precisión. Madrid: Stentor, 1948. Primus circumdedisti me. El día que perdió Elcano lo recuperó Fogg. “Analema” n. 36, Set-Dic 2002, p. 20.
R & E Relojes & Estilográficas. Madrid: Motorpress-Ibérica, 2003.
RB fashion: jewerly and watches magazine. Barcelona: Rateb Beram – RB, [1999].
Reloj de arena, icono del tiempo. “Pàmies Collectors” n. 1, Des. 2002, p. 42-44
Relojería catalana del siglo XVIII. “Arte y Hora” n. 120H3, Sep-Oct 1996, p. 6-11
De Mensura Temporis. (1ª parte) “Arte y Hora” n. 123H6, Mar-Abr 1997, p. 8-16 (2ª parte) “Arte y Hora” n. 127H10, Ene-Feb 1998, p. 10-17.
Relojes & relojeros. Madrid: Tecnipublicaciones, 1986.
Relojes de “Movimiento Perpétuo”. “Arte y Hora” n. 152H34, Mar-Abr 2003, p. 12-19
Relojes de sol de la Hispania Romana. “Arte y Hora” n. 134H17, May-Jun 1999, p. 10-17
Relojes de sol gallegos. “Arte y Hora” n. 144H26, May-Jun 2001, p. 98-105
Relojes de sol. “Arte y Hora” n. 119H2, May-Jul 1996, p. 4-9
Relojes misteriosos. La imaginación al reloj. “Arte y Hora” n. 148H30, Mar- Abr 2002, p. 16-24
Relojes y estilográficas. Madrid: Motor-Press Ibérica, 2000.
Relojes. Hipólito Navarro S.L. Madrid: Exclusivas de publicidad, Todorevistas.
Rellotges Catalans del Segle XVIII. Calendari de Serra d’Or pel 1999. Barcelona: Ed. Serra d’Or, 1998.
Rellotges de sol de la Catalunya romana. “La Busca de Paper” n. 33, Gen-Abr 1999, p. 18-24
Rellotges i rellotgers al Montblanc del s. XVIII. “Aplec de treballs” n. 11, Centre d’Estudis de La Conca de Barberà. Montblanc, 1993, p. 75-91.
Rellotges i rellotgers de la conca del Llobregat. “XLIV Assemblea Intercomarcal d’Estudiosos” Sant Vicens de Castellet 2001, p. 209-218. Manresa: Centre d’Estudis del Bages, 2002
Revista Dersa. Madrid: Club Duward, 1963.
Sobre nuestro calendario. “Arte y Hora” n. 137H20, Ene-Feb 2000, p. 6-14.
Tres planetarios catalanes (1835, 1895 y 1989). “Arte y Hora” 130H13, Set-Oct 1998, p. 12-19.
Un reloj con telégrafo Chappe. “Arte y Hora” n. 142H24, Ene-Feb 2001, p. 8-13.
Un reloj de fuego en la Alhambra de Granada. “Arte y Hora” 129H12, May-Jun 1998, p. 28-33
Una exposición sobre el reloj doméstico catalán. “Arte y Hora” 143H25, Mar-Abr 2001, p. 10-21
Una història artesanal pendent. “El País-Catalunya” 1/2/1990.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL:
Utilizamos Inteligencia artificial Chat GPT y Gemini así como búsquedas en Google.



