Reloj de bolsillo patriótico-militar de la manufactura alemana Junghans. Con efigie del káiser Guillermo II y cruz de inspiración en la Eisernes Kreuz, dedicada a la Infantería Imperial Alemana. Alemania, circa 1910-1915.

Catalogación Referencia: MIARB Nº 1.576 JDBC.

DATACIÓN HISTÓRICA DE LA FECHA DEL RELOJ:

Siglo XX  ,circa año 1910-1915

NOTICIAS COETÁNEAS A LA CONSTRUCCIÓN DEL RELOJ:

PAÍS DE CONSTRUCCIÓN DEL RELOJ:

Alemania.

DESCRIPCIÓN DEL RELOJ, FICHA TÉCNICA:

Reloj de bolsillo patriótico-militar de la manufactura alemana Junghans con efigie del káiser Guillermo II y cruz de inspiración en la Eisernes Kreuz dedicada a la Infantería Imperial Alemana. Alemania, circa 1910-1915.

El presente reloj de bolsillo constituye una pieza de notable interés histórico, técnico e iconográfico dentro de la relojería alemana de comienzos del siglo XX. Se trata de un reloj de bolsillo de fabricación alemana, con movimiento firmado Junghans, caja metálica oscurecida por el uso y tapa anterior decorada con una gran cruz de inspiración militar, en cuyo centro aparece la inscripción “Infanterie”, grabada y policromada en rojo. En la parte superior de la cruz se incorpora la imagen del káiser Guillermo II, último emperador alemán y rey de Prusia, figura central del Imperio alemán entre 1888 y 1918. La pieza puede fecharse razonablemente en torno a 1910-1915, tanto por su lenguaje formal como por la presencia de la simbología imperial, el tipo de movimiento y el contexto de producción de relojes de bolsillo Junghans en los años inmediatamente anteriores y primeros de la Gran Guerra.

Desde el punto de vista técnico, la atribución a Junghans resulta especialmente relevante. La manufactura, fundada en Schramberg, en la Selva Negra alemana, se había consolidado a comienzos del siglo XX como una de las grandes industrias relojeras europeas. Las referencias históricas sobre Junghans señalan que la empresa inició su producción de relojes de bolsillo a comienzos del siglo XX y que hacia 1910 ya había alcanzado una fase de producción madura en este tipo de relojería; asimismo, en 1911 se construyó una nueva fábrica destinada a relojes de bolsillo y en 1912 comenzó la venta de relojes “made in Schramberg”. En 1914, tras el estallido de la guerra, aumentó de forma considerable la demanda de relojes de bolsillo de uso práctico y militarizado.  

La decoración exterior del reloj responde a una clara estética patriótico-militar. La cruz aplicada en la tapa recuerda formalmente a la Eisernes Kreuz, la Cruz de Hierro alemana, aunque debe subrayarse que no estamos ante una condecoración oficial montada sobre el reloj, sino ante una cruz ornamental de inspiración en la Cruz de Hierro, concebida como motivo simbólico de exaltación militar. La Cruz de Hierro fue instituida originalmente en Prusia en 1813 por Federico Guillermo III durante las guerras contra Napoleón, fue recuperada en 1870 y volvió a recrearse en 1914 para la Primera Guerra Mundial. Su forma se convirtió en uno de los signos visuales más reconocibles de la tradición militar prusiana y alemana.  

Por ello, la denominación más prudente y académicamente correcta para esta pieza sería: “reloj de bolsillo patriótico-militar alemán Junghans con cruz conmemorativa de inspiración en la Eisernes Kreuz e inscripción ‘Infanterie’”. También podría describirse como “reloj de bolsillo conmemorativo de incorporación o pertenencia simbólica a la Infantería Imperial alemana”, siempre aclarando que no existe, a falta de documentación adicional, prueba definitiva de que fuera una insignia reglamentaria de alistamiento. La palabra alemana que a veces se vincula a este tipo de objetos, Anmusterungsabzeichen, puede traducirse como distintivo de incorporación, enrolamiento o alistamiento; sin embargo, en este reloj la evidencia material permite hablar con mayor seguridad de una pieza patriótica vinculada a la infantería que de una condecoración oficial de incorporación.

La presencia de la palabra “Infanterie” en el centro de la cruz es esencial para su interpretación. No se trata de una inscripción genérica, sino de la identificación expresa del arma de infantería, núcleo fundamental del ejército imperial alemán. En 1914, al comenzar la Primera Guerra Mundial, Alemania movilizó uno de los mayores ejércitos del mundo, con millones de hombres encuadrados en sus fuerzas terrestres; la infantería constituía la base humana y simbólica de ese esfuerzo militar.   El uso del rojo en la inscripción refuerza la dimensión propagandística y visual del objeto, propia de los recuerdos de movilización, regalos de servicio, piezas de soldado o relojes adquiridos por familiares para quienes se incorporaban al ejército.

La imagen de Guillermo II situada en la parte superior de la cruz introduce el elemento monárquico e imperial. Guillermo II, nacido en 1859 y fallecido en 1941, fue emperador alemán y rey de Prusia desde 1888 hasta su abdicación en 1918. Su reinado coincidió con la expansión económica, naval y militar de Alemania, así como con el aumento de las tensiones internacionales que desembocaron en la Primera Guerra Mundial. El Imperial War Museums destaca que su reinado estuvo asociado al ascenso de Alemania como potencia económica y militar europea; la bibliografía académica sobre el káiser ha subrayado igualmente su papel en el clima político y diplomático anterior a la guerra.  

En este contexto, la imagen del káiser en un reloj de bolsillo no debe entenderse como un simple retrato decorativo. En la cultura visual alemana de los años 1910-1915, Guillermo II representaba la autoridad suprema del Imperio, el vínculo entre la monarquía prusiana, el ejército y la nación movilizada. Su efigie, unida a la cruz militar y a la palabra “Infanterie”, convierte el reloj en un objeto de identidad patriótica: no solo mide el tiempo, sino que expresa pertenencia, disciplina, obediencia y memoria de servicio.

La uniformidad del desgaste constituye otro dato importante. En las fotografías se aprecia una oxidación y una pátina coherentes entre la caja del reloj, la cruz decorativa, la zona de la corona, el aro y las partes metálicas internas. Esta continuidad de envejecimiento permite sostener, con cautela pero con fundamento visual, que reloj y cruz pertenecen al mismo horizonte cronológico y probablemente al mismo montaje original, y no a una composición moderna realizada con elementos heterogéneos. La pátina oscurecida, el desgaste de aristas, la pérdida parcial de brillo, las pequeñas erosiones de la policromía roja y la integración material de la decoración con la caja sugieren una vida común prolongada.

La esfera blanca con numeración arábiga, segundero subsidiario a las seis y agujas ornamentales responde a tipologías habituales en relojería de bolsillo alemana de comienzos del siglo XX. El estado de conservación, con fisuras visibles en la esfera y envejecimiento general de los metales, no resta valor histórico a la pieza; al contrario, contribuye a documentar su uso real y su supervivencia material. El movimiento Junghans, de arquitectura industrial robusta, encaja con la producción alemana de relojes de bolsillo destinados a un mercado amplio, incluyendo usuarios civiles, militares, reservistas y soldados movilizados.

En conclusión, esta pieza debe interpretarse como un reloj de bolsillo alemán Junghans de carácter patriótico-militar, fechado aproximadamente entre 1910 y 1915, decorado con una cruz conmemorativa inspirada en la Cruz de Hierro, la efigie de Guillermo II y la inscripción “Infanterie”. Su significado se sitúa en el ambiente de militarización simbólica del Imperio alemán en vísperas y durante los primeros años de la Primera Guerra Mundial. No puede afirmarse sin documentación complementaria que se trate de una insignia oficial de alistamiento, pero sí resulta plenamente defendible describirlo como un reloj conmemorativo o de pertenencia simbólica a la infantería imperial alemana, producido en el mismo contexto histórico y material que la cultura patriótica de movilización de 1914.

Guillermo II, último emperador alemán (Deutscher Kaiser) y rey de Prusia, ejerciendo ambas dignidades entre 1888 y 1918, periodo crucial para la historia europea contemporánea.

Wilhelm II: Biografía histórica del último emperador del Imperio alemán

Wilhelm II, conocido en español como Guillermo II, nació el 27 de enero de 1859 en Berlín y falleció el 4 de junio de 1941 en Huis Doorn, Países Bajos. Fue el último emperador alemán (Deutscher Kaiser) y rey de Prusia, ejerciendo ambas dignidades entre 1888 y 1918, periodo crucial para la historia europea contemporánea. Su figura quedó inseparablemente unida al auge político, militar e industrial del Imperio alemán y al complejo entramado internacional que desembocó en la Primera Guerra Mundial.

Guillermo II pertenecía a la dinastía de los Hohenzollern, casa reinante de Prusia desde la Edad Moderna y protagonista de la unificación alemana del siglo XIX. Era hijo del príncipe heredero Federico Guillermo —futuro emperador Federico III— y de la princesa Victoria del Reino Unido, hija de la reina Victoria de Gran Bretaña. Por línea materna, Guillermo II estaba estrechamente vinculado a las principales monarquías europeas, circunstancia que simboliza las complejas relaciones familiares existentes entre las casas reales del continente antes de la Gran Guerra.

El nacimiento del futuro káiser estuvo marcado por complicaciones obstétricas que le provocaron una lesión permanente en el brazo izquierdo, probablemente una parálisis braquial obstétrica. Esta limitación física influyó notablemente en su personalidad y en la construcción pública de su imagen, generando en él un fuerte deseo de afirmación personal, militar y política. Diversos historiadores han señalado que el emperador desarrolló un carácter profundamente competitivo, voluntarioso y emocionalmente inestable, alternando impulsividad política con un fuerte sentido de misión imperial.

La juventud de Guillermo II transcurrió en un ambiente profundamente militarizado y aristocrático, característico de la Prusia del siglo XIX. Recibió una formación marcada por la disciplina castrense, el nacionalismo alemán y la exaltación del Estado prusiano como núcleo de la futura Alemania unificada. Aunque también cursó estudios en la Universidad de Bonn, su educación estuvo dominada por oficiales, tutores conservadores y el ceremonial militar prusiano.

El contexto político de su ascenso al trono estuvo marcado por el denominado “Año de los Tres Emperadores” de 1888. Ese año falleció primero Guillermo I, fundador del Imperio alemán tras la unificación de 1871; posteriormente reinó brevemente Federico III, padre de Guillermo II, quien murió apenas noventa y nueve días después de acceder al trono debido a un cáncer de laringe. Como consecuencia, Guillermo II se convirtió en emperador alemán y rey de Prusia el 15 de junio de 1888 con tan solo veintinueve años.

Su llegada al poder supuso un cambio sustancial en la política alemana. Mientras el canciller Otto von Bismarck había mantenido un complejo sistema de equilibrios diplomáticos europeos, Guillermo II aspiraba a desarrollar una política exterior más ambiciosa y expansiva. Las tensiones entre ambos culminaron en la dimisión de Bismarck en 1890. Desde entonces, el káiser impulsó la llamada Weltpolitik (“política mundial”), orientada a transformar Alemania en una gran potencia global mediante expansión naval, influencia colonial y fortalecimiento militar.

Durante su reinado, Alemania experimentó un extraordinario crecimiento industrial, científico y económico. A comienzos del siglo XX, el Imperio alemán se había convertido en una de las mayores potencias industriales del mundo, rivalizando con el Reino Unido y Estados Unidos en producción siderúrgica, química, tecnológica y militar. Este desarrollo económico estuvo acompañado por una creciente expansión de la marina imperial alemana (Kaiserliche Marine), impulsada por el almirante Alfred von Tirpitz y respaldada personalmente por Guillermo II. La construcción de una gran flota de guerra provocó una intensa rivalidad naval con Gran Bretaña, contribuyendo al deterioro de las relaciones internacionales europeas.

En el plano ideológico, Guillermo II representaba una síntesis de militarismo prusiano, nacionalismo alemán y monarquismo autoritario. Se presentaba como soberano por derecho divino y protector del ejército imperial, institución central del Estado alemán. Su imagen pública aparecía constantemente asociada al uniforme militar, las maniobras castrenses y la simbología imperial. En consecuencia, su retrato fue ampliamente difundido en medallas, postales, relojes, objetos patrióticos y propaganda oficial, especialmente durante el periodo previo y los primeros años de la Primera Guerra Mundial.

La crisis internacional que desembocó en la guerra de 1914 encontró a Guillermo II en el centro de un sistema de alianzas y tensiones acumuladas durante décadas. Aunque la responsabilidad exacta del emperador sigue siendo objeto de debate historiográfico, la historiografía contemporánea coincide en señalar que la política exterior agresiva del Imperio alemán contribuyó decisivamente al deterioro del equilibrio europeo. Tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo, Alemania apoyó firmemente a Austria-Hungría frente a Serbia, desencadenándose posteriormente la cadena de declaraciones de guerra que condujo al conflicto mundial.

Durante la Primera Guerra Mundial, el papel político real de Guillermo II disminuyó progresivamente en favor del Alto Mando militar alemán, especialmente de Paul von Hindenburg y Erich Ludendorff. Aunque seguía siendo formalmente comandante supremo del ejército imperial, las decisiones estratégicas pasaron en gran medida a manos militares. Sin embargo, su figura continuó utilizándose como símbolo de legitimidad nacional y cohesión patriótica.

La derrota alemana en 1918 provocó el colapso del Imperio. La revolución alemana de noviembre obligó a Guillermo II a abdicar el 9 de noviembre de 1918. Poco después se exilió en los Países Bajos, país neutral durante la guerra, estableciéndose finalmente en Huis Doorn. Allí vivió alejado del poder hasta su muerte en 1941. A pesar de los intentos aliados de procesarlo como responsable político de la guerra, nunca fue juzgado.

En el exilio, Guillermo II contempló el hundimiento definitivo del mundo imperial europeo que había dominado el siglo XIX. La desaparición de los imperios alemán, austrohúngaro, ruso y otomano tras la Primera Guerra Mundial marcó el final de una época histórica. Aunque inicialmente mostró simpatía por ciertos aspectos del nacionalismo alemán posterior, mantuvo una relación ambigua y distante respecto al régimen nazi.

Desde una perspectiva historiográfica, Guillermo II sigue siendo una figura compleja y controvertida. Algunos autores lo han presentado como un gobernante impulsivo y políticamente inestable cuya política exterior contribuyó decisivamente al estallido de la guerra; otros han subrayado las limitaciones estructurales del sistema imperial alemán y la importancia del militarismo europeo generalizado de comienzos del siglo XX. En cualquier caso, su reinado representa uno de los periodos más decisivos de la historia contemporánea europea.

La iconografía de Guillermo II permanece hoy estrechamente vinculada al imaginario material de la Primera Guerra Mundial: retratos oficiales, medallas, relojes patrióticos, cruces conmemorativas y objetos militares reproducen la imagen de un emperador que simbolizó tanto el apogeo como la caída del Imperio alemán.

HISTORIA O ANTECEDENTES  DE LA MARCA O MAESTRO RELOJERO QUE REALIZÓ ESTE  RELOJ:

La manufactura alemana Junghans constituye una de las empresas más importantes de la historia de la relojería europea y, sin duda, la gran referencia industrial de la relojería alemana de los siglos XIX y XX. Fundada en 1861 en la localidad de Schramberg, en la Selva Negra (Schwarzwald), por Erhard Junghans junto con su cuñado Jakob Zeller-Tobler, la firma nació inicialmente como una pequeña fábrica dedicada a componentes relojeros, en un momento en que la región alemana de la Selva Negra comenzaba a consolidarse como uno de los grandes centros de producción de relojes de Europa.

La industrialización alemana del siglo XIX favoreció enormemente el crecimiento de Junghans. Mientras Suiza dominaba la alta relojería artesanal, Alemania desarrolló una potente industria relojera orientada a la mecanización y la producción a gran escala. En este contexto, Junghans supo combinar eficiencia industrial, precisión técnica y una notable capacidad exportadora. Hacia finales del siglo XIX, la compañía ya fabricaba millones de piezas y se había convertido en una de las mayores manufacturas relojeras del mundo. Diversas fuentes históricas indican que hacia 1903 Junghans era considerada la mayor fábrica de relojes del planeta, con más de 3.000 trabajadores y una producción anual de varios millones de relojes y mecanismos.

La empresa destacó inicialmente por sus relojes de pared y sobremesa, especialmente los reguladores y relojes domésticos típicos de la tradición centroeuropea. Sin embargo, a comienzos del siglo XX, Junghans inició una fuerte expansión en la fabricación de relojes de bolsillo, incorporando nuevas líneas industriales específicamente dedicadas a este sector. En 1911 la empresa construyó nuevas instalaciones para la producción de relojes de bolsillo y, en 1912, comenzó a comercializar relojes plenamente identificados con la marca “Junghans”.

Durante los años previos a la Primera Guerra Mundial y especialmente entre 1914 y 1918, Junghans se convirtió en un proveedor esencial de relojería práctica y robusta para el contexto militar alemán. Aunque muchos de sus relojes eran técnicamente civiles, la estética patriótica y militarizada de algunas piezas respondía claramente al clima ideológico del Imperio alemán bajo el káiser Guillermo II. En esta época proliferaron relojes de bolsillo decorados con referencias patrióticas, símbolos imperiales, cruces inspiradas en la Eisernes Kreuz y alusiones a distintas armas militares, como la infantería o la artillería. Estos relojes se adquirían como objetos personales de soldados, recuerdos de movilización o regalos familiares antes de partir al frente.

El desarrollo técnico de Junghans fue igualmente notable. La manufactura destacó por la racionalización de la producción y la fabricación de mecanismos fiables y relativamente económicos. Frente a la relojería suiza más artesanal, Junghans representó el triunfo de la relojería industrial alemana. Sus movimientos se caracterizaban por la solidez constructiva, facilidad de mantenimiento y gran capacidad de producción seriada.

Tras la Primera Guerra Mundial, la firma continuó expandiéndose y adaptándose a los cambios técnicos del siglo XX. Durante el periodo de entreguerras produjo relojes de bolsillo, despertadores y relojes de pulsera, y posteriormente participó en suministros relacionados con el esfuerzo industrial alemán durante la Segunda Guerra Mundial. A mediados del siglo XX, Junghans alcanzó una enorme notoriedad internacional gracias a sus relojes de pulsera y cronómetros.

Uno de los hitos más importantes de la casa llegó en la segunda mitad del siglo XX con su colaboración con el célebre diseñador y arquitecto alemán Max Bill, figura esencial de la escuela racionalista europea vinculada a la Bauhaus. Los relojes “Max Bill” de Junghans se convirtieron en iconos del diseño industrial alemán y aún hoy representan una de las líneas más prestigiosas de la manufactura.

Junghans también tuvo un papel pionero en la relojería electrónica y radiocontrolada. En 1990 presentó uno de los primeros relojes radiocontrolados del mundo y posteriormente desarrolló modelos de alta precisión sincronizados mediante señal horaria atómica, consolidando así una tradición técnica que unía historia industrial y modernidad tecnológica.

Desde el punto de vista patrimonial, la antigua fábrica de Schramberg y especialmente la denominada “Terrassenbau”, diseñada en 1918 por el arquitecto Philipp Jakob Manz, constituye hoy uno de los grandes monumentos de la arquitectura industrial relojera alemana. Su estructura aterrazada fue concebida para maximizar la entrada de luz natural en las líneas de producción, reflejando la modernidad industrial de la época.

En consecuencia, la historia de Junghans no puede entenderse únicamente como la trayectoria de una empresa relojera, sino como un símbolo de la industrialización alemana, de la precisión técnica germánica y de la evolución de la relojería europea entre los siglos XIX y XXI. Sus relojes —desde las piezas patrióticas de bolsillo de la época imperial hasta los modelos racionalistas contemporáneos— constituyen hoy un valioso testimonio histórico, técnico y cultural de la evolución de Alemania y de la relojería internacional.

FOTOGRAFÍAS O IMÁGENES  HISTÓRICAS DE LA ÉPOCA EN LA QUE SE UTILIZABA ESTE RELOJ:

CALIBRE DEL RELOJ:

El calibre de este reloj es  redondo a  tres cuartos.

Los relojes de bolsillo abarcan una amplia gama de calibres, desde los más antiguos como el catalino el semicatalino a los básicos como el calibre Roskopf, hasta los más avanzados como el calibre tourbillon. Cada uno de estos calibres refleja diferentes enfoques para la medición del tiempo, adaptados a las necesidades tecnológicas, económicas y sociales de su época.

En relojería, el término calibre hace referencia al diseño o tipo de movimiento interno de un reloj, incluidas las dimensiones, disposición y componentes del mecanismo. En el caso de los relojes de bolsillo, hubo una amplia variedad de calibres desarrollados a lo largo de los siglos XIX y principios del XX, adaptados a distintas necesidades y estilos.

9-TIPO DE ESCAPE DEL RELOJ:

El  escape de este reloj es  de ancora.

En la relojería mecánica, el escape es el órgano encargado de regular la transmisión de energía desde el tren de rodaje hacia el volante y la espiral. Su misión es doble: por un lado, mantener la oscilación del órgano regulador mediante impulsos periódicos, y por otro, dividir de forma precisa el tiempo en fracciones iguales, que serán indicadas por las agujas. En los relojes de bolsillo, desde el siglo XVI hasta comienzos del XX, se desarrolló una gran variedad de escapes, cada uno con características propias que marcaron la evolución técnica hacia la relojería moderna.

El escape catalino (verge fusee escapement).

Es el más antiguo de todos los empleados en relojería portátil. Introducido en el siglo XVI, consta de un eje vertical denominado Verge fusee con dos paletas que engranan directamente con la rueda de escape en forma de corona, llamada catalina. Su principal ventaja es la simplicidad, pero adolece de ser muy ineficiente, con gran fricción, alto desgaste y una amplitud reducida del volante. Siempre se combina con la cuerda-fusée o cadenita necesaria para compensar la irregularidad del muelle real. Su sonido fuerte y característico delata este tipo de mecanismo.

El escape semicatalino.

Llamado así porque conserva la estética de los relojes catalinos pero con un mecanismo completamente distinto, aparece en el siglo XIX como transición hacia la relojería moderna. En lugar del primitivo sistema de Verge Fusee, emplea un escape de áncora, mucho más preciso y duradero. A menudo se confunden con los catalinos, pero se distinguen porque su escape no es vertical y porque suelen carecer de fusée, trabajando directamente con el barrilete. En la práctica, el semicatalino marca el paso del reloj antiguo al moderno, al unir una caja de estilo tradicional con una mecánica evolucionada.

El escape Duplex. 

este escape constituye uno de los desarrollos más interesantes en la historia de la relojería de bolsillo del siglo XVIII y XIX, al representar un punto de transición entre los escapes de rueda de corona y los más evolucionados de áncora. Su nombre proviene del diseño de su rueda de escape, que posee dos series de dientes dispuestas en niveles distintos, una superior y otra inferior, responsables respectivamente del impulso y del bloqueo. En esencia, el Duplex es un escape directo, pues transmite la energía del tren de engranajes al volante sin intermediarios como paletas o áncora. Su funcionamiento puede describirse del modo siguiente: la rueda de escape gira impulsada por el muelle real, y en su eje se encuentra un pasador o piedra de impulso montado en el eje del volante. Cuando este oscila, dicho pasador se acopla momentáneamente con uno de los dientes largos de la rueda de escape, recibiendo de él el impulso que mantiene su oscilación. Una vez transmitida la energía, un diente corto de la misma rueda entra en contacto con la superficie de bloqueo o disco del eje, deteniendo el movimiento hasta el siguiente paso del volante. Este juego alterno de impulso y bloqueo, logrado mediante dos coronas de dientes, confiere al sistema una regularidad notable siempre que las proporciones sean exactas. El escape Duplex ofrece un rendimiento muy eficiente en términos de fricción, ya que reduce el número de puntos de contacto y elimina las pérdidas que generan las paletas del áncora. Sin embargo, su principal debilidad reside en su extrema sensibilidad: una leve variación en la altura de los dientes, en la posición del pasador o en la geometría del disco de bloqueo puede alterar su marcha o incluso detener el reloj. Por esta razón, aunque alcanzó un grado de precisión muy respetable en su tiempo y fue empleado por diversos relojeros europeos, su ajuste requería una pericia considerable y su mantenimiento resultaba complejo. Además, al no permitir cuerda en ambos sentidos ni incorporar sistemas antichoque, el Duplex era poco adecuado para relojes de uso cotidiano. Con el avance del siglo XIX y la consolidación del escape de áncora suizo, más robusto y fácil de regular, el Duplex cayó en desuso, permaneciendo hoy como una pieza de interés histórico y técnico. Su diseño, elegante en su simplicidad, resume el espíritu de una época en que la relojería buscaba conjugar precisión científica y refinamiento mecánico.

El escape de cilindro.

Introducido por Thomas Tompion y perfeccionado por George Graham a principios del siglo XVIII, fue uno de los más difundidos en relojes de bolsillo de los siglos XVIII y XIX. Su principio se basa en un cilindro hueco en cuyo interior engrana la rueda de escape. El impulso se transmite con menor fricción que en el catalino, y permite relojes más planos y precisos, aunque el desgaste de las superficies de contacto limitaba su durabilidad.

El escape de espiga o de clavijas (pin lever escapement).

Popularizado en relojería económica del siglo XIX, consiste en una rueda de escape que impulsa pequeñas clavijas en lugar de paletas de rubí. Se trataba de una solución barata, de fabricación sencilla, pero menos precisa y duradera que los escapes de áncora.

El escape de detente o de cronómetro (detent escapement).

Empleado principalmente en cronómetros marinos y en algunos relojes de bolsillo de alta precisión. Se caracteriza por su transmisión directa del impulso al volante, con una sola dirección de acción. Su ventaja es la altísima precisión y la ausencia de fricciones innecesarias; su desventaja, la fragilidad, pues un golpe o sacudida puede detener la marcha.

El escape a Roskopf. 

El escape Roskopf es un sistema de escape simplificado utilizado en relojes de bolsillo económicos desde finales del siglo XIX, concebido por Georges Frédéric Roskopf con el objetivo de fabricar relojes accesibles para el gran público.

Se trata de una variante del escape de áncora en la que las tradicionales paletas de rubí se sustituyen por dos pasadores metálicos, reduciendo drásticamente los costes de producción. El mecanismo permite que la rueda de escape avance de forma regulada mientras transmite impulso al volante, pero con menor precisión y mayor fricción que los escapes de mayor calidad.

Su principal virtud es la simplicidad, robustez y bajo coste, lo que permitió la producción masiva de relojes conocidos como “relojes del obrero”. Como contrapartida, presenta menor exactitud y mayor desgaste.

En síntesis, el escape Roskopf es una solución técnica clave en la democratización de la relojería, sacrificando refinamiento mecánico en favor de accesibilidad y producción industrial.

El escape de áncora inglés y el áncora suizo.

El escape de áncora, inventado en Inglaterra a finales del siglo XVII, introdujo la idea de una palanca intermedia (la áncora) que transmite el impulso desde la rueda de escape al volante. El escape de áncora suizo, perfeccionado en el siglo XIX, se convirtió en el estándar de la relojería moderna. Su principal virtud es la combinación de fiabilidad, eficiencia y facilidad de ajuste.

Otros escapes menos comunes.

En el campo experimental o de alta relojería aparecieron también el escape duplex (de doble impulso, desarrollado en el siglo XVIII), el escape de rueda de encuentro (muy temprano, precursor del catalino), o el escape de palanca con clavijas. Estos sistemas tuvieron difusión limitada pero forman parte de la historia técnica de los relojes de bolsillo.

TIPO DE VOLANTE DEL RELOJ:

El volante de este reloj es  anular con tornillos de compensación termica.

Dentro de la maquinaria de un reloj mecánico, el órgano regulador tiene por objeto transformar la energía suministrada por el tren de rodaje en oscilaciones periódicas que gobiernan el avance de las agujas. En este contexto, el volante constituye el elemento oscilador por excelencia. El volante anular, definido por su geometría de aro cerrado, se caracteriza por un reparto homogéneo de la masa en torno al eje de oscilación, lo que genera un elevado momento de inercia. Esta propiedad asegura una mayor estabilidad isócrona frente a perturbaciones menores, aunque a costa de requerir mayor aporte energético desde el escape.

El volante anular macizo fue empleado ya en los relojes portátiles del siglo XVII y se consolidó como estándar en la relojería de bolsillo de los siglos XVIII y XIX. Su principal limitación técnica radicaba en la sensibilidad térmica: la dilatación del metal alteraba el diámetro efectivo y, por ende, la frecuencia. Para corregir esta deficiencia, Abraham-Louis Breguet introdujo a finalesdel siglo XVIII el volante bimetálico cortado, cuyo aro, formado por láminas de acero y latón, incorporaba ranuras de dilatación que permitían una compensación dinámica frente a la variación de temperatura. Este avance fue clave en el desarrollo de los cronómetros marinos y estableció un estándar técnico que se mantuvo hasta el siglo XX.

En paralelo, la búsqueda de precisión condujo a la implementación de volantes con tornillos de regulación. Estos incorporaban en la periferia pequeños tornillos de latón, oro o platino que permitían variar el momento de inercia y equilibrar dinámicamente el oscilador. Charles Édouard Guillaume, premio Nobel de Física en 1920, desarrolló una aleación de hierro y níquel conocida como Invar que revolucionó la relojería al ofrecer una elasticidad prácticamente invariable frente a la temperatura. Con la introducción de estas aleaciones, la necesidad del volante cortado desapareció, dando paso a volantes anulares macizos con comportamiento térmico estable.

En la relojería contemporánea, firmas como Rolex,Patek Philippe, Audemars Piguet, Vacheron Constantin, A. Lange & Söhne, Jaeger-LeCoultre, Breguet, F.P. Journe, Cartier entre otras perfeccionaron el concepto del volante anular mediante sistemas de inercia variable. Rolex patentó su volante Microstella (patente suiza CH 356.934, de 1961), con microtornillos interiores que permiten ajustar la inercia sin alterar la masa global. Patek Philippe, por su parte, desarrolló el sistema Gyromax en 1951, en el que pequeñas masas pivotantes dispuestas radialmente permiten una regulación extremadamente precisa y aerodinámicamente más eficiente. Estos sistemas eliminaron la necesidad de raquetas de ajuste y se consolidaron como referentes en la alta relojería suiza.

La evolución reciente ha incorporado nuevos materiales y arquitecturas. El empleo de silicio monocristalino, introducido en relojería a principios del siglo XXI (Ulysse Nardin, 2001; Patek Philippe, 2005), ha permitido diseñar volantes ultraligeros, antimagnéticos y con coeficientes de dilatación prácticamente nulos. Asimismo, algunos fabricantes han explorado volantes esqueletados o con geometrías complejas optimizadas mediante simulaciones computacionales para minimizar la resistencia aerodinámica y mejorar la eficiencia energética.

En conclusión, el volante anular representa no sólo la pieza central del órgano regulador, sino también un testimonio histórico de la constante búsqueda de la isocronía. Desde el volante macizo del siglo XVII hasta los actuales volantes de silicio con inercia variable, su evolución refleja un diálogo entre tradición artesanal, innovación metalúrgica y desarrollo científico que ha definido el progreso de la relojería de precisión.

HISTORIA  DE LA RELOJERÍA DE BOLSILLO EN EL MUNDO:

La historia de la relojería de bolsillo constituye un relato fascinante de innovación, arte y técnica, que se desarrolla a lo largo de varios siglos y atraviesa distintos países y tradiciones culturales. Sus orígenes se sitúan en la Europa del siglo XVI, cuando los primeros relojes portátiles comenzaron a aparecer en Alemania e Italia. En Nuremberg, Peter Henlein desarrolló en torno a 1510 los primeros relojes de bolsillo, conocidos como Nürnberger Eier por su forma ovoide, combinando muelles de cuerda con engranajes rudimentarios. Paralelamente, en Italia se produjeron piezas de carácter artesanal, a menudo como objetos de lujo para la nobleza, donde la decoración superaba la precisión mecánica, utilizando cajas de oro y esmaltes pintados.

Durante el siglo XVII, Francia e Inglaterra se consolidaron como centros fundamentales de la relojería de bolsillo. En Francia, los talleres parisinos desarrollaron complicaciones como repeticiones de cuartos y calendarios, mientras que la escuela inglesa, representada por relojeros como Thomas Tompion y George Graham, perfeccionó los escapes de reloj y los sistemas de compensación de temperatura, con avances decisivos en la precisión cronométrica. La implantación del escape de áncora inglés en 1675 permitió la fabricación de relojes de bolsillo más fiables y duraderos, estableciendo un estándar de excelencia que influiría en toda Europa.

Suiza se convirtió en el siglo XVIII en el epicentro de la relojería de lujo y precisión. Ciudades como Ginebra, La Chaux-de-Fonds y Le Locle consolidaron talleres que combinaban técnicas francesas, inglesas y propias. Se destacaron por la miniaturización, los acabados de alta calidad, la introducción de escapes innovadores como el Duplex y el cilindro, y la producción de complicaciones complejas, incluyendo cronógrafos, repetición de minutos y calendarios perpetuos. La relojería suiza se orientó tanto al mercado europeo como al americano, donde la demanda de relojes portátiles precisos creció durante la expansión industrial.

En Alemania, Sajonia, especialmente la región de Glashütte, desarrolló un estilo propio a partir del siglo XIX, con énfasis en la precisión técnica y la excelencia mecánica. Relojeros como A. Lange & Söhne crearon calibres con acabados de alta calidad, platinas decoradas y sistemas de regulación innovadores, que rivalizaban con los mejores relojes suizos, aportando además un carácter distintivo a la relojería alemana.

En Inglaterra, el siglo XVIII y XIX fue la época dorada de la relojería de precisión con los relojes de bolsillo de alta precisión destinados a la navegación y la cronometría. John Harrison desarrolló los famosos cronómetros marinos que resolvieron el problema de la longitud, mientras que otros fabricantes perfeccionaban escapes y ruedas de volante con balances de compensación térmica, consolidando a Inglaterra como referente en relojería científica y de precisión.

Italia, aunque menos influyente en la producción industrial, mantuvo una tradición artesanal de relojería de lujo, con relojes de bolsillo decorativos y complicados, destinados a la aristocracia y al coleccionismo, combinando esmaltes, piedras preciosas y grabados finos.

En Estados Unidos, la relojería de bolsillo se industrializó en el siglo XIX, con empresas como Waltham Watch Company y Elgin National Watch Company, que desarrollaron producción en serie de relojes precisos y asequibles. El modelo estadounidense se caracterizó por la estandarización de piezas y la robustez, lo que permitió la expansión del reloj de bolsillo entre la clase media y los ferrocarriles, donde la precisión era esencial para la seguridad.

Rusia también tuvo un papel destacado, especialmente durante el siglo XIX y principios del XX, con talleres como los de Peterhof y las manufacturas de San Petersburgo, que produjeron relojes de lujo e incorporaron influencias suizas en escapes y decoración, abasteciendo a la nobleza imperial y al mercado europeo.

Japón y China, aunque inicialmente adoptaron la relojería europea a través del comercio, comenzaron a producir relojes de bolsillo de manera local desde finales del siglo XIX y principios del XX. En Japón, compañías como Seikosha iniciaron la manufactura de relojes inspirados en modelos suizos y americanos, adaptando tecnologías importadas y formando las bases de la relojería moderna japonesa.

A lo largo de los siglos XVIII y XIX, la relojería de bolsillo se consolidó como un fenómeno global, en el que Alemania, Suiza, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Italia y Rusia desempeñaron papeles decisivos, mientras que Japón y China adoptaron progresivamente estas técnicas para su industria emergente. Cada país aportó innovaciones únicas: escapes, compensaciones, complicaciones y acabados decorativos, que reflejan tanto las exigencias funcionales como la sensibilidad estética de sus respectivas culturas. La relojería de bolsillo, en definitiva, no solo fue un instrumento de medida del tiempo, sino un objeto artístico y tecnológico que permitió el desarrollo de estándares de precisión y manufactura que sentaron las bases de la relojería contemporánea en todo el mundo.

BLIOGRAFÍA UTILIZADA PARA LA DESCRIPCIÓN DE ESTE RELOJ:

Monografías:

Abella Ramón. La relojería suiza. Madrid: Ministerio del estado, 1912.

Acudiré, Alain. La Grande Horloge. París: Les editions de l’amateur, 2000.

Amades, Joan. Els rellotges de sol: art popular. Barcelona: La Neotípia, 1938.

Bailey, Chris H. Two hundred years of American Clocks and watches. New York: Prentice Hall, 1975.

Balfour, Michael. Relojes clásicos. Madrid: Ed. Libsa S.A., 1991.

Ballesteros Sotomayor, Fernando. Tratado práctico de restauración de esferas de relojes. Sevilla: 1954 (Gráf. de Gavidia).

Barquero, José Daniel. Enciclopedia del reloj de bolsillo. Barcelona. Amat Editorial.

Barquero, José Daniel. Diccionario Enciclopédico profesional de alta relojería. Furtwangen editores. 2010.

Barquero, José Daniel. Relojes Bahne Nonniksen. Furtwangen Editores. 2011.

Barquero, José Daniel. Diccionario de Relojes. Furtwangen Editores. 2008.

Bassermann, Jordan; Ernest Von y Bertele, Hans Von. Montres, horloges et pendules. Trad. Francesa de Uhren, 4ed. Braunscheweig: Presses Universitaries de France, 1964.

Belda González, Pedro-Germán. Relojes especiales: teoría y reparación. Madrid: Xandró, 1995. 2ª edición.

Belekda, Silvio. L’orologio e la moda. Milano – Italia: Mazzotta, 1994.

Benito Ruano, Eloy. Relojes y relojeros del Ayuntamiento de Madrid en el siglo XVIII. Madrid, 1970 ([Ruycar, imp.])

Brusa, G. L’arte dell Orologería in Europa. Bramante, 1978.

Bruton, Enric. Clocks & watches. Verona – Italia: The hamlyn publishing group, 1968.

Bruton, Eric. Antique Cloks and Cloks Collecting. Londres, 1974.

Bruton, Eric. The history of clocks and watches. London: Little, Brown, 2000. 

Cardinal, Catherine; Piguet, Jean Michel. Musée International d’horlogerie: La Chaux de fonds-Suisse du cadran solaire à l’horloge atomique: catalogue of selected pieces. París: [s.e.], 2002.

Colón de Carvajal, J. Ramón. Catálogo de relojes del Patrimonio Nacional. Madrid: Patrimonio Nacional, 1987. 

Colón de Carvajal, J. Ramón. Catálogo de relojes del Patrimonio Nacional. Madrid: Patrimonio Nacional, 1987. 

Cutmore, M. Watches 1850-1980. Reino Unido: [s.e.], 2002.

Downing, Alan. Voyage to the end of time. Suiza-Geneva: Editions Chellenge para Patek Philipp, 1989.

Echeverría, José Miguel. Coleccionismo de relojes de bolsillo. Madrid: Everest, 1982.

El astrolabio. Instrumentos astronómicos hispano árabes. Barcelona: Editado por Roca Radiadores S.A., 1994.

El Marqués de Cerralbo. Madrid: Museo Cerralbo. Ministerio de Educación y Cultura de España, 1996.

Exposition de la fabulause collection priveé de Patek Philippe 1839-1989: Musée de l’horlogerie et de l’emaillerie Genève. Geneve, 1989.

G. Randall, Anthony; Goord, Richard. Catalogue of watches in the British Museum VI. London: Bristish Museum Publications, 1990. 

García-Diego, José A. Los relojes y Autómatas de Juanelo Turriano. Madrid, Albatros, 1982.

García-Diego, José A. Los Relojes y autómatas de Juanelo Turriano. Madrid: Albatros Ediciones, 1982. Tempus fugit. Monografías españolas de relojería; 6.

Gisbert L. Brunner y Christian Pfeiffer-Belli. Wristwatches. Armbanduhren: Montres-bracelets, Köneman, 1999.

Lassaussois, Jean. El Mundo de los relojes; [traducción de Miguel Giménez Saurina]. Barcelona: Ultramar, DL 1998.

Lippincott, Kristen. El tiempo a través del tiempo. Barcelona: Grijalbo, 2000.

Locke, John. Your pocket watch: the owners guide to mechanical pocket watches. Hythe: Brabourne Books, 2003.

Loones, Brian. Brass Dial clocks. Reino Unido – Suffolk: Antique Collectors Club, 1998.

Manual de relojería electrónica y de cuarzo; bajo la dirección de H. Lecoultre y A. Jiménez. Viladrau : Cedel, 1978 

Marechal, Pedro: Arte de conservar y arreglar los relojes de muestra, para las personas que no tienen conocimiento alguno de la relojería: compuesto por Don Pedro Marechal, maestro relojero en la corte de Madrid. Barcelona: Juan Francisco Piferrer.

Matas, Josep: Apuntes sobre la técnica relojera.

Mayand, Jean-Luc. Besançon horloger 1793-1914. Besançon: Musée du temps editeur, 1994. 

Meis, Reinhard. Les montres de poche: de la montre-penditif au tourbillon. Fribourg: Office du Livre, 1980.

Memorie de Sabliers, collections: mode d’emploi. París: Les editions de l’amateur, 1997.

Miller’s clocks & barometers buyer’s guide. Tenterden: Miller’s, 2001. 

Monreal y Tejada, Luis. Relojes antiguos: 1500-1850. Barcelona, 1955, Colección F. Pérez de Olaguer-Feliu.

Montañés Fontenla, Luis. El escape y el péndulo: literatura relojera. Madrid: Antiqvaria, D.L. 1991 

Montañés Fontenla, Luis. La máquina de las horas: Introducción al conocimiento del reloj. Madrid: Isla, 1975.

Montañés Fontenla, Luis. Relojes de los museos madrileños. Madrid, octubre 1954. I Cuadernos de Relojería.

Montañés Fontenla, Luis. Relojes de un Palacio. Madrid: Museo Cerralbo. Ministerio de Educación y Cultura de España, 1997.

Montañés Fontenla, Luis. Relojes españoles. Madrid: Prensa española, 1968.

Montañés Fontenla, Luis. Relojes, Antiqvaria, S.A. Ediciones, Madrid, 1997.

Morató i Via, Salvador. Els rellotges de sol del Penedès.Vilafranca del Penedès: Museo de Vilafranca, 1993.

Moreno, Roberto. Vida y obra de José Rodríguez de Losada. Madrid: Fundación Juanelo Turriano, 1995.

Negrehi, Giampiero; De Vecchi, Paolo. Patek Philippe. Könemann: [s.e.], 1999.

P. De Vecchi e G. Gregato. Orologi da Polso: storia, costume, collezionismo. Milan: Editorial Giorgio Mondadori, 1996.

Palau i Claveras, Miquel. Rellotges de sol: història i l’art de construïr-los sense matemàtiques. Barcelona: Millà, 1970.

Patek Philippe Museum Films. Suiza: [s.e.], 2004. D.V.D. + vídeo.

Producción y comercio de la joyería y relojería en España y Europa. Barcelona: Fira de Barcelona, 1992.

Rawlings, Arthur L. The Science of clocks and watches. Upton: British Horological Institute, 1993

Roberts, Derek. British Longcase clocks. EE.UU.: Schiffer, 1990.

Segura, Carme; Farré, Eduard. Gràcia, a l’ombra del seus rellotges: testimonies d’una història. Barcelona: [s.e.],1999.

Segura, Carme; Farré, Eduard: Gràcia, a l’ombra dels seus rellotges. Barcelona: Ed. Taller d’Història de Gràcia, 1999.

Segura, Carme; Farré, Eduard; Camps, Esteve: Les places de Gràcia, Homenatge a Josep Buch. Barcelona: Ed. Taller d’Història de Gràcia, 2001.

Shenton, Alan. Pocket watches: 19th&20th century. Reino Unido: [s.e.] , 1996.

Shenton, Alan; Shenton, Rita. Collectable clocks. London: Antique Collectors’ Club, 1998.

Shugart, Cooksey; Engle, Tom; Gilbert, Richard E.: Complete price guide to watches. 

Simoni, Antonio. Orologi dal ’500 al ‘800. Milán: Antonio Vallardi, 1965, 1972.

Smith, Alan. The Guinness book of clocks. London: Guinness Superlatives, 1984

Stern, Philippe. Patek Philippe. Star calibre 2000. Geneve-Suiza: Scriptor, 2004.

Symonds, R.W. A book of English clocks. London: Penguin books, 1950.

Tardy. La pendule française dans le monde. París, 1981-1984. 5 vols. 5a edición.

Temps i rellotges. Barcelona: Ed Fundació Caixa de Pensions, 1985. Trad: Tiempo y relojes. Barcelona: Fun..dació Caixa de Pensions, 1986; Reed: Tiempo y relojes. La Coruña: Casa de las Ciencias, 1987

Ullyett, Kenneth. British clocks and clockmakers. London: Collins, 1947.

Ullyett, Kenneth. In Quest of clocks. London: Rockliff, 1951.

Uresova, Libuse. El arte de la relojería. Madrid: Libsa, 1990.

Viñola y Lardies, Vicente. Tratado de la Relojería alegórica. Barcelona: Establecimiento tipográfico de R. Pujol, 1901.

Publicaciones Periódicas:

“Rellotge”. Gran Enciclopèdia catalana (2a edició) 1988, vol 19, p. 215-221.

“Rellotger” “Quadranter”. Diccionari d’Història de Catalunya, p. 871 i 904. Barcelona: Edicions 62, 1992.

A medieval Catalan clepsydra and carillon. “Antiquarian Horology” n. 4, vol. 18, Winter 1989, p. 371-380.

Abraham-Louis Breguet (1747-1823). “Arte y Hora” n. 118H1, Mar-Abr 1996, p. 4-10

Adiciones a la colección “El Fascinante Mundo de los Relojes. Enciclopedia del Reloj de Pulsera”. Barcelona: Ed. Planeta-De Agostini (6 vols.), 1998

Alberto Billeter, un relojero suizo en Barcelona. (1ª parte) “Arte y Hora” n. 121H4, Nov-Dic 1996, p. 12-18; (2ª parte) “Arte y Hora” n. 122H5, Ene-Feb 1997, p. 6-11

Antigüedades & coleccionismo. Barcelona: Guía de prensa. 

Barnajoya salón de la joyería, relojería, y platería. Barcelona. Feria internacional de muestras.

Breve repaso a la evolución del reloj eléctrico. “Arte y Hora” n. 145H27, Set-Oct 2001, p. 16-23

Calendarios mecánicos, precursores del reloj. “Arte y Hora” n. 135-H/18, Sep-Oct 1999, p.10-19

Cronometraje deportivo. “Dynamic Cronos Magazine” n. 17, Jul-Ago 1992, p. 28-31

Cronometría de marina. Hora y posición. “Arte y Hora” n. 146H28, Nov-Dic 2001, p. 14-19 

Cronos Magazine. Curt, Laura. Barcelona: Curt.

Cronos: revista de rellotgeria. Barcelona: Federació de rellotgers de Catalunya.

Cuadrantes solares hispano-árabes. “Arte y Hora” n. 131H14, Nov-Dic 1998, p. 20-27.

Diccionarios y enciclopedias:

Diderot & d’Alembert. L’encyclopédie: Horlogerie. París: Bibliotheque de l’image, 2002.

El astrolabio, ilustre antepasado del reloj. (1ª parte) “Arte y Hora” n. 125H8, Set-Oct 1997, p. 16-24; (2ª parte) “Arte y Hora” n. 126H9, Nov-Dic 1997, p. 8-14

El astrolabio. “Astronomía. El universo en tus manos”, Fascículo n. 34, p. 149-150. Barcelona; Ed. Orbis, 1992.

El astrolabio. “Investigación y Ciencia” n. 191, Ago 1992, p. 50-51.

El astrolabio. de J.D. North (traducción) “Máquinas de computo” TEMAS 4 Investigación y Ciencia 1996, p. 6-17.

El Fascinante mundo de los relojes: enciclopedia del reloj de pulsera. [Barcelona]: Planeta DeAgostini, DL 1998.

El Kitab al-Anwa’ de ibn Asim por Miquel Forcada (resención). “Investigación y Ciencia” n. 220, Ene 1995, p. 93-94.

El libro de los relojes de Alfonso X. “Arte y Hora” n. 124H7, May-Jun 1997, p. 4-10.

El museo “L’Homme et le Temps”. “Arte y Hora” n. 117, Ene-Feb 1996, p. 3-11.

El nocturlabio, un reloj de estrellas. “Arte y Hora” n. 136H19, Nov-Dic 1999, p. 34-41.

El nom de la rosa y les hores canòniques. “La Busca de Paper” n. 6, Primavera 1990, p. 2-3.

El reloj astronómico que dió la hora de Barcelona aún es juez del tiempo. “La Vanguardia” 10/4/1988.

El reloj de la catedral de Barcelona. “Dynamic Cronos Magazine” n. 9, Mar-Abr 1991, p. 62.

El reloj de sol analemático. “Astrum”, 69, juliol 1986, p. 5-9.

El Reloj de Sol. De la astronomía la filosofía. “Pàmies Collectors” n.5, Des. 2003, p. 38-40.

El reloj mecánico desde 1300 a 1650. “Arte y Hora” n. 139H22, May-Jun 2000, p. 4-11.

El reloj mecánico desde 1650 a 1950. “Arte y Hora” n. 140H23, Set-Oct 2000, p. 14-20.

El reloj y los elementos. “Oro y Hora” n. 261, Feb 1982, p. 26-28.

El rellotge de sol del manuscrit 225 de Ripoll. “La Busca de Paper” n. 2, 1989, p. 2-3. Trad.: A sundial in the manuscript 225 from Ripoll. “Bulletin of the British Sundial Society” 91.2, Jul 1991, p 35-37.

El rey de los relojes. Big Ben. “Oro y Hora” n. 267, Set 1982, p. 53-54.

Els antics rellotgers de Gironella. “El Vilatà” n. 82, Ago-Set 1990 15, p. 59-61.

Els Ratera, rellotgers d’Igualada al segle XVIII. “Aiona Revista-La Veu de l’Anoia” Igualada 23/8/1996, p. 3-7.

Els Rosals, rellotgers de Manresa al segle XVIII. “Quadern del Museu de Manresa” n. 16, Estiu 2001, p. 2-4; encartat a Manresa: “Dovella” n. 73, tardor 2001.

Elsevier’s dictionary of jewellery and watchmaking: in five languages English, French, German, Italian and Spanish. Amsterdam: Elsevier, 1984.

Especulaciones astronómicas al entorno de las Taulas de Menorca. “Arte y Hora” n. 132H15, Ene-Feb 1999, p. 8-17.

Europa Star España. Barcelona: Linestar, 1993.

Gold & Time: Periódico profesional de la nueva joyería-relojería. Madrid: Grupo, Nexo.

Joyería, relojería y bisutería: análisis de coyuntura. Barcelona: Fira de Barcelona, 1990.

Kjellberg, Pierre. Encyclopédie de la pendule française. París: Les editions de l’amateur, 1997.

La antigua relojería japonesa de origen occidental (1551-1873). “Arte y Hora” n. 141H23, Nov-Dic 2000, p. 14-23

La clepsidra de las Gacelas del manuscrito de relojes de Al-Muradi “Arte y Hora” n. 128H11, Mar-Abr 1998, p. 10-18

La decoración del reloj portátil. “Arte y Hora” n. 150H32, Set-Oct 2002, p. 6-14

La família Bover, rellotgers de Sant Joan de les Abadeses. “Full parroquial de Sant Joan de les Abadeses”, 1996: 19/5, 26/5 i 2/6

La medida del tiempo en el antiguo Egipto. “Arte y Hora” n. 151H33, Nov-Dic 2002, p. 6-19

La Sphaera Horarum Noctis de Ramon Llull. “La Busca de Paper” n. 22, Primavera 1996, p. 3

L’ombra d’uns rellotges publicitaris graciencs de l’any 1886. “Tot Gràcia” n. 38, Set-Oct 1991, p. 22

Los relojes artesanos de Alonso Alvarez. “Arte y Hora” n. 138H21, Mar-Abr 2000, p. 12-23

Los relojes de Al-Jazari y otros autómatas. “Arte y Hora” n. 133H16, Mar-Abr 1999, p.34-40

Los relojes de sol. “Astronomía. El universo en tus manos”, Fascículo n. 33, p. 143-144. Barcelona; Ed. Orbis, 1992

Luz del este, luz del oeste. La medida del tiempo en la antigua China. “Arte y Hora” n. 154H36, Nov-Dic 2003, p. 17-25 

Maigne, M.. Nouveau manuel complet de dorure et argenture sur métaux au Feu, au Trempé, à la Feuille, au Pinceau, au Pouce et par la Méthode électro-métallurgique : suivi de l’application à l’horlogerie de la dorure et de l’argenture galvaniques de la coloration des métaux par les oxydes métalliques et l’électricité…. París: Librairie encyclopédique de Roret, 1880. 

Mas allá del reloj. Relojes moleculares, atómicos e iónicos. “Arte y Hora” n. (en prensa, 2004) 

Montañés Fontenla, Luis. Relojes: Diccionarios Antiquaria. Madrid: [s.e.], 1986. 

Nexo Time: Revista profesional de comercialización de relojería y sus industrias afines. Madrid: Nexo.

Notes sobre rellotges de sol al museu de Rubí. “Butlletí G. C. Museu Rubí” n. 34, Mar 1991, p. 134, 135 i 164 

Orígenes del reloj de bolsillo. “Arte y Hora” n. 118H1, Mar-Abr 1996, p. 16-18 Oro y plata. Córdoba, 1983.

Precisión. Madrid: Stentor, 1948. Primus circumdedisti me. El día que perdió Elcano lo recuperó Fogg. “Analema” n. 36, Set-Dic 2002, p. 20. 

R & E Relojes & Estilográficas. Madrid: Motorpress-Ibérica, 2003. 

RB fashion: jewerly and watches magazine. Barcelona: Rateb Beram – RB, [1999].

Reloj de arena, icono del tiempo. “Pàmies Collectors” n. 1, Des. 2002, p. 42-44 

Relojería catalana del siglo XVIII. “Arte y Hora” n. 120H3, Sep-Oct 1996, p. 6-11 

De Mensura Temporis. (1ª parte) “Arte y Hora” n. 123H6, Mar-Abr 1997, p. 8-16 (2ª parte) “Arte y Hora” n. 127H10, Ene-Feb 1998, p. 10-17.

Relojes & relojeros. Madrid: Tecnipublicaciones, 1986. 

Relojes de “Movimiento Perpétuo”. “Arte y Hora” n. 152H34, Mar-Abr 2003, p. 12-19 

Relojes de sol de la Hispania Romana. “Arte y Hora” n. 134H17, May-Jun 1999, p. 10-17 

Relojes de sol gallegos. “Arte y Hora” n. 144H26, May-Jun 2001, p. 98-105 

Relojes de sol. “Arte y Hora” n. 119H2, May-Jul 1996, p. 4-9

Relojes misteriosos. La imaginación al reloj. “Arte y Hora” n. 148H30, Mar- Abr 2002, p. 16-24 

Relojes y estilográficas. Madrid: Motor-Press Ibérica, 2000. 

Relojes. Hipólito Navarro S.L. Madrid: Exclusivas de publicidad, Todorevistas. 

Rellotges Catalans del Segle XVIII. Calendari de Serra d’Or pel 1999. Barcelona: Ed. Serra d’Or, 1998. 

Rellotges de sol de la Catalunya romana. “La Busca de Paper” n. 33, Gen-Abr 1999, p. 18-24 

Rellotges i rellotgers al Montblanc del s. XVIII. “Aplec de treballs” n. 11, Centre d’Estudis de La Conca de Barberà. Montblanc, 1993, p. 75-91. 

Rellotges i rellotgers de la conca del Llobregat. “XLIV Assemblea Intercomarcal d’Estudiosos” Sant Vicens de Castellet 2001, p. 209-218. Manresa: Centre d’Estudis del Bages, 2002 

Revista Dersa. Madrid: Club Duward, 1963.

Sobre nuestro calendario. “Arte y Hora” n. 137H20, Ene-Feb 2000, p. 6-14. 

Tres planetarios catalanes (1835, 1895 y 1989). “Arte y Hora” 130H13, Set-Oct 1998, p. 12-19. 

Un reloj con telégrafo Chappe. “Arte y Hora” n. 142H24, Ene-Feb 2001, p. 8-13. 

Un reloj de fuego en la Alhambra de Granada. “Arte y Hora” 129H12, May-Jun 1998, p. 28-33 

Una exposición sobre el reloj doméstico catalán. “Arte y Hora” 143H25, Mar-Abr 2001, p. 10-21 

Una història artesanal pendent. “El País-Catalunya” 1/2/1990.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL:

Utilizamos Inteligencia artificial Chat GPT y Gemini así como búsquedas en Google.