Catalogación

 

1.1. INTRODUCCIÓN AL MODELO MCS® -Method Catalogation System-.

 

La catalogación de un reloj de bolsillo con una metodología como el MCS –Method Catalogation System- viene a cubrir un vacío en la Unión Europa y también en los textos en castellano sobre la materia en España y Latinoamérica, ya que por primera vez en España se enfoca la catalogación con una metodología técnica y específica, así como práctica, eficaz y ordenada a través de una Guía de Campo, explicándonos cómo llevarla a cabo profesionalmente y al alcance de todos los estudiosos relojeros.

La opinión pública altamente especializada formada por Medios de Comunicación Especializados, expertos, estudiantes y aficionados a la relojería de bolsillo, siempre se ha sentido atraída por conocer en profundidad cómo catalogar un reloj de bolsillo con pautas serias, rigurosas, técnicas y con metodología científica.

De ahí que Televisión Española, «RTVE», sintiera la necesidad de realizar un reportaje que se lo encargó al periodista José Costas; en el mismo se nos hizo un monográfico sobre el coleccionismo de relojes de bolsillo, tras cuatro horas de grabación de las que luego extrajeron lo que conside­raron podía interesar más al coleccionista y se emitió durante una franja horaria de máxima audiencia.

En el reportaje se nos preguntó, entre otras cuestiones, en base a qué consideraciones basábamos nuestros intereses técnicos y de peritaje a la hora de tener que catalogar un reloj de bolsillo ya que conocían también de nuestra experiencia como primer catalán asociado como perito relojero en la Asociación Judicial y Oficial de Peritos y Forenses de Cataluña, y en la AEERB –Asociación Española de Expertos de Relojes de Bolsillo- sección peritos centrando su interés en conocer con qué metodología y criterio técnico y científico tendríamos que analizarlo y describirlo, si bien este aspecto ya fue tratado en nuestra Enciclopedia del Reloj de Bolsillo (Editorial Amat, 2005) en esta ocasión lo hemos ampliado dado el interés creciente de tener una Guía de Campo práctica de auditoria relojera y que exigía el mercado, y eso es lo que vamos a explicarles con profundidad en esta guía, así como curiosidades del reloj a través de los programas emitidos en Radio Nacional de España, incluso para que detecten falsificaciones o casamientos entre máquinas y cajas u otros aspectos que no se correspondan con el reloj de bolsillo original, colgantes, coronas, esferas, agujas, maquinarias y que a su vez, es lo que hacemos para nuestros clientes de todo el mundo solucionando sus inquietudes relojeras.

Entre los clientes de que disponemos para la aplicación del MCS –Method Catalogation System- destacan: Editoriales sobre esta temática, prensa especializada, Museos especializados, Coleccionistas, Casas de subastas, Expertos, Anticuarios, Brocanters, Juzgados, (en los que se discute entre otros: antigüedad, autenticidad) y otras instituciones como el reputado Salón de Anticuarios «Antiquaria» de Barcelona, en el que se dan cita los anticuarios más importantes de Espa­ña y algunos de Europa y que este año celebra su 30 aniversario en el que colaboramos formando parte de su comité de expertos relojeros, y utilizamos el MCS –Method Catalogation System- ya que seleccionamos y autentificamos piezas de bolsillo para su examen de entre todos los anticuarios que participan, de la mano también de otros expertos del propio gremio de anticuarios y coleccionistas de reputado prestigio, expertos en otras especialidades.

Por otra parte y siguiendo con nuestros clientes, también catalogamos relojes de bolsillo para personas particulares que, sin ser coleccionistas, han heredado generación tras generación relojes de sus antepasados y sienten una gran curiosidad por lo que tienen en dos aspectos ficha técnica e historia y lo que puede representar económicamente.

Estos clientes, en ocasiones sienten una gran alegría con el resultado de nuestra catalogación sobre su reloj, pues no pensaban lo importante que este es, y otros una decepción inmensa, pues pensaban que este sería mucho más importante y valioso en cuanto al valor material del objeto, pues su familiar fue un personaje de reconocido prestigio y reputación en la época.

Siempre es eso, entre otros aspectos, las atribuciones sobre la propiedad del reloj lo que lo hace más valioso históricamente al mismo independientemente de su calidad que obviamente contra más bueno mejor. En estos casos y si es así que el personaje francamente fue importante, es decir, si se puede acreditar la pertenencia a ese personaje y no el reloj en sí, sino que lo que lo hace más auténtico para el coleccionista es pensar la de veces que miraría la hora en ese reloj dicho personaje y lo que se enorgulleció, unido a la ilusión que le hizo el día que lo adquirió, o se lo regalaron, así como las conversaciones que oiría el reloj y otros aspectos de interés, aunque obviamente, si el reloj además es raro o bueno, mejor que mejor.

 

1.2. CATALOGACIÓN DE RELOJES DE BOLSILLO

Hace poco, catalogamos y aparece en la “Enciclopedia del Reloj de Bolsillo” (Editorial Amat, 2005), un reloj que fue propiedad del general y fundador de la Legión Española José Millán Astray Terreros que le fue obsequiado por un general argentino en nombre y recuerdo del Club de Tiro de Argentina que este visitó y además, por el que mostró mucho interés el Museo de la Legión Española a su propietario, sin poder finalmente adquirirlo; o bien, otro que perteneció al Dr. Edward L. Bernays Freud, Asesor de Presidentes de Estados Unidos y a este a su vez, se lo regaló, entre otros muchos objetos, su tío el profesor Dr. Sigmud Freud, uno de los científicos más importantes del siglo XX, por la publicación de un libro en Estados Unidos y su posterior promoción, así como por las traducciones para el mismo Freud que le hizo su sobrino Bernays sobre sus trabajos del psicoanálisis y consiguiendo popularizarlos en América a través de una campaña de relaciones públicas sin precedentes.

El profesor Dr. Edward L. Bernays Freud fue el pionero mundial de las relaciones públicas y Doctor Honoris Causa por numerosas universidades por sus aportes a las mismas, así como asesor de presidentes de Estados Unidos y de la Casa Blanca, al que Sigmud Freud, seguramente en más de una ocasión, le preguntó «¿qué hora es?», «¿te gustó el reloj que te regalé?» o «¿no te gustó?». Obviamente, de todo esto tiene que constar documentación acreditativa para poderse demostrar a través de una buena y fidedigna fuente de información muy directa con el propietario del mismo y la extensión de certificaciones que lo expliquen y avalen, y luego ya dependerá de la credibilidad del que extiende el certificado y del que lo compre.

Por el contrario, las sorpresas aumentan cuando el antepasado no fue importante, pero el reloj tiene un precio incalculable, circunstancias de la vida, un buen reloj no necesariamente está unido a la importancia de la persona, puede ocurrir que el reloj en aquella época se consideraba muy económico y dada la escasez de los mismos hoy en día son muy codiciados y en consecuencia raros y caros, re­cordemos el ejemplo de los “Auburdalane” Tourbillon del año 1900 de un dólar y que hoy cuestan 6.000 dólares.

Nosotros, al ser profesores siempre hemos utilizado la metodología del caso y la emulación, de la que fue pionera la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos; es decir, explicar demostrando, y qué mejor ejemplo que catalogar un reloj de un insigne relojero español Losada para esta Guía de Campo y que a su vez ya catalogamos para nuestra “Enciclopedia del Reloj de Bolsillo”, pero que en esta ocasión hemos añadido una ficha a cumplimentar por usted.

Lo que está claro es que, obviamente, una buena catalogación acreditada siempre revaloriza la pieza y da una garantía al cliente y esto es lo que los profesionales hacen con sus piezas, dotarlas de esa certificación acreditativa, sin olvidar que siempre, en toda catalogación aparecen datos de mucho interés.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta siempre cuando se tiene el reloj en la mesa  de estudio es observarlo genéricamente y sin prisas así como fotografiarlo para darnos una idea global de lo que se trata y de su estado de conservación en cuanto a esfera, caja y máquina, las prisas son siempre malas consejeras, nunca se tiene que correr en una catalogación.

No se debe escatimar en la utilización de la lupa (nosotros utilizamos una lupa de aumento especial que nos permite ver un reloj de 5 cm de diámetro en 20 cm de diámetro) y otras herramientas, así como en la utilización de cuantas más bibliografías mejor, así como ampliar la información a través de Internet unificándola con posterioridad.

A continuación y en base a lo observado, empezar a descubrir e investigar todos y cada uno de sus detalles, los cuales en una segunda y tercera revisión saldrán más, si cabe, y que seguro descubriremos.

La ventaja de fotografiar hasta el mínimo detalle es que se descubren en las fotografías una vez rebeladas y ampliadas datos que realmente no se ven a simple vista, ya que al aumentar el tamaño del reloj con las fotos descubrimos muchos datos de interés que antes permanecían ocultos.

Son muchas las veces que hemos catalogado un reloj de bolsillo en el que hemos descubierto detalles muy importantes al vendedor o al comprador y que para alegría de este o estos, les informamos para su deleite de las rarezas del mismo.

Por ejemplo, hace poco en un encuentro de relojeros que realiza mensualmente la AEERB –Asociación Española de Expertos en Relojes de Bolsillo- nos trajeron unos socios un reloj inglés cronómetro que en una pequeña platina aparecía grabado un diminuto texto que parecía no tener importancia, al traducirlo vimos que sí la tenía y mucho, pues decía: «Contiene piezas de recambio en su interior», en efecto, tras la apertura de la misma platina nos dimos cuenta de que se trataba de una diminuta cajita dotada de una tapa y fijada a tornillos que daba acceso a un diminuto armario en el que se encontraban las piezas de recambio tales como un eje de volante, tornillos y otras, francamente nunca lo habíamos visto antes. Pues el que un constructor previsor que dispusiera de un espacio en la maquinaria para los recambios no dejaba de ser una rareza y aumentar su precio.

A los coleccionistas siempre curiosamente nos aparecen los relojes raros a pares, es decir con pocos días de distancia y luego no los vemos más en diez años, no nos pregunten el por qué, pero es así. Curiosamente en la misma cena con los mismos expertos en relojes nos apareció de nuevo pues lo trajo uno de los comensales y experto otro reloj igual, no lo podíamos creer, otro cronómetro con tapa y recambios de distinto formato pero con la cajita para piezas en su interior. Una vez que conocemos al máximo todos los datos técnicos y mecánicos posibles en cuanto al reloj de bolsillo a nivel externo e interno, incluso si su maestro nos puede ser conocido o por el contrario, si desconocemos quién fue su constructor a pesar de tener el nombre grabado en el reloj o esfera, acudiremos en ese caso a algunos diccionarios diferentes para tener el máximo de información sobre el constructor.

Recomendamos, entre otros diccionarios relojeros, los libros Dictionnaire des horlogers français de Tardy o Watchmakers & Clockmakers of the world, de G.H. Baillie, y el tomo II de Brian Loomes, o también recomendamos el diccionario de relojes de L. Montañés o el diccionario técni-co de relojes, en cuatro idiomas, de G. Berner, o el diccionario de precios norteamericano Watches, de Cooksey Shugart, Tom Ingle y Richard Egilbert, o la guía indice del Museo Británico de re­lojes de bolsillo de Randall & Good, o bien el diccionario relojero de Antiquorum, entre otros muchos libros. No obstante, si el reloj en concreto corresponde a un autor muy conocido como, por ejemplo, el maestro Lepine, podremos acudir a su biografía de A. Chapiro, en la que se nos desvelarán todas las particularidades y requisitos suficientes, en doscientas setenta y siete páginas, sobre su vida y obra, y en cuanto a su técnica para ver si es verdadero o falso; o bien si se trata del reputado maestro español relojero Losada, a su biografía de Roberto Donoso, en la que se descubrirá todo sobre el constructor o bien a nuestra “Enciclopedia del Reloj de Bolsillo” de José Daniel Barquero  (Editorial Amat, 2005) donde también.

Otra de las fórmulas de conocer más sobre una pieza es tratar de conseguir un libro de patentes, ya que si en el reloj no se nos indica el nombre, pero sí la numeración de la misma patente, descifraremos las autorías y en base a la numeración que aparece detrás de «Brevete» o «Patent», el informarnos al máximo de este maestro que aparecerá tras la resultante de la verificación numérica y país, para que a continuación tengamos que acudir a una amplia bibliografía que nos relate al máximo lo que aportó este maestro o constructor a la relojería, su autor o manufactura, así como conocer, lo más ampliamente posible, cualquier aspecto de interés en base a la ficha que hemos diseñado para ustedes en este libro y sus futuras catalogaciones que piense llevar a cabo, también en sustitución de PAT, PATENT o BREVETE, podemos encontrar una cruz suiza seguido de una numeración o bien otras características.

 

1.3. BIBLIOGRAFÍA PREVIA

Teniendo en cuenta y partiendo de la base que la información es poder documentarnos, cuanto más nos documentemos mejor. Es preciso explicarles
que en la actualidad en España, país muy interesado en la relojería, existen nada menos una veintena de publicaciones de carácter periódico y continuado sobre relojería.

A continuación les detallamos algunas de las mismas para su conocimiento, no sin antes especificar que periódicamente hablan de la relojería de bolsillo en las mismas, y estas son, entre otras: Diez y Diez; Relojes; Relojes & Estilográficas; Cronos Magazine; Hora latina; Europa Star; Anuario de relojes; El Reloj, de la técnica al estilo; Nexotime; Galería Anticuaria; Arte y Hora; Duplex Preess así como catálogos y periódicos como Swiss Made; Gold Time; Contraste; Esfera y recientemente la revista Rabat.

También existen numerosos libros ilustrativos que todos los buenos coleccionistas tendrán o tendrían que disponer y que están a la venta en librerías especializadas o internet, por lo que recomendamos e insistimos que no deparen en invertir en libros si quieren conocer lo que realmente tienen y disfrutar aprendiendo, así como lo que pueden y deben comprar, no dejándose escapar piezas por desconocimiento que a lo mejor no verán nunca más. Presten también atención en las librerías especializadas en libros antiguos, pues puede estar esperándoles un auténtico libro de colección sobre relojería o bien en librerías modernas tales como Gaudí de Madrid (telf. 91 308 18 29) o Collector de Barcelona (telf. 93 215 81 15).

Recomendamos ver la bibliografía de este libro también para facilitar su adquisición de libros en base a sus intereses relojeros más próximos.

También recomendamos colegiarse a los que cumplan los requisitos, pues el Colegio Oficial es punto de encuentro y de formación de relojeros, si bien existe oficialmente ya en Cataluña y Cantabria, en la actualidad se están preparando otros en el resto de España, que pronto defenderán los intereses de los joyeros, relojeros, orfebres y gemólogos colegiados en toda España. En Cataluña el Colegio Oficial es impulsado por todo el sector y capitaneado hasta la aprobación en el Parlamento de su actual Presidente Joan Oliveras, Presidente de Bagués & Masriera, y quien además dispone de un reloj que aún no ha visto la luz de autoría histórica del reputado joyero Masriera, reloj considerado Patrimonio Nacional y que esperamos todos los aficionados que sea el primero de una saga moderna de relojes. El Colegio además tiene la obligación de formar en todas las áreas a sus colegiados  comissio.formacio@colegijoiers.es.

No obstante, seguro que existen numerosas asociaciones de relojeros en su ciudad donde asesorarle y sacar partido a esa cuota, mientras se acaban de abrir el resto de Colegios Oficiales en el resto de España, nosotros nos permitimos recomendarle dos grandes organizaciones extranjeras; «The National Association of Watch and Clock Collectors» (www.nawcc.org) y el «American Watchamkers-Clockmakers Institute»(www.awci.com), así como la española AEERB –Asociación Española de Expertos en Relojes de Bolsillo-.Tel.  932656047.

Existen coleccionistas, por otra parte, que acaparan relojes de bolsillo, pero que no invierten dinero en comprar libros ni invierten su tiempo en catalogarlos, prefieren gastarlo en comprar otro reloj y así sucesivamente, y no se dan cuenta de que un catálogo o buen libro, por caro que sea, puede con sus datos e información revalorizar sus piezas y muchísimo más si estas están en museos o colecciones reputadas, y, cómo no, informarle e instruirle en futuras inversiones relojeras, pero lo que es más importante, enseñarle, ya que un buen coleccionista disfruta mucho aprendiendo, por otra parte también puede servirle para darse cuenta que los relojes adquiridos son muy sencillos y lo mucho que le cuestan.

Pero lo más importante es contribuir con su propia experiencia insistimos a la catalogación de piezas que existen en el mercado y haciendo un bien a la relojería, cada dato descubierto por un coleccionista tiene la obligación moral de compartirlo con el resto.

No obstante cada vez más por suerte son los buenos coleccionistas los que invierten tiempo en estudiarlos e investigarlos, sin embargo, el verdadero aficionado disfruta descubriendo y estudiando lo que colecciona, es más, no tendría que comprar otro reloj si no ha terminado la ficha del anterior, lo cual es francamente difícil, pues el coleccionista suele ser compulsivo a la hora de comprar, pero al menos, se debe intentar en pro de la relojería.

En una ocasión, recuerdo que en Subastas Fernando Durán, de Madrid, aunque ocurre en cualquier otra casa de subastas española de calidad, salió un reloj de oro cuajado de perlas, de gran belleza, con sistema de remontuar a llave y que algunos de sus clientes pensaron que el precio caro no permitiría su venta, en la foto del catálogo incluso aparecía en la portada colgado de una espléndida figura modernista de una mujer con dos galgos.

Nada más lejos de la verdad, se vendió por mucho más, pero si los compradores hubieran conocido que además ese reloj estaba en el Museo de la Medida del Tiempo, de Beyer, Zúrich, aún hubiese subido mucho más y hubiesen reconocido que el precio de salida no fue tan caro como se pensaba. Una vez más, la información es poder, pero nos preguntamos ¿algún día sabrá su comprador que su pieza es de museo? O pensó tal vez ¡Qué pieza más buena tengo! La verdad es que por parte de la casa de subastas no se anunció y si lo hubiesen catalogado como tal, el precio hubiese subido probablemente mucho más, ¿o no? Paradojas de la vida.

Pasemos pues, sin más preámbulo, al análisis de la siguiente pieza, seleccionada espe­cialmente para ustedes en base a el último encargo recibido por un reputado coleccionista y anticuario, teniendo en cuenta que la catalogación que les ofrecemos es muy exhaustiva, pero es la más demandada por los coleccionistas y museos cuando nos realizan un encargo profesional, ya que quieren saber cuántas más cosas mejor de su pieza, dado que su cliente o visitante del museo es su razón de ser y quieren lo mejor para él, esta pieza ha ido a una reputada colección privada de España.

Es importante, previo a empezar a escribir en la ficha que les adjuntamos siguiendo el modelo MCS –Method Catalogation System-, disponer de cuanta más información de su reloj mejor.

Además tener muy en cuenta una vez conseguida la información sobre los aspectos que explicamos en cuanto a qué partes y cómo catalogarlas, siempre se han de analizar y describir las mismas para que una catalogación sea completa.

En base a los aspectos anteriormente citados y los consejos que les expondremos a continuación podrán empezar a dar respuesta a las preguntas que les pedimos según el gráfico que les mostramos MCS –Method Catalogation System- guardando ese orden protocolario establecido.

 

1.4. FICHA BASE DEL MCS®– PARA CATALOGAR UN RELOJ DE BOLSILLO

1º- AUTORÍA E HISTORIA DEL MAESTRO, RELOJERO O MARCA O COMPAÑÍA O MANUFACTURA RELOJERA DEL RELOJ DE BOLSILLO A CATALOGAR

Compañía e historia de la misma y del reloj.

Maestro e historia del mismo y del reloj.

Manufactura e historia de la misma y del reloj.

Marca e historia de la misma y del reloj.

Bibliografía relojera donde se le cita

Museos o colecciones que disponen sus piezas o la misma.

 

2º- HISTORIA DEL PROPIETARIO DEL RELOJ SI SE CONOCE

Curiosidades

Documentación acreditativa

Certificaciones notariales

Otras certificaciones

 

3º- MATERIAL

Oro de 14 KL

Oro de 18 KL

Níquel y cromo

Plata de ley

Nácar

Concha de tortuga de carey

Celuloide

Hierro ferroso

Madera

Platino

Otros materiales.

 

4º- FUNCIONES DEL RELOJ

Indicación horas, minutos y segundos

Astrario

Cronómetro

Calendario

Cronógrafo

Sonería

Barómetro

Invidentes

Autómatas

Carrillón

Musical

Picaresco

Zodíaco

Inusual

Otros

 

5º- MARCAS, FIRMAS, NUMERACIÓN

Esfera

Carrura

Tapa De Características Y Su Interior

Tapa Anterior Y Su Interior

Tapa Posterior Y Su Interior

Maquinaria: platina, barrilete, puente de volante, puente de rodajes, otros

Anilla de suspensión

Colgante

Otros

 

6º- DATACIÓN HISTÓRICA

En base a las acuñaciones caja

En base a las acuñaciones placa características

En base a la maquinaria, puentes y tipo de escape

En base a la marca y numeración de la misma

En base al estilo y al diseño

En base a la numeración de patente o marca

Otros

 

7º- TIPO DE CUERDA

Remontuar corona

Remontuar corona con pulsador lateral

Remontuar a llave

Remontuar a bisel (inusual).

Otros

 

8º- TIPO ESCAPE

Ancora

Ancora Lateral

Ancora Tourbillon O Tourbillon Carrusel

Catalina Paletas

Catalina Ancora

Duplex

Cilindro

Clavijas

Otros

 

9º- TIPO ESFERA

Oro

Plata

Repujada

Esmaltes Sobre Cobre Convexo

Latón

Otros Metales

 

10º- TIPO AGUJAS Y MATERIAL

Luis XVI

Luis XIV

Luna creciente

Pica media

Pica de látigo

Pica fuerte

Luna

Luna de breguet

Diamante

Diamante abierto

Góticas

Cometa

Triangulo

Cuadrado abierto

Diamante con barra cruzada

Doble hora

Látigo

Semi cazador

Esqueleto

Luminosas

Catedral

Amanecer glorioso abierto

Amanecer glorioso cerrado

Flor de lis

Otras

 

11º- TIPO DE CAJA, CARRURA Y BISEL

Irregular

Redonda

Ovalada

Cuadrada

Pulsadores

Bisel

Carrura

Otros

 

12º-TIPO DE CRISTAL

Cristal Plano

Cristal Imperio

Cristal Lente

Cristal Punteado

Cristal Saboneta

Cristal Irrompible

Cristal “N” o normal

Cristal “HW”

Cristal “HB”

Cristal “NB”

Cristal chinche o “HH”

Cristal “C”

Cristal zafiro o “CP”

Cristal “CL”

Cristales Armados

Cristal Redondo según marca

Otros cristales

 

13º OTROS ASPECTOS DE INTERÉS

Bibliografía utilizada para la catalogación

Autor de la catalogación,

¿Colección a la que pertenece?

¿A quién se compró?

¿Cuánto costó el reloj?

¿Quién lo reparó?

¿Cuánto costó la reparación?

¿Quién lo reparó?

¿Qué problema tenía?

¿Fecha de adquisición?

¿Si ha sido referenciado en algún libro?

¿Si conocemos su propietario?

¿Si se puede documentar?

¿Facturas de compra?

¿Facturas de reparación?

Otros.

 

1.5. VEINTICINCO ASPECTOS PREVIOS A LA CATALOGACIÓN DEL RELOJ CON EL «MCS», METHOD CATALOGATION SYSTEM WATCH

Al escribir estos veinticinco temas queremos aconsejar al lector algunos aspectos de interés previos, una vez se ha comprado el reloj, a las fichas MCS –Method Catalogation System-que servirán para la catalogación del reloj escogido.

Así como también hemos dado cabida en estos temas a otros conocimientos no comprendidos, en los planes de estudios oficiales de las Escuelas de Relojería españolas, pero que son aclamados y requeridos por los coleccionistas, estudiosos y expertos.

Con estas innovaciones a la hora de catalogar y con la forma menos ardua y más didáctica posible, a la vez pero sin perder la rigurosidad se da a los mismos la importancia que merecen y han adquirido desde luego estos temas un carácter específico, pero a la vez generalista y también ameno, a lo que contribuyen las dos visiones genéricas de un reloj por la parte de su maquinaria, así como la parte anterior y la posterior del mismo, con sus correspondientes caracteres, fechas y otras especificaciones que las detallan y a continuación se desarrollan previo a las fichas de análisis y catalogación.

Hemos puesto también especial cuidado e interés en el lenguaje purgándolo de palabras y frases superfluas y empleando los giros más concisos y sencillos y al alcance de los coleccionistas que se inician y, cómo no, de los expertos y profesionales, ya que a estos últimos igual se les da a conocer.

Pasemos, por tanto, a explicar estos veinticinco aspectos previos a la catalogación, que sintetizamos en los siguientes gráficos:

 

A) Visión exterior del lado esfera del reloj patente a Tourbillon y características a tener en cuenta.

Si bien a estos relojes se les denominaba en su época «Tourbillon» y tenían la patente como tal, hoy en día son considerados por los puristas maestros relojeros como tourbillon descentrado o como tourbillon & carrusel.

Son piezas, no obstante, muy codiciadas en el coleccionismo actual de bolsillo por su rareza y escasez y en consecuencia, su elevado precio.

 

 

B) Visión interior del lado puentes, del reloj patente a Tourbillon y características a tener en cuenta.

Teniendo en cuenta estos veinticinco temas conoceremos ya con profundidad no sólo qué compramos y lo que analizamos sino por qué, y si en base a estos antecedentes, su precio se basa en una realidad por su calidad y contenido, o bien, por el contrario, no.

 

 

1.5.1. Complicación o rarezas en el conjunto del reloj

Para el verdadero coleccionista, junto al diseño de la caja y la esfera, que es lo primero que nos cautiva del reloj a simple vista, se nos acaba imponiendo obviamente el sentido común e interés por una buena maquinaria de calidad y contenido unido a la complicación y su técnica.

Para el coleccionista, cuanto más complicada o rara sea esta maquinaria mejor, más satisfacción mostramos ante la pieza descubierta, por la dificultad que en su día significó construirla deseando obviamente el poseerla, unido también a que se deduce que si es una complicación fue más difícil su producción, más cara y en consecuencia se produjeron menos piezas, lo que aumenta su demanda y precio.

Por lo general, aunque no siempre es así, pero curiosamente suele ocurrir que cuanto más sencilla es la caja que protege a la maquinaria del reloj, más complicada es esta, contradicciones de la vida, por lo que nunca se tiene que desechar de entrada un reloj por su caja hasta abrirlo y estudiarlo, el reloj más normal o incluso de un diseño más bien poco aparente, puede tener en su máquina el tesoro más grande, o bien, la rareza esperada por todo coleccionista.

Es importante que el coleccionista diferencie entre tipos de escapes, volantes, calibres, maquinarias, materiales, distribución de la maquinaria y otros para acabar de apreciar por completo la rareza que este nos ofrece, así como su historia, evolución, arte, complicación y belleza del reloj, y, có­mo no, su inusualidad en el mercado, por lo que la demanda aumenta siempre de la mano del precio.

Entre las complicaciones o rarezas de bolsillo y que verá a lo largo de su vida como coleccionista destacan los relojes de ciego que no disponen de cristal y con unas agujas recias fijadas por tornillo y que en su esfera en el idioma braille nos muestra los indicadores en relieve con puntos que indican las horas en esmalte, los relojes tourbillon; o tourbillon carrusel; o tourbillon de pobre; o tourbillon visible a las VI, los autómatas en todas sus formas y representaciones; los de sonería; los esqueleto; los musicales con rodillo de púas; los de patente numerada acompañando a estos la palabra entre otras las más frecuentes: «Brevete», «Reg», o bien, «Pat», y concedida en su día por sus aportes a la ciencia y a la técnica y lo que representan en ese momento de la relojería.

Los de horas del mundo en todas sus formas; los de doble esfera anterior y posterior provistos de diferentes indicadores; los masónicos redondos con esfera y caja repujada ambas masónicas; los muy raros o casi únicos saboneta de tapa con apertura anterior partida por la mitad a las XII, los picarescos.

Los cronómetros, los cronómetros de marina; los de fases lunares; los misteriosos en los que se desconoce la forma de funcionamiento; los astronómicos; los automáticos; los solares con brújula y una única aguja (gnomon) de latón; los cuadrados, de máquina cuadrada, los de carroza (reloj de bolsillo tan grande que no puede llevarse encima, pero con forma Lepine o Saboneta), reloj ocho días cuerda con calendario o saboneta, los eróticos que disponen de autómatas en movimiento, o en caja repujada, estos últimos más antiguos, circa 1750.

Los de fantasía, los de médico, o los relojes simpáticos o de tacto, ambos de Breguet, las marcas conocidas o los de reputados maestros, los relojes para mercados exóticos, chinos, turcos, con esferas con caracteres específicos pensados para los ciudadanos del país para el que se producían.

Así como los de una sola aguja, o bien, los que disponen de indicador a flores alegóricas o los de cifras saltantes, o los que disponen de barómetro, así como los Nieles o los codiciados llaveros con reloj incorporado en forma de neumático.

O bien los encendedores más modernos de los años 1930 al 1960 con reloj incorporado, pero testigos de una época y considerado reloj de bolsillo al llevarse el encendedor en el bolsillo. Sin olvidar los cronómetros ratrapantes, o los grandes relojes de sereno en forma saboneta que disponían de esfera de papel que se perforaba para controlar las vigilancias.

Los cronógrafos, cuya rareza no estriba en su precisión exclusivamente, sino en que disponen algunos, los menos, de una caja interna en su maquinaria para el almacenamiento de piezas que en un futuro creían sería difícil de encontrar, como tornillos y ejes de volante; sin olvidarnos de los grandes relojes de bolsillo que en 1.880 colgaban de reputadas tiendas de relojes para indicar a los transeúntes las horas. Todos son auténticas piezas dignas de colección y admiración por la opinión pública especializada y los amantes del arte y la cultura en general.

 

1.5.2. Reloj saboneta o Lepine

En el vocabulario técnico del coleccionista de relojes de bolsillo para definir ya de entrada un reloj sin tan siquiera verlo, es obligatorio empezar por aclarar si es «Lepine» o «Saboneta».

Este término es el que nos documenta e informa de parte importante del reloj y de la distribución de su maquinaria.

Veamos, pues, cómo el maestro y amigo Luis Montañés, pionero de la relojería española, lo define para nuestro libro, al igual que lo hiciera para los Diccionarios Anticuaria y en otros muchos de sus libros que componen una bibliografía relojera desde los años 1960 muy buena ya que es uno de los autores más prolíficos, en cuanto a relojería se refiere, de nuestro país.

«Lepine: Se llamó así y el término está aún en uso, aunque ahora más restringido por el declive del reloj de bolsillo, al calibre de poco grueso y de una sola tapa, en recuerdo del relojero francés Jean Antonie Lepine (1720-1814), que fue el primero en suprimir el caracol en los relojes de uso personal, a la vez que sustituyó la platina posterior por puentes independientes, lo que permitió reducir considerablemente el espesor del reloj.

En estos relojes se mantiene, naturalmente, el colgante sobre las XII. En la relojería inglesa, tan aferrada a sus tradiciones, la permanencia del caracol se prolongaría durante casi cien años más, por lo que la aplicación de este término a ella sería imprecisa, cuando no impropia.»

«Saboneta: (del fr. savonette, pequeña pastilla de jabón, por similitud formal). Reloj de bolsillo, de dos tapas abisagradas, en el que la anterior se abre por presión sobre la corona, acción que levanta un muelle, y que al cerrarla queda prendida de él.

»Se caracteriza –y de ahí que requiera un calibre especial– porque el colgante y la corona están en las III. Se distingue así del calibre “lepine”, que además de carecer de tapa, lleva la corona sobre las XII.

»Un disparate que se coló en el Diccionario de la RAE y ha sido retomado en otras ocasiones (ESPASA, Enciclopedia del Idioma, de Martín Alonso; “Enciclopedia DURBAN”…) quiere que la palabra derive de savonette (it.) por la ciudad italiana de Savone –a la que el mismo Espasa ignora, al no darle entrada– “por suponerse que en ella se construyeron los primeros relojes de bolsillo”.

»Lo curioso es que el Diccionario Enciclopédico Hispano Americano, de Montaner y Simón (1896), ya indicaba que era una adaptación, simple y ortográfica, del francés, lo que confirma Corominas en nuestros días. En italiano tomó la forma de saponeta, y en español, como no le corresponde ser femenino, debía ser jaboncito, en la traducción literal.»

Tengamos en cuenta que en el coleccionismo de bolsillo sólo pueden existir estos dos tipos de relojería: el lepine y el saboneta.

El coleccionista, pues, tiene que tener claros como mínimo estos dos conceptos ya que, de entrada, nos pone en antecedentes de la pieza de la que estamos hablando y que pensamos catalogar, o bien incluso cuando describamos una pieza de nuestra colección a un tercero.

 

1.5.3. Autoría

Antes de adentrarnos en la autoría del constructor lo más importante es determinar la fecha de producción y en base a eso podremos ampliar las investigaciones sobre la misma.

A continuación determinaremos si la autoría que pensamos que corresponde pertenece a la época del reloj y si convivió el maestro al que le concedemos la autoría con la época, ya que de lo contrario, la atribución no sería correcta, salvo en excepciones muy claras, ya que puede ocurrir que distintos maestros utilizaran las mismas técnicas, estilos y los procedimientos y ahí nazcan las dudas y confusiones si no se es un experto que ha tasado cientos de relojes y conoce los estilos de los distintos maestros, así como sus punzones y otros aspectos se puede incurrir en atribuciones incorrectas.

Son muchas las ocasiones en las que aparece el constructor del reloj con la marca o nombre del mismo en esmalte negro, que por lo general, es en la esfera, debajo de la indicación horaria de las XII.

En otras ocasiones está grabada la marca en el interior de la maquinaria, en la platina, en los puentes o en la placa de características; no obstante, no es suficiente ya que en ocasiones no siempre puede ser cierto lo que pone en la esfera con lo que descubrimos en su máquina ya que ha podido ser grabado posteriormente por una persona sin escrúpulos ¿o sí que es cierto y corresponde a su autor?, a nosotros de entrada nos gusta creer que no son falsificaciones aunque la auditoría y dictamen final son los que mandan.

Es más, si sobre todo nos referimos a la esfera, algunos relojes llevan el nombre del autor de la pieza, pero muchos otros de una de las marcas de la propia manufactura o compañía de la casa relojera que los importaba y comercializaba o del propietario del mismo negocio, queriendo el vendedor perpetuarlo en el tiempo como símbolo de garantía.

Por ejemplo, los relojes de bolsillo tipo Roskopf de Moià, de los años 1900 no se manufacturaban en Moià, sino que se comercializaban en Moià a través de Pedrals, así como los de otras muchas localidades catalanas o españolas, pero eso no quiere decir, no obstante que por sistema, el reloj que lleve un nombre sea del relojero o familia que lo manufactura ni tan siquiera de la población en que se hacía, sino que podía ser perfectamente exclusivamente de quienes lo comercializaban o de su propietario.

En otras ocasiones, los relojes no nos dan señal de su autor, pero llevan, sin embargo, en su interior, al lado de una cruz hueca la palabra «Brevet», «Reg» o «Patent» en ocasiones ambas, y acompañado de una numeración y que gracias a eso conoceremos a su autor, ya que es la patente de su constructor e inventor.

Por lo que invertir comprando un reloj que lleve la palabra Brevet y un número a continuación, de entrada es buena señal, ya que este reloj es sinónimo de peculiaridad ya que había sido aceptada y otorgada su patente por algo técnicamente innovador en la época, de lo contrario hubiera sido rechazada dicha patente.

Para conocer la autoría ya no sólo basta con el nombre de su constructor, a excepción de que sea muy conocido.

Como ejemplo, algunos libros especializados en relojeros nos citan a más de veinte mil y sin apenas explicación de estos por lo que disponer al máximo de documentación suficiente para saber quién fue, qué hizo, si sólo trabajaba en relojes o además se dedicaba a otras cosas, qué aportes hizo, si sus hijos continuaron con el negocio relojero o por el contrario, si eran una saga de maestros, todo lo anterior citado es imposible sin la documentación, el tesoro más preciado de todo coleccionista que se precie e investigue, es importantísimo, pues, que este pueda disponer de buenas colecciones de libros.

En la relojería, como en todo en la vida, la marca o el nombre que existe detrás es importante para revalorizar la pieza y decir lo contrario sería ir contracorriente, si bien existen relojes anónimos de muy elevado precio y calidad, como muestra en los primeros tiempos de la relojería de bolsillo estos no se firmaban, ya que fueron trabajos artesanales, incluso de agricultores suizos que compaginaban el campo con la manufactura, haciéndolos en familia; sin embargo, otros disponían de algún tipo de señal, pero hoy en día francamente es indescifrable este tipo de señales o caracteres de los que con el paso del tiempo se ha perdido el claro significado que tenían en el lugar que fueron realizados y en su entorno.

Una vez el reloj de bolsillo entra en la época moderna se empiezan a ver nombres de autor y las primeras marcas en sus máquinas, platinas, esferas y cajas, unido a la numeración lo que en muchos casos nos facilita muchísimo la tarea y ya no hablemos cuando aparece el de pulsera que la marca de un reloj ya lo dice todo sobre él.

Si la marca grabada cumple con los cánones conocidos sobre la autoría y está guardando consonancia obviamente su maquinaria y diseños con el autor que pensamos es buena señal.

Se calcula que entre los tratados de Tardy y los de Baillie, así como los de Brian Loomes, en el siglo xix, en el año 1880 debían existir censados, según esos directorios unido a los estudios de la AEERB –Asociación Española de Expertos en Relojes de Bolsillo-, la cantidad de unos casi doscientos mil relojeros, no se incluirán muchos otros que no por eso significa que fueran buenos o malos, sino que no se podía documentar su existencia o se desconocía con el paso de los años.

En cuanto a la autoría, no es lo mismo ser maestro relojero, que mecánico relojero, que arquitecto relojero, que saga relojera, el primero es capaz en su taller de crear mecánicamente y artísticamente un reloj desde su caja a su mecánica y otros aspectos, pudiendo o no pertenecer a saga relojera, mientras que el mecánico en su taller reparará o cambiará, montará o desmontará un reloj, pero no es capaz de construirlo partiendo de cero y eso en el reloj de bolsillo también tiene una diferencia de precio que se paga y es la maestría, en cuanto al arquitecto relojero, diseñará, dirigirá, pero puede, o no, llevar a cabo tal empresa.

Por otra parte, el término relojero hoy en día puede ser atribuido indistintamente al comerciante, al coleccionista, al aficionado, al historiador, pero veamos como definen estos términos el diccionario ideológico de la lengua española de Julio Casares de la Real Academia Española: En cuanto a RELOJ: Aparato que sirve para medir el tiempo o dividir el día en horas, minutos y segundos; en cuanto a RELOJERÍA: Arte de hacer relojes, taller donde se hacen o componen relojes, tienda donde se venden. En cuanto a RELOJERO: Persona que hace, vende o compone relojes, mueblecito o bolsa para el reloj de bolsillo, mujer del relojero.

Por otra parte y en cuanto a la autoría, es muy importante tener en cuenta que, por ejemplo, desde Suiza se comercializaban relojes en base a distintos modelos tanto terminados para su venta como para montar, y si se adquirían un mínimo de seis piezas y se responsabilizaba la casa que los adquiría de la garantía y reparación de estos, se les permitía poner o bien se les mandaba ya puesta en la esfera su propia firma o marca, contando dicha pieza con el aval de la tienda o taller y en base a la imagen de la misma se comercializaban más o menos relojes.

Muchos son los clientes que a lo largo de la historia del coleccionismo se han obsesionado en poder tener un reloj de bolsillo por ejemplo del insigne maestro Losada (reputado relojero español, del que hemos seleccionado un reloj para esta Guía de Campo) en sus colecciones privadas y piden que les cataloguemos dicha pieza como la que aparece en este libro; pero para asombro de algunos, para empezar les explicamos que José Rodríguez Losada sí fue un gran maestro relojero español afincado en Londres, sí diseñó grandes relojes y de reputada fama como el conocido reloj de torre de la Puerta del Sol de Madrid, donde tantos españoles ven el fin de año a través de TVE1 y se comen las uvas con sus campanadas, pero es conocido que Losada no dispuso de manufactura sino de uno de los mejores locales londinenses y de más fama, así como también de un taller de ensamblaje de piezas para sus propios relojes.

En su tienda representaba, entre otros, a los más importantes maestros relojeros y a numerosas manufacturas de reputado nombre, cerrando muchas ventas en nombre de estos por su propia re­comendación y garantía, quienes le depositaban su confianza permitiéndole firmar en la esfera y maquinaria de los que garantizaba, ya que las manufacturas que construían bajo sus cánones de calidad, él como aval y garantía los firmaba respondiendo ante cualquier inoperancia del mismo durante un tiempo determinado, por lo que muchas personas disponen de un reloj avalado por Losada, no un reloj manufacturado por Losada, al no disponer este nunca de manufactura, no significando eso que no produjera y diseñara piezas a lo largo de su vida, ya que produjo más de seis mil. Pero decidió popularizar y aplicar su buen hacer como vendedor de otros relojes en vez de potenciarse él y no a los demás, por lo que finalmente empezó a producir y ensamblar relojes que incluso recibirían el nombre de gran complicación dada su gran calidad y contenido.

Por otra parte, la fama de Losada fue tal que hasta en algunos relojes subastados en Sotheby’s hemos leído en sus esferas «reloj construido por el socio del último sobrino vivo de Losada» alcanzando en Sotheby’s precios considerables por lo anecdótico de la especificación y la inusualidad del mensaje.

Losada, no obstante, sí fue un gran maestro relojero, gran comerciante y diseñador sin excepción, que numeró sus producciones que encargaba a los mejores cajistas y a los mejores expertos, dándoles su toque final y controlando, montando y numerando bajo sus órdenes los mejores relojes de la época, incluso siendo estos adquiridos por reyes, ejércitos y otros, por lo general casi todos de escape duplex. Este tipo de escape duplex utilizado por Losada fue inventado por el relojero Bautista Dutertre en el año 1730 y mejorado por el gran maestro Pierre Le Roy en el año 1759, el significado de Duplex es: Doble, dado que su rueda de escape está doblemente dentada, existen distintas variedades de este mismo escape.

Lo mismo ocurre con reputados relojeros como Breguet, ya que en sus orígenes, como nos informa en sus investigaciones el profesor Montañés, Breguet al igual que muchos otros maestros se dedicó a la invención; el diseño; los cálculos; la dirección de obra; la terminación; el perfeccionamiento de la marcha; su observación; el registro de modelos, así como la realización de certificaciones, como los reputados maestros Berthoud o Charles Cabrier, los cuales definieron su trabajo como: «Arquitectos mecanicistas de relojes».

De ahí que los relojes de la primera época de Breguet, que son de origen «Catalina», no dispongan de numeración, pero sí estén firmados en la esfera y grabados algunos en su máquina por el propio Breguet como si fueran suyos, pero no lo son, son avalados por él, es decir, se compromete a su perfecto funcionamiento y a su reparación en el caso de avería y a los estándares de calidad exigidos por su clientela.

Es por eso que el aficionado sienta tremendo placer cuando encuentra una de estas piezas «catalinas», ya que serán los relojes que luego le inspirarán en sus futuros diseños, pudiéndose apreciar perfec­tamente que estos están dotados de ese espíritu que sentará cátedra en el gran maestro, Breguet, quien en su primera época antes de huir de París, por la Revolución, comercializaba ya este tipo de relojes (ver capítulo II sobre Breguet y Maria Antonieta).

Incluso en alguno de estos relojes Breguet ya se veía en la esfera los grabados guilloche que él popularizaría, con posterioridad o las agujas Breguet que el no inventó pero popularizó, pero que ya existían y luego le inspirarían en sus propios diseños.

Es decir, el aval que, por ejemplo, hoy en día a pesar de no construir, otorgan a sus piezas marcas de reputado prestigio como: Cartier, Tyffanys y otras muchas, que es lo que antes hicieron grandes mecánicos diseñadores sin manufactura, ya que garantizaban esas piezas en cuanto a calidad, y no por eso un Cartier deja de ser un Cartier, o un Losada deja de ser un Losada, o un Breguet de primera época deja de ser un Breguet, son lo que son parte de la historia de una marca que además todos desean poseer por lo que representa el estatus del que lo lleva.

 

1.5.4. El bisel

El bisel es de vital importancia, pues en él se encasta el cristal al que se debe aguantar firmemente sin que este salte, y este bisel, a su vez, a la carrura, no permitiendo la entrada de humedad y protegiendo a las agujas y a la esfera de incidencias, ambos trabajos de precisión y perfecto ajustado.

Los biseles, obviamente, guardan relación con la forma del reloj de bolsillo, por lo que tantas formas tengan las cajas del reloj tantas tendrán los biseles y los cristales que les acompañen.

Existen biseles en el reloj de bolsillo que están rodeados de pequeñas perlas, diamantes, rubíes y otras piedras preciosas, y en cuanto a sus materiales existen en plata lisa o grabada, en oro liso o grabado, en platino, en nácar, en concha de tortuga, en esmaltes, en asta de res y otros en base a sus cajas o a la creatividad del constructor que los lleve a cabo.

En los de cazador el bisel es doble hasta tienen grabada una segunda esfera alrededor de tu tapa que, por lo general, es esmaltada y en su centro soportan un cristal grueso convexo al aperturarlo descubrimos un segundo bisel que soporta otro cristal para su segunda esfera.

En otras ocasiones hemos encontrado relojes de bolsillo con un lema grabado alrededor del bisel, o con el nombre del constructor o fabricante.

Todo un sin fin de posibilidades que en base a las piezas, los maestros deciden sus formas y contenidos, y que dota al reloj de esa alma que lo hace diferente en cuanto a historia, arte y diseño haciendo que uno se decante, o no, por él.

En la Enciclopedia del Reloj de Bolsillo (Editorial Amat, 2005), por ejemplo, encontrará la dedicatoria que el club de tiro de Argentina le hizo al general español fundador de la legión Millán Astray en el bisel en plata de ley del propio reloj, un Omega.

Existen relojes de doble esfera, anterior y posterior, por lo que están dotados de doble bisel. El bisel puede estar sujeto a presión con la carrura del reloj o bien por bisagra a presión, también a la carrura del reloj la diferencia estriba en que al aperturarlo uno se desprende del reloj y el otro queda sujeto por esa bisagra al mismo.

 

1.5.5. El cristal

Por lo general, todos los relojes disponen de cristal como una medida protectora de las inclemencias tanto del polvo como de la humedad y que puedan afectar a la maquinaria a través de la esfera y, cómo no, para evitar fracturas en las agujas o esferas con su utilización.

Excepto en los relojes de ciego, que no disponen de cristal, pero si son sabonetas con sistema braille como los que verá en este libro seleccionados para usted; o también en los relojes de primera época de bolsillo con una sola aguja recia de hierro, también carentes de cristal; salvo estas excepciones, por lo general todos los relojes de bolsillo llevan cristal.

Los relojes lepine tienen un cristal más grueso y resistente que evita que con los golpes que estos reciben puedan sufrir y evita el que se rompan fácilmente y que, por lo general, estos cristales más gruesos además pueden realzar su belleza al estar biselados, a diferencia del reloj tipo saboneta que al ser más fino, si se cae con tapa abierta probablemente se rompa.

Mientras que en los relojes saboneta al disponer de tapa protectora no hace falta que el cristal sea tan grueso siendo este más fino, pudiendo ser más convexos y serán algo más traslúcidos al ser más finos, pero siendo más frágiles.

Algunos relojes no sólo disponen de cristal para proteger la esfera sino también para proteger la máquina, y se descubre al abrir la tapa posterior en el caso de los relojes de bolsillo lepine y saboneta, algunos por exceso no solo llevan tapa de características sino que redundan esa función añadiendo además el cristal.

En otros relojes, como los esqueleto, que dependiendo del diseño, tanto en la tapa anterior como posterior llevan cristales gruesos para evitar su fractura y para disfrutar de la vista de su maquinaria; o bien, sólo en la anterior o sólo en la posterior, dependiendo del modelo o diseño del reloj de bolsillo del que hablemos; independientemente, en la “Enciclopedia del Reloj de Bolsillo” (Editorial Amat, 2005) encontrará distintas versiones de relojes de bolsillo esqueleto.

Entre otras, las formas estándar de los cristales del reloj son los que citamos y definimos. 

 

Para resurgir de nuevo con gran aceptación los de plástico al descubrirse el poliacrilmetacrilato, material sintético de la familia del plexiglás y que no amarillean y son resistentes, incluso si en ocasiones pueden marcarse o arañarse, existen unas pastas que al frotarse hacen que estas señales desaparezcan.

 

 

 

 

 

 

 

 

Al inicio del reloj de bolsillo, estos cristales protectores se rompían muy fácilmente pues los materiales eran frágiles, pero con el paso del tiempo la técnica permitió endurecerlos y hoy en día, prácticamente todos son antichoque.

Por lo general, todos los cristales son redondos y convexos, a excepción de los relojes cuadrados, rectangulares, octogonales y otros como los triangulares masónicos, cabe destacar que los relojes de cebolla del siglo xviii, también se hacían con cristal grueso convexo y disponían de un biselado central, es decir, se podía poner boca abajo el reloj sin que este se moviese.

En la actualidad se siguen fabricando cristales para relojes de bolsillo de prácticamente cualquier medida, en ocasiones son de plexiglás y en otras de vidrio; no obstante, se pueden conseguir fácilmente en cualquier industrial relojera, salvo excepciones de relojes catalinos que en ocasiones se tiene que encargar su construcción a un especialista.

Ante la inquietud de si un reloj de bolsillo dispone de un cristal o por el contrario, de un plexiglás imitando a un cristal, es tan fácil como realizar la siguiente prueba, que además es lo que hacen desde hace años las madres con sus hijos, y es que les ponen los labios en la frente y si los niños están calientes es que tienen fiebre y si están fríos es que no; en los relojes sucede lo mismo, usted pone los labios en el cristal y si está frío es cristal y si está caliente es plástico.

Es difícil, por lo general, que el cristal en relojería de bolsillo sea el de origen a excepción de cristales muy gruesos de relojes de bolsillo catalinos que perduran en el tiempo o los relojes denominados de notario dotados de un cristal de gran grosor convexo, ya que lo más fácil fuera el romperlo involuntariamente a lo largo de la vida del reloj, pues gran parte de estos sobrepasan los cien años, pero no es una cuestión esta la del cristal que importe en exceso al coleccionista.

Es más, en ocasiones, en los relojes de los años 1900 a 1920 sus cristales, producidos en según qué plásticos o resinas, amarillean y casi no dejan ver la esfera, siendo cambiados los originales por reproducciones recuperando su esplendor de an­taño y redescubriendo el coleccionista la esfera que apenas se veía con anterioridad, eso no impi­de que se guarde en un pequeño sobre el cristal amarillo como anexo al reloj testigo de una época si se considera oportuno.

 

1.5.6. La carrura

Se entiende por carrura donde se soporta todo el reloj, es decir, su lateral, su perfil, su chasis o bastidor en donde se ensambla la maquinaria del mismo y los distintos pulsadores con sus funciones, así como el colgante, corona y anillo de suspensión, bisagras, tapas y otros aspectos técnicos.

Así pues, en base a esa maquinaria que pensemos ensamblar será más gruesa o más plana la carrura, si se trata de un reloj musical dotado de su rodillo de púas y pestañas y su maquinaria, ob­viamente esta será muy gruesa para dar ca­pacidad su­ficiente para que quepa el rodillo y la ma­qui­na­ria; si por el contrario, queremos una maquinaria como las que producía Longines en 1900, será la carrura lo más plana posible, pues la maquinaria se lo permite.

La carrura en base al reloj cumple determinadas funciones, por ejemplo, la ranurada, que permite coger mejor el reloj y evitar que se deslice. También existe la carrura que a través de pestañas o perfiles debe procurar facilitar la apertura al interior del reloj y darnos acceso a la maquinaria o esfera.

También existen carruras que disponen de rosca en su tapa anterior y posterior en la que el bisel o tapa se enrosca sobre esta faci­li­tando más estanqueidad y otras en las que disponen de un perfil para que la tapa se cierre a presión.

En cuanto a la decoración lateral de la carrura, dependerá de las funciones de que disponga el reloj y de la maquinaria que le acompañe, así como a las épocas y a las modas, por ejemplo, estas pueden ir desde la más sencilla lisa en la que casi apenas se divisa el perfil de apertura a la más compleja, la cual está cubierta de esmaltes, perlas, pedrería, nielados, o bien, otros.

También en ocasiones han servido para la grabación de un lema, inscripción, dedicatoria, numeración y otros datos de interés, como por ejemplo en según qué relojes militares británicos se grababa en este la numeración y otros signos identificativos del ejército.

 

1.5.7. Tapas

La tapa en el reloj de bolsillo no sólo juega un papel importante de protección del reloj, sino que además impulsa la compra del mismo ya que es parte de su imagen; dependiendo de su material, diseño y formato, junto con la carrura y las tapas, nos da el resultado final.

Consiguiendo de la caja y, por tanto, del diseño final, la armonía o alma del reloj que en un principio todo comerciante o maestro relojero conoce que puede, en un noventa por ciento de los casos, hacer decidirse por la adquisición final del mismo, independientemente de la máquina.

Creando toda tapa, en un reloj de bolsillo, una sinergia entre el comprador de la época que se identifica con la pieza y el creador de la misma.

Las tapas se unen a la caja mediante diversos sistemas, entre otros destacan los relojes a bisagra, a presión, a rosca y relojes con otras formas de sujeción de sus tapas a la carrura.

Destacan las tapas repujadas, grabadas, con incrustaciones de piedras preciosas, de perlas, niqueladas, nieladas, cromadas, pavonadas, de cristal, de concha, de asta de res y muchas otras que forman parte del alma del reloj, así como los preciados esmaltes de la Escuela Ginebrina en que algunos incluso llevaron más de cuatro años de trabajo y fueron pintados con un pincel de un pelo, muestras de estos esmaltes pueden verse en el Museo Internacional de Relojería de Suiza en La Chaux-de-Fonds.

Igual que las inscripciones que les acompañan que dotan de esa alma histórica inmaterial a la pieza.

Dada la problemática existente en el coleccionismo a la hora de reparar o restaurar una caja pues no abundan los orfebres capaces de restaurarlas, esto hace que muchos coleccionistas se esmeren en el cuidado de las cajas y se pregunten: ¿Cómo se pueden abrir y cerrar las tapas de la caja para estudiar la máquina o trabajar en ella? La dificultad estriba en la gran cantidad de distintos modelos de cajas y formas de ensamblar las maquinarias, unido a la falta de bibliografía al respecto que nos indique, en base al modelo, el tipo de apertura; por lo que la experiencia en este caso y dependiendo del modelo es muy importante evitando siempre forzar o dañar al reloj, en este caso es mejor invertir en investigar que aplicar la fuerza.

Existen relojes, por ejemplo, cuya tapa va a rosca, otros en los que se extrae directamente la maquinaria de la caja por el colgante, desprendiéndose automáticamente la caja, otros a bisagra, otros por fijación a tornillos.

Por lo general, no obstante, en los relojes de bolsillo han de abrirse entre la ranura y el colgante en los que van a presión, que son casi el noventa por ciento, procurando al cerrarlo que la uñeta vuelva a quedar debajo del colgante para hacer palanca con la navaja de relojero en una segunda apertura, o en sucesivas aperturas, con comodidad.

Los relojes que dispongan de pestaña deberán abrirse por la misma y siempre con mucho cuidado para evitar rayar la caja, este sistema de apertura es el mismo para la tapa anterior que la posterior.

Los relojes saboneta que disponen de tapa, lo más normal es que coincida el colgante con la indicación horaria de las tres.

Los relojes lepine que no disponen de tapa anterior pero sí posterior, lo más normal es que coincida el colgante con la indicación horaria de las XII.

Bajo nuestro criterio, nos permitimos recomendar visitar, entre otros, el recién inaugurado museo: “Patek Philippe”, donde podremos ver las mejores tapas de reloj del mundo en cuanto a piedras preciosas, esmaltes ginebrinos y otros.

 

1.5.8. Tipo de indicaciones

En la relojería de bolsillo y en otras, la forma que tenemos de conocer la hora es en base a los indicadores; donde podemos apreciar numerosas formas distintas de que se nos indique la hora: indicadores en base a una numeración romana, otras arábiga, estas dos formas son las más internacionales y frecuentes; los indicadores con caracteres turcos, o bien, los chinos, los masónicos, en braille, los alegóricos y otros que a lo largo de este libro encontrará, aparte de los mencionados, siendo a cual más curioso y dependiendo también de las necesidades y de la creatividad del maestro o diseñador que los lleve a cabo.

Pero independientemente, se nos pueden presentar esos indicadores de la hora de diversas formas, por ejemplo el reloj de bolsillo de sereno en forma de saboneta que se dejaba en un sitio fijo, como los dos que aparecen en este libro, y que carecían de agujas, dado que en este tipo de relojes sus mecanismos mueven una tira de papel acartonado que el reloj graba en relieve con unos pequeños punzones especiales diferenciados entre sí y sólo pudiéndose abrir a través de llave. De esta manera, el sereno demostraba de forma gráfica su vigilancia nocturna y activa, por ejemplo: en una fábrica se podían poner dos, uno en una punta y otro en otra y los distintos serenos ir apuntando las horas a través de cambiar el disco.

Otra forma de presentarse la indicación horaria fue la saltante, esta carecía de agujas excepto para el segundero y disponía de dos ventanillas abiertas que permitían ver los guarismos que cambian indicando horas y minutos, saltando con cada cambio de hora.

No obstante, existen excepciones muy raras ya que por ejemplo dado lo curioso no complicado del caso hemos seleccionado un reloj americano, en exclusiva para ustedes, de segundos saltantes a las VI que es difícil ver habitualmente.

En ocasiones se utilizaban cifras saltantes para la indicación de las horas y la aguja para los minutos, en otros relojes las cifras para los minutos fueron saltantes y las horas se nos indicaban a través de agujas.

Los relojes de ciego sin embargo nos presentan la indicación de las horas a través del código braille de puntos en relieve. Y los masónicos con sus símbolos ordenados en base a los países y los distintos tipos de simbologías que quieran utilizar las distintas logias masónicas.

Son cientos las formas en las que se puede indicar la hora en los relojes de bolsillo, todo dependerá de las necesidades del hombre, pero las formas más utilizadas son los indicadores de números que dependiendo de la época y el estilo pueden ser góticos, griegos, cubistas, arábigos, modernistas, art-déco, romanos y otros, y en base a esto los diseñadores ya se encargaban de dotar a la esfera de esa alma que los diferencia del resto haciéndolos más apreciables.

En algunas marcas de relojes de bolsillo como “Cyma” en los años 1920 han sustituido los indicadores numéricos por indicadores de letras que forman una palabra y que nos transmite un mensaje o bien que siguiendo la indicación de las manecillas del reloj nos indican un nombre, por lo general del propietario.

Por otra parte, a medida que pasa el tiempo se añadieron a algunos relojes, en sus indicadores, el material de radio, hoy prohibido al considerarse radioactivo, para ver la hora luminiscentemente por la noche, utilizándose en sustitución de este otros materiales fluorescentes.

Del maestro relojero y empresario Roskopff, en muchas de sus series de relojes se podía ver la hora noc­turnamente sin necesidad de luz por la fosforescencia del radio aplicado a sus agujas esqueleto y en ocasiones, con puntos también luminiscentes en las propias indicaciones de la hora.

No obstante sería un importante personaje al que se le ocurrió popularizar la aplicación del radio a las manecillas y a la esfera del reloj, este fue el Profesor Dr. Edward L. Bernays, con el que trabajé en los Estados Unidos y quien fue asesor de presidentes de los Estados Unidos e ideó este sistema para salvar vidas de soldados americanos y que estos no muriesen por un tiro de un francotirador en la primera Guerra Mundial, ya que por la noche, cuando encendían una cerilla para ver la hora les disparaban y mataban, y con este sistema se salvaban vidas.

Obviamente, un reloj cuanto más se aparte de lo normal la indicación de la hora, más raro y deseado es el reloj y más se aprecia por un coleccionista la pieza, si a esta indicación inusual se le dota además de complicación mecánica, obviamente el reloj aún se aprecia mucho más.

Por otra parte, en la relojería de bolsillo a la hora de indicarnos en la esfera, a través de la numeración romana, la cifra IV ¿por qué es sustituida por IIII, cómo podemos explicar ese fallo? Bien podemos remontarnos a un antes y a un después que centramos en las investigaciones del profesor y pionero en la relojería española al que nos une una gran amistad, L. Montañés, y esta teoría es: Que al fallecimiento del padre del rey Car­los IV este sube al trono; pues bien, las monedas de 4 y 8 escudos, de 1789 y 1790, que llevan el busto de «Carlos III» aplicado al nuevo monarca inscriben «Carol IV DG» correctamente, pero los que salen con el busto de Carlos IV, la inscripción desde 1790 en adelante es Carol IIII DG, tras conversaciones con el profesor Montañés creemos que es para diferenciar la nueva etapa de la del mandato anterior.

Independientemente, se ha especulado mucho y se sigue especulando sobre esta teoría del IV y el IIII, que se utiliza en todo el mundo el IV, siendo ya curiosamente una rareza si lo encontramos puesto correctamente en un reloj de bolsillo o incluso de pulsera.

No obstante, a lo largo de la historia en el propio siglo IV, Rutilio Palladio escribía IIII y esto sucedía hasta el final de la Edad Media.

Algunos autores argumentan que fue para evitar confundirse con el VI ya que todo V que sea portador de un apéndice, este sea sólo el VI, pero el reputado Brusa argumenta que no se sabe a ciencia cierta, ya que existen relojes con VIIII y XIIII; XVIIII y XXIIII.

Otros autores dicen que su emplazamiento es el lugar en el que las cifras deben voltearse y el IIII es reversible tanto a la derecha como a la izquierda, como de arriba abajo, lo que no nos ocurre con IV.

En cuanto a su permanencia en relojes de bolsillo, también podemos argumentar que la aguja minutera tapaba durante algún tiempo el apéndice del «IV» aparentando las «V», todo respuestas y teorías perfectamente correctas.

Como la de un fallo extendido que se puso de moda, siendo aceptado finalmente.

Teorías todas posibles y que forman parte de nuestra historia relojera mundial.

A principios del siglo xx, nuestro filósofo y catedrático español Miguel de Unamuno, en su ar­tículo semanal publicado cada lunes en el diario español «El Imparcial», el día diez de junio de 1923 dedicaba un artículo titulado: «Los número cinco de la esfera» que a continuación rescatamos y transcribimos para ustedes por considerarlo de gran interés: «En nuestras esferas de reloj de torre va la aguja del minutero de izquierda a derecha, y hacia abajo, desde las XII a las III; luego, de derecha a izquierda, y hacía abajo también, de las III a las VI; de derecha a izquierda, y hacia arriba, de las VI a las IX, y de izquierda a derecha, y hacia arriba, de las IX a las XII; cuatro direcciones y una sola dirección. Y, a propósito: si vieran ustedes en las ruinas de una torre un signo así I^, ¿Se les ocurriría pensar que son las seis de un reloj, que, invertidas, suelen, representarse? Pues al dar, desde luego, en que esas son las VI de un reloj supone que el sentido matemático no ha ahogado en nosotros al sentido histórico. Y suelen meterse a sociólogos los que, horros de todo sentido histórico, se ven perplejos cuando se encuentran con una I^. Suponen que al segundo signo le falta un travesaño, que es una A sin él, y se ponen a cavilar sobre lo que quiere decir el I^. Una cosa así como los fonoteistas en lingüística, que suelen tropezar en las transformaciones de un sentido.»

Del mismo Unamuno es este párrafo, inserto al final de su libro Teresa, donde publica el poema X: «Al principio del original manuscrito de esta rima aparece el signo ese, X, que no representa otra cosa que las nueve de las horas del reloj en números romano y tendida hacia la izquierda. Hemos hecho la experiencia de presentar este signo X, y preguntando qué les recuerda, y han sido muy pocos los que han caído en la cuenta de que así se nos presenta las nueve de la hora de un reloj, en cifra romana, invertida, y esto nos ha ocurrido con alumnos que todos los días, al venir a nuestra clase de la Universidad de Salamanca, están viendo ese signo así, X, en el reloj de la Catedral.»

La interpretación de la hora que tampoco no podemos dejar de tratar por su rareza es la alegórica y que en base a las indicaciones florales del reloj de bolsillo nos significarán unas cosas u otras.

En esta ocasión, la numeración arábiga o romana es sustituida por una flor homóloga a una hora, es decir, en base a un sistema floral o de las flores, o incluso en ocasiones puede aparecer en la tapa una sola flor, significando algo relacionado con el encargo.

Las flores, mitológicamente significan el espíritu de la vida, de la inteligencia y la imaginación, y si bien estas son muchas, rompen su silencio y nos hablan metafóricamente a través del reloj de bolsillo, ya que cada una representa la importancia emblemática e iconológica del paganismo del gentilismo e idolatría, o sea, de los falsos dioses del Olimpo o de los semidioses y divinidades de los griegos.

 

1.5.9. La cuerda

Es un requisito imprescindible para datar la fecha de un reloj el empezar por analizar su sistema de cuerda, ya que este nos indica y marca una época en la relojería, junto a otras características y, por lo tanto, nos predetermina una fecha y consecuentemente nos orienta sobre la técnica utilizada en cada momento.

Es decir, por ejemplo, ¿dispone de llave para dar cuerda y cambiar la hora?, ¿se le da por la bocallave de la esfera?, ¿se le da por la bocallave de la maquinaria de la parte posterior?, ¿cuánto dura la cuerda? O bien se le da a remontuar por la corona y se cambia la hora pulsando el pulsador de la carrura, o bien se desarrolla todo por la corona, el cambio de hora y el sistema de cuerda ¿tirando de esta? O bien dispone de algún tipo de pulsador o accionador en su carrura para estos cambios.

Con estos antecedentes y sin ver el reloj, ya lo tendríamos enmarcado en una época predeterminada en base a su sistema, será cuestión de ir sumando detalles técnicos para datar una fecha próxima o muy exacta a su fabricación o producción.

Existen relojes de bolsillo inusuales que la forma de dar cuerda es misteriosa y se procede a la misma girando el cristal y bisel.

El sistema «remontuar» es una palabra francesa que en castellano traducimos por: «dar cuerda al reloj», para ser precisos con su significado independientemente del tipo de reloj, si se trata de cuerda a corona o a llave.

No obstante, con el paso del tiempo se diferenció el reloj al que se le daba cuerda por la corona, pensando algunos relojeros que el remontuar sólo se realizaba por la corona y lo otro es dar cuerda a llave, ya que desapareció la llave y pasó a utilizarse la corona en sustitución de la llave en el año 1838 por la saga de relojeros Audemars, para ser perfeccionado por Adrien Philippe en 1842, quien por su invento ganó en la exposición de París una medalla de oro.

Al ver el invento, el conde de Patek se asocia con Philippe, ganador de esta medalla de oro, para manufacturar el genial invento.

De tal forma que hasta el año 1865 se siguen produciendo relojes que cohabitan simultáneamente en el tiempo a llave y a corona con pulsador.

Será en el año 1865 cuando los únicos países productores de relojes de bolsillo europeos, sólo Suiza, Inglaterra y Francia, deciden producir corona con pulsador, desterrando la llave por falta de demanda.

Será a principios del año 1900 hasta el año 1910 inclusive, cuando desaparece incluso el pulsador y pueden realizarse tanto los cambios horarios y el dar cuerda por la corona tirando suavemente de esta para el cambio horario y retornándola a su posición para el sistema de cuerda.

 

1.5.10. La anilla de suspensión

El objeto de la anilla de suspensión es poder colgar el reloj de la cadena o chatelaine para evitar su pérdida, sin esta, el reloj de bolsillo es antiestético y no es práctico, pues no se puede colgar.

La anilla de suspensión nos indica mucho sobre el estilo del reloj y época, si es art-déco, masón, de sonería, modernista, si ha sido muy llevado o si por el contrario no, en base al desgaste que esta nos ofrezca.

La anilla es abatible y se ajusta a presión al colgante, o bien, según el caso, a tornillo formando esta una sola pieza con la caja, francamente es muy útil a la vez que el reloj gana en belleza, sin esta el reloj pierde su encanto.

La excepción la encontramos en los relojes de bolsillo denominados «encendedor con reloj», o bien, llavero ya que estos son considerados relojes de bolsillo y obviamente carecen de anilla de suspensión al encontrarse el reloj encastado en el propio encendedor o llavero.

Estos relojes nacen al finalizar el estilo Art-Decó, en los años 1920 hasta los años 1960, que se masifican, cohabitando con otro tipo de reloj en los años 1960 que está provisto de un neumático alrededor de su bisel, portando una anilla de suspensión que se une a una cadenita de un llavero y siendo considerado también de bolsillo.

 

1.5.11. El colgante

El colgante está unido a la caja formando un solo cuerpo y ha de guardar armonía con el resto del reloj respetando su estética; a él están unidas dos piezas, una la corona, a través de la tija, y la otra la anilla de suspensión, existen auténticos diseños de colgantes muy trabajados que realzan el reloj.

En el caso de relojes más antiguos, sólo la anilla de suspensión está unida al colgante ya que para la cuerda se procede por la bocallave de la maquinaria a llave.

También en estos relojes de circa 1750-1850, pulsando el colgante pueden indicarnos si es de sonería con indicación de las horas, los minutos y otros, o si por el contrario, se trata de uno de los muchos relojes que utilizaban colgantes parecidos a los de sonería sin serlo.

El colgante indica mucho del reloj: si es de sonería, cuándo se acciona si es de cuerda, si dispone de corona y otros aspectos relacionados con el diseño, época y otras funciones de interés que para todo estudioso o coleccionista nos marca una época.

La excepción la encontramos de nuevo también en los relojes de bolsillo denominados «encendedor con reloj» ya que son considerados relojes de bolsillo y, obviamente, carecen de colgante al encontrarse encastado el reloj en el propio encendedor, si bien en los relojes llavero de neumático el propio colgante está al finalizar la cadenita que une el reloj con el colgante en el que se introducen las llaves.

 

1.5.12. Pulsadores

Por lo general y según el reloj de bolsillo y en base a sus pulsadores o accionadores, nos indica las funciones adicionales de que disponen y en base a las mismas su precio puede aumentar.

Cuantas más complicaciones estará provisto de más pulsadores y accionadores, así como más trabajo se ha invertido en él para dotarlo de estas, obviamente redundando en el precio final del reloj y su importancia, por tanto, con la máxima técnica del momento que se le quisiera dotar.

Es importante tener en cuenta los siguientes aspectos técnicos:

 

 

 

 

 

 

 

1.5.13. AGUJAS

Cuando uno adquiere un reloj de bolsillo ha de tener en cuenta entre otros factores determinantes, las agujas.

Es importante que estas sean originales de la época del reloj, o bien si eso no puede ser, al menos que puedan ser sustituidas fielmente por las que en su día llevaba.

Hoy en día, cualquier aguja de reloj de bolsillo puede ser encontrada, en una buena industrial relojera las imitan perfectamente y precisamente por su escaso precio y perfectas réplicas, es preciso ponerle las que le correspondían, de tal forma que el reloj tenga una completa armonía y consonancia con la pieza y la época, evitando relojes antiestéticos.

Es decir, si un reloj tiene unas agujas tipo Breguet, no pretenderemos a esa pieza con ese estilo de agujas unas agujas esqueleto, ya que no son las adecuadas y rompen totalmente con la armonía del reloj.

Tampoco pondremos unas agujas Breguet a un reloj Roskopf, o viceversa, ya que no serían las que le corresponden y que incluso le cambian el estilo y la estética, rompiendo su imagen.

Conocer el tipo de agujas que ese reloj de bolsillo llevaba en modelos más o menos conocidos es relativamente fácil, pues están muy catalogados y fotografiados, sin embargo, en modelos más raros o escasos es más difícil y ahí entra la interpretación y la experiencia, pero eso sí dentro de la época y estilo del reloj.

No obstante, todo coleccionista tiene que tener un mínimo de cultura general sobre las agujas, las eternas olvidadas y, sin embargo, por buena que sea la maquinaria y la caja, sin estas el reloj está muerto.

Su relación con el coleccionista es importante, es decir, la hora se regula en los relojes de bolsillo por las agujas; antes de inventar el remontuar por la corona; mediante el remontuar a llave, con esta se accionaba el pivote del cañón de minutos y permitía la movilidad de las agujas en la que en su parte inicial se encastaba la base de la llave.

No obstante, será en el siglo xix cuando la regulación de las agujas se realice a través de la maquinaria lado puentes. Con posterioridad, en el siglo xx definitivamente las agujas se moverán por la corona de remontuar, simultáneamente presionando el pulsador, o bien tirando suavemente de la corona cuando ya desapareció el pulsador.

Ahora bien, las agujas constituyen uno de los aspectos más significativos de la evolución del reloj de bolsillo, en ocasiones pueden dotarlo de algo especial.

Como muestra de su importancia cabe resaltar que en sus orígenes, los relojes de bolsillo sólo disponían de una aguja y que incluso en ocasiones esta podía ser incluso fija girando alrededor de ella toda la esfera.

No obstante, eran otros tiempos y con conocer la hora sobraba, de ahí que no se necesitara una segunda aguja.

Con la evolución de la técnica evoluciona la precisión y, cómo no, la forma de medirla, y es ahí cuando nace la segunda aguja gracias al péndulo y la espiral y, con posterioridad, otras en base a las complicaciones.

Como en todo, y en los componentes del reloj no será menos, tienen sus pioneros y en el caso de la segunda aguja se le otorga a Daniel Quare (1649-1724), maestro relojero inglés, quien destacó por investigar y dar buenos resultados, entre otros, por proteger los mecanismos del reloj del polvo, pero a la vez y, cómo no, añadir la aguja minutera. También se le concede la paternidad de la sonería aplicada al reloj, llegando a patentar relojes con sonería que al accionar el pulsador nos indicaban horas y cuartos.

Gracias a la incorporación de las agujas minutera y segundera, al aumentar la precisión cambiarían muchas cosas de nuestros relojes de bolsillo en cuanto a sus esferas, diseño, caja y maquinaria.

a) ‑Esfera: La esfera tiene que ser protegida para evitar la rotura de las frágiles agujas minutera y segundera, con cristales convexos, planos y otros en base al modelo. Cómo no, la aguja horaria deja de ser recia, ya que al estar la esfera provista de cristal y protegida, ya no le hace falta. Existen excepciones como los relojes para ciego.

b) ‑Diseño: Las esferas ya no sólo deben indicar la hora, sino que además cambian y deben indicar los minutos y los segundos, ya que
aparece esta segunda aguja, la minutera, y la tercera aguja, la segundera. Los esferistas y esmaltistas, unido a los diseñadores de la época, agudizarán los sentidos y añadirán a las esferas las indicaciones de los minutos y segundos dotando a la esfera de más importancia al tener más indicadores y darnos más servicio.

c) ‑Estos indicadores de los segundos, por lo general se añadieron en una pequeña subesfera a las VI, o bien otros en base al diseño. Algunos maestros, sin embargo, la segundera la pondrán en el centro, por lo que necesitarán de la incorporación del piñón y rueda adicional, a esta aguja larga se la denominará pelo.

d) ‑Caja: Que permitan maquinarias más grandes y den capacidad a los mecanismos más complejos, dado que al dotarlos de más agujas se les dota de más maquinaria.

e) ‑Maquinaria: Añadir los mecanismos necesarios que permitan las nuevas agujas y las complicaciones que se deriven de estas.

Siguiendo con las agujas de los segundos en relojería de bolsillo, a diferencia de la minutera y central, estas disponen de un diminuto tubo alargado para montarse mejor.

Cuanto más complejo es un reloj, más agujas lleva. Como muestra de desafío científico y técnico, los grandes maestros de la reputada casa Patek Philippe manufacturaron uno que llevaba incorporadas nada menos que veinticuatro agujas entre su esfera anterior y posterior, la explicación que dieron y demostraron al mundo fue, en su 150 aniversario, que eran y seguirán siendo líderes en contenido, calidad y complejidad, ya que con este reloj de bolsillo desbancaban a todos los constructores. Nos permitimos recomendarles la visita obligada al museo de la manufactura Patek Philippe, donde podrán ver la colección privada más importante del mundo, que es francamente sobrecogedora.

 

ESTILO Y NOMBRES DE AGUJAS MÁS COMUNES EUROPEAS Y AMERICANAS SEGÚN LOS RELOJEROS COOK SEY SHUGART, TOM INGLE Y RICHARD E. GILBERT

 

 

Otra muestra del desafío es el reloj Horas del mundo, que está dotado de seis subesferas, una para segundos y el resto para indicaciones horarias, y dotado de trece agujas, contando la de la subesfera, de ahí que sean impares, y del que hemos seleccionado uno para ustedes en este libro.

Suiza destacó, entre otros descubrimientos relojeros, por ser la pionera en la aportación de muchas manufacturas relojeras y, cómo no, también en cuanto a la producción de agujas para relojes, por lo que se tiene constancia de que a finales del año 1800 en toda la confederación existían setenta fabricantes de agujas.

La primera empresa de agujas en cuanto a producción fue la reputada Wagnon Frères, de Ginebra, los cuales mostrarían en la Feria Internacional de París, 550 pares de agujas distintas, para pasar al doble, 1.100 pares de agujas distintas, en la siguiente Feria Internacional de Ginebra, por lo que podemos apreciar el aumento en la demanda unido al diseño y creatividad de sus productores.

En la actualidad, en el año 2004, la industria relojera suiza especializada en agujas produce nada menos que más de 80 millones de pares de agujas al año.

Veamos en los dibujos adjuntos el estilo y nombre de las 24 agujas más utilizadas en relojería de bolsillo con su nombre europeo y norteamericano.

Las agujas, por tanto, como hemos visto, constituyen uno de los aspectos más importantes en relación con el reloj, pues evolucionan con la técnica, la precisión, la complicación relojera y los diseños de las esferas y cajas, pudiendo contribuir, en muchas ocasiones, con información del propio reloj.

En cuanto a la dirección de las agujas, a excepción de las complicaciones, siempre irán de izquierda a derecha, se han dado casos en relojes de bolsillo, como el que aparece en este libro en hierro ferroso Lepine con esmalte verde en forma cuadrada sobre la esfera metálica con fondo guilloche en dorado, en el que el segundero, que está a las VI, funciona de derecha a izquierda en contra de las manecillas de las horas y minutos del propio reloj, desafiando a la técnica convencional en que estas irán de izquierda a derecha, pero no deja de ser una rareza, siempre existen relojes dispuestos a desa­fiar las normas con grandes conocimientos técnicos.

 

Las agujas de los minutos y de las horas giran siempre desde el centro en dirección de 12 a 1, es decir, de izquierda a derecha.

Si existe segundero central, este gira en base a la relación de giro, con lo que respecto a la aguja de los minutos de 60 a 1 y de 720 a 1 concerniente a las horas.

Instantes en que coinciden las dos agujas; horaria y minutera de un reloj de bolsillo, según el estudio de Cristóbal García Loygorry y Murrieja, duque de Vistahermosa y experto en relojería.

A la 1 hora, 5 minutos y 27 segundos

A las 2 horas, 10 minutos y 54 segundos

A las 3 horas, 16 minutos y 21 segundos

A las 4 horas, 21 minutos y 49 segundos

A las 5 horas, 27 minutos y 16 segundos

A las 6 horas, 32 minutos y 43 segundos

A las 7 horas, 38 minutos y 10 segundos

A las 8 horas, 43 minutos y 38 segundos

A las 9 horas, 49 minutos y 5 segundos

A las 10 horas, 54 minutos y 32 segundos

A las 12 horas en punto

 

La interpretación de la hora en base a las agujas del reloj de bolsillo:

De lo comentado con anterioridad, para interpretar la hora nos centraremos exclusivamente en las agujas del reloj y los indicadores de la esfera.

Veremos que los indicadores horarios, como ya hemos dicho, son números que en general son en esmalte o en otros materiales, que incluso podrán ser en relieve y que irán correlativos; por tanto, del 1 al 12, pudiendo ser la numeración arábiga, romana, turca, china, masónica o alegórica, entre otras.

También la numeración está por lo general en forma circular de izquierda a derecha, indicándonos la mitad de un día, por lo que la aguja que nos indica las horas, más corta y gruesa, se irá desplazando por encima de estos indicadores, tardando las correspondientes 12 horas hasta completar una vuelta completa (véase foto 1), mientras que los minutos estarán indicados por la aguja que nos marca los minutos, más larga y estrecha, que nos indicará entre dos círculos concéntricos de la esfera ubicada en el perímetro del reloj y divididos en 60 rayitas (véase  foto 2) estando señalizadas cada 5 minutos con una raya más gruesa, por la que pasa la aguja minutera (véase  foto 3) por encima cada 60 minutos.

La aguja de las horas, más corta y más gruesa, se desplaza por encima de los indicadores, en este caso, de los números arábigos.

El perímetro del reloj está dividido en 60 rayitas, que representan los 60 segundos, y cada 5 minutos, una más gruesa que el resto.
La aguja de los minutos, más larga y estrecha, nos indica los minutos y se desplaza por encima de la de las horas y en la misma división.

Sentido de las manecillas del reloj de izquierda a derecha que nos indica las dos menos cuarto.

Complicación tourbillon.

Por lo tanto, la marcha unida a la velocidad constante del minutero está mantenida doce veces más que la de la aguja horaria.

Las dos agujas que se mueven de izquierda a derecha nos permitirán, unido a la esfera que se encuentra bajo estas, la lectura de la hora (véase  foto 3).

Los cuadrantes adicionales, en gran cantidad de relojes de bolsillo tienen una tercera subesfera a las VI donde se nos indican los segundos a través de la pequeña aguja segundera, que recibe el nombre de trotadora por su continuo movimiento, pudiendo, en ocasiones, estar en el centro.

Otros relojes de bolsillo tienen complicaciones que los hacen más atractivos y cuentan con días de la semana, el mes en el que nos encontramos, el día del mes y la hora perfectamente indicados a través de las agujas, o bien, como en este caso de la fotografía, la gran complicación del tipo de maquinaria tourbillon que se desplaza inusualmente alrededor de las agujas y esfera.

(véase  foto 4).

 

1.5.14. La caja

Lo primero que nos atrae y cautiva de un reloj de bolsillo, entre otros aspectos, es su caja y acabados; y en base a estos, a través de la propia caja nos da una idea de lo que contiene o puede contener, en sí es lo que todos los aficionados y expertos apreciarán de entrada, y no hablemos si la caja está profusamente decorada en su totalidad con los reputados esmaltes ginebrinos ya que incluso alguno de estos fue pintado durante cuatro años con un pincel de un pelo, consiguiendo una gran obra maestra imposible de repetir.

El tamaño de la máquina y sus complicaciones puede ya indicarnos y predeterminarnos el tamaño de una caja. Con el paso de los años y ya desde los inicios de la relojería, estas cajas han sido influidas por las tendencias políticas, religiosas, sociales, económicas y, cómo no, el estatus de la persona, por lo que pueden cambiar sus diseños.

Aún existen personas que porque la caja de un reloj de bolsillo sea de oro de 18 quilates o de plata de ley, ya tiene que ser sin discusión un reloj más bueno y más caro que un reloj en hierro ferroso, níquel y cromo, o pavonado en azul cobalto, o nielado; sin embargo, eso no siempre es así, ya que dependerá de la maquinaria que este tenga dentro y de su complicación, es ahí donde radica la verdadera belleza del reloj y su verdadero precio.

Existen, y por qué no confesarlo, máquinas que daba igual su calidad y contenido, lo que importaba en su momento fue introducirlas dentro de las cajas que demandaba la opinión pública en base a las modas del momento, por ejemplo, el oro de 18 quilates.

Hoy en día, año 2004, sigue siendo un tópico que un reloj de oro es bueno, independientemente de que pueda ir, por ejemplo, a pila y desprovisto de maquinaria mecánica.

Es importante que cuando compremos un reloj de bolsillo comprobemos la caja y su estado de conservación en general, ya que esta caja está compuesta de diferentes elementos, como la carrura y el bisel que soporta el cristal anterior y el posterior, en su caso; la tapa anterior y la posterior, en el caso de ser saboneta y sólo la anterior en el caso de ser lepine; las bisagras; los pulsadores; las placas de características, y otros.

Las formas de la caja no siempre han sido redondas; existen también triangulares, utilizadas por la masonería, las cuadradas art-déco y muchas otras, como las octogonales, pentagonales y otras.

Los materiales de las cajas pueden ser de oro de 18 kilates, de oro de 14 kilates, comunes en Estados Unidos; de plata de ley; de platino; de concha de tortuga de «carey»; de asta de res; de marfil; de oro con piedras preciosas, de plata y grabados; de oro con esmaltes, piedras preciosas y graba­dos; de hueso; de piel tratada sobre el hierro; de hierro ferroso; de níquel y cromo; de latón; nielada; dorada al mercurio, así como tantas formas se le brinden y pasen por la cabeza al cajista o maestro relojero y diseñador, como las menos frecuentes de cristal de roca o las de madera.

Por lo general, si la caja es cuadrada es más buscada, pero si la caja es cuadrada y la maquinaria está montada en base a la caja cuadrada pasa a ser mucho más codiciado por el coleccionista, pues ha sido montado pensando en el diseño de esta y saliéndose de la norma de caja cuadrada y maquinaria redonda.

En los inicios del reloj de bolsillo, cuando ya se tenía un reloj y se pensaba crear otros iguales, dado el éxito del que habían comercializado, se fabricaban unos moldes para las cajas que luego montarían, pulirían y abrillantarían dependiendo del material empleado.

En la Revolución Industrial, en el año 1850, se empleaban métodos algo rudimentarios y que hoy en día los maestros relojeros sólo utilizan para unos clientes especiales y que pueden pagar esos costes, por lo que aún construirán cajas con el proceso tradicional de antaño.

Las cajas, obviamente disponen de unas marcas que nos indican, en base a las mismas, el país y la pureza de sus materiales en el caso de ser nobles, oro, plata, esto se empieza a aplicar en el siglo XVIII, en Suiza.

Existen diccionarios para punzones que incluirán casi todas las marcas y de fácil utilidad, nos permitimos recomendar una obra maestra que nos incluirá unas 15.000 marcas: Jackson’s Silver & Gold Marks de Inglaterra, Escocia e Irlanda, de donde salieron millones de relojes de bolsillo para todo el mundo, que nos facilitará el encontrar el nombre del maestro relojero, o bien la época en que se acuñó el oro o plata de esa caja en lo que al Reino Unido se refiere, pero también existen libros de marcas para los diferentes países productores de relojes de bolsillo.

 

1.5.15. Esfera

La esfera es la parte de los relojes que más destaca y uno de los aspectos que primero nos atraen del reloj, en la que están situadas principalmente las indicaciones que este ofrece, para que podamos conocer, en base a esos indicadores y las manecillas del reloj, la hora.

La esfera evoluciona en cuanto a las indicaciones que en esta se reflejan, ya que se pasa de las XXIV horas a las XII, el motivo de que cambien las indicaciones es porque, en realidad, ya no hace falta diferenciar o conocer las diferencias entre la noche y el día, pues se ve a simple vista, les preocupan más otros aspectos, pero existieron esferas de XXIV horas con minutos para indicar en qué momento del día se estaba y siguen existiendo más como rareza que como necesidad.

Será a partir del año 1700 cuando se decidirá a estas esferas que indican las XII horas, dotarlas de segundero o pelo central, según nuestro maestro y amigo Luis Montañés, experto historiógrafo relojero que tiene catalogadas en bolsillo aproximadamente 132 esferas distintas en base a sus funciones, las cuales aparecen prácticamente todas en este libro.

Entre las que existen en todo tipo de relojes de bolsillo, hemos seleccionado las más representativas, tales como la esfera espiral, la masónica, la duplicada, la digital, la blanca, la negra, la de aros giratorios, la de autómatas, la invertida, la metálica, la de plata de ley, la de oro de 18 quilates, la de esmalte, la de barbero, la turca, la paralela (o más conocida como republicana), la móvil, la china, la japonesa, y muchas otras que aparecen en los libros de relojería.

Las esferas sufren una evolución en el reloj de bolsillo que se inicia en lo que denominamos esferas grabadas en hierro, para dar paso al cobre, al latón dorado, al oro, la plata y finalmente, al esmalte sobre cobre convexo, eso no significa que existan cientos de variantes, a cual más atractiva, como las de marfil, nácar, concha de tortuga y otras.

Existen esferas redondas, ovaladas, rectangulares, cuadradas, triangulares, deformadas y otras.

En el reloj de bolsillo destaca la forma en que los maestros relojeros procedían para la fijación de la esfera. Podemos apreciar que en sus orígenes se solía poner uno o dos tornillos que atravesaban la esfera, para dar paso a un tipo de sistema que adquirió más auge cada vez y fue la sujeción por dos patitas cilíndricas soldadas a la placa posterior de la esfera de cobre convexo y esta a su vez, se encastaba en unos orificios dispuestos en la platina anterior fijados por unos tornillos laterales que al presionar hacia dentro permitía que se quedaran fijos.

Más adelante, a finales del siglo xix y principios del siglo xx se crea un nuevo mecanismo y es el de poner la esfera en una especie de bisel que a su vez, se acopla en la platina.

Otros ejemplos de esfera son las esferas días del mundo, dotadas en base a los países de cinco o seis subesferas a la que se le suma la de los segundos; las esferas de cazador, que disponen en la tapa anterior de un orificio de cristal grueso convexo y alrededor de este grabado los indicadores de las horas coincidiendo con la esfera interior para que las agujas sean las mismas y se sepa la hora sin necesidad de abrir la tapa, por lo general, los indicadores son grabados y rellenados de esmalte; y muchas otras esferas, dependiendo del maestro relojero y su ingenio, como las de doble esfera, anterior y posterior, relojes de una esfera con subesfera y otros con dos subesferitas o más, en base a sus funciones y complicaciones, también los relojes esqueleto dotados de esferas especiales, los relojes dotados de esfera con discos saltantes y otros muchos.

1.5.16. Maquinaria

Si bien en los inicios del coleccionismo el aficionado se siente atraído por esferas, cajas y decoraciones de todo tipo, a medida que este se convierte de aficionado en experto esos aspectos quedan en segundo término para el coleccionista y pasa a ser la maquinaria donde radica el verdadero interés del reloj, en base a sus complicaciones, forma de manufacturarla, colocación de sus puentes o fornituras y otros aspectos de su tipo de escape, volante, espiral y otros, incluidos en la misma maquinaria, así como la autoría de esa maquinaria.

Veamos, pues, lo que hemos extraído de los apuntes biográficos del reputado relojero Ferdinand Berthoud, en cuanto a la detallada exposición sobre los operarios que trabajaban en los talleres que él como experto consideraba de calidad y contenido en cuanto a relojes de bolsillo, para situarnos en la época, año 1763, siglo xviii, y lo complejo del funcionamiento del taller de manufactura de relojes de bolsillo, así como valorar en base al método utilizado, más si cabe, la construcción de un reloj de bolsillo y su maquinaria.

En el reloj de bolsillo es muy importante la autoría, ya que cuanto más importante es el maestro, existe más calidad, exactitud y control en la máquina; veamos pues, el proceso que debería seguirse para relojes de calidad y contenido, los cuales, como ya hemos indicado, no por estar firmados por un relojero significa que sean suyos sino avalados por él, o bien, falsificaciones o por el contrario, muy auténticos.

El taller de manufactura para ser perfecto en la producción de relojes de bolsillo según Ferdinand Berthoud, tenía que estar provisto de:

  1. El fabricante del movimiento en blanco, hace las ruedas y los piñones, y sólo ejecuta los movimientos de las muestras simples.
  2. El fabricante de ruedas: este no se ocupa en otra cosa que en hacer rodajes de muestras y repeticiones.
  3. Los cuadratureros son los que hacen esa parte de la repetición que está bajo la esfera, cuyo mecanismo actúa en repetir la hora que señalan las agujas.
  4. El terminador es el operario que concluye la obra del fabricante en blanco. Hay dos especies de terminadores o afinadores: el que termina el movimiento de las muestras simples y el que acaba el rodaje de la repetición; el uno y el otro acaban y afinan los pivotes de las ruedas y ajustan los engranajes. Cuando las muestras son de ruedas catalina, los terminadores hacen también los escapes, igualan el caracol con el muelle, ajustan el movimiento en la caja y arman o montan la muestra ya dorada y la hacen andar.

Al relojero sólo le queda que hacer la inspección de la libertad de los engranajes, examinar el grueso de los pivotes, la libertad de su movimiento en los agujeros, el ajuste del muelle espiral, el escape, el peso del volante y la igualdad del caracol, etc.

El relojero debe retocar por sí mismo las partes que no están según las reglas, y dar alma a la máquina; pero es necesario que esté construida sobre buenos principios.

  1. Los fabricantes de escapes de cilindro: no hacen otras cosa que el cilindro y la rueda, clavan el cilindro en el volante, ajustan la guarnición o canal del rastrillo del registro y le ponen la espiral.
  2. Los fabricantes de muelles de muestras: estos no hacen otra cosa más que muelles pequeños.
  3. Las cadenas o cuerdas de acero: ordinariamente se traen de Ginebra o de Londres.
  4. Los fabricantes de muelles espirales. Un muelle espiral pide especial cuidado para que sea bueno. Su bondad es esencialísima en una muestra. Se necesita que sea del mejor acero y que esté bien templado, a fin de que restituya toda la cantidad de movimiento que recibe, o a lo menos, que se aproxime.
  5. El esmaltador o fabricante de las porcelanas.
  6. El fabricante de agujas o manecillas.
  7. Los grabadores que hacen los ornamentos de los puentes de volante, rosetas, etc.
  8. Las doradoras: no hacen otra cosa que dorar las platinas, puentes y otras partes de las muestras, necesitan mucha precaución para que el grado de calor que dan a estas piezas no las ablande.
  9. Las pulidoras se ocupan de pulir las piezas de latón que no se doran, como las ruedas, etc.
  10. Los operarios que pulen las piezas de acero, los martillos, etc.
  11. Las dentadoras de ruedas.
  12. Los que hacen los caracoles y ruedas catalinas. Lo justo de una rueda catalina depende sobre todo de lo exacto de la máquina que sirve para cortarle los dientes, y depende de los cuidados del que la corta. Es pues, esencial poner especial atención, porque esto contribuye a lo justo del movimiento de la muestra.
  13. Los fabricantes de cajas de muestras de oro y plata.
  14. Los que hacen estuches o sobrecajas de zapa o casón.
  15. Los grabadores y cinceladores que dan el adorno a las cajas de las muestras.
  16. Los esmaltadores, que hacen y pintan flores y figuras de esmalte con que decoran las cajas. Los relojeros pueden, sin perjudicar a la bondad de la obra interior, adornar las cajas de las muestras, necesitando para eso de hábiles artistas, grabadores y esmaltadores.
  17. Los operarios que hacen las cadenas de oro para muestras de hombre y de mujer, que también pueden ser hechas por los relojeros y joyeros.
  18. No se habla aquí de un grandísimo número de operarios que se destinan únicamente a la fábrica de instrumentos de que se sirven los relojeros, porque sería largo, aunque es accesorio a la obra.

Con esta amplia y sucinta explicación, vemos y entendemos lo importante de la técnica para aplicarse correctamente en la maquinaria de un reloj de bolsillo, y que esta tiene un precio en base al tiempo y proceso de fabricación y la calidad y contenido invertido en la misma, y más si vemos todo lo expuesto con mayor conocimiento.

Técnica de la maquinaria del reloj:

Veamos el siguiente gráfico técnico extraído de Ediciones Planeta, que todo coleccionista conoce a la perfección y que tendrá en cuenta previo a la compra de un reloj de bolsillo de finales del siglo xix y principios del siglo xx, pues si bien puede cambiar su distribución no varía su contenido ni forma de funcionar en lo esencial.

 

1.5.17. Tapa de características

La tapa de características es la que nos informa en numerosas ocasiones de las máximas informaciones del reloj, sobre todo si se trata de relojes del siglo xix y xx, de los premios recibidos, reproducción de medallas obtenidas, inscripciones, lemas o dedicatorias singulares y otros.

No obstante, la tapa de características, entre otras, su principal función aparte de informar o dar a conocer lo que interesa al fabricante, es su principal utilidad la protección del movimiento de una forma segura.

La tapa de características según el caso y para tener que evitar abrir y cerrar constantemente, hace que existan, en función del caso, una o dos bocallaves para el sistema de cuerda o el cambio de hora en los relojes con sistema de remontuar a llave y en los de remontuar por la corona se sigue conservando sin bocallaves.

La tapa de características es puesta incluso en los relojes tipo cebolla de escape catalina desde el año 1750 hasta el año 1830, aproximadamente. Existen algunos trabajos excepcionales, como los del maestro Cabrier, en que fueron tapas en forma de un tapón de botella cilindro que se encastaban sobre la máquina, estando profusamente grabadas con información del maestro relojero y en materiales nobles.

La tapa de características, desde el año 1750 al año 1800 fue extraíble y se abría y cerraba en base a un muelle de hierro, disponiendo de hasta tres bocallaves según las funciones del reloj.

Del año 1830 al 1860, la tapa de características está sujeta, por lo general, mediante bisagra. A partir del año 1860 en adelante, los relojes podían incluso prescindir de esta bisagra, o no, e ir a presión o rosca; no obstante, cabe resaltar que por lo general siempre suele ser del mismo material que la caja.

Con ánimo de ahorrar costes, en algunos relojes de oro se observa que la placa de características no es de oro, sino con plaque de oro, siendo más competitivos en su venta y al no sufrir desgaste al estar protegido se conserva mejor este baño y nunca desaparece el oro, incluso algunos propietarios nunca lo supieron.

El constructor de relojes de bolsillo sabía que la única forma de perpetuar los premios obtenidos de su marca o la misma, sería el grabarlos en la tapa de características y es lo que se hizo, más insistentemente a partir de los años 1860 en adelante, ya que los papeles y cajas del reloj podían perderse, pero el reloj no, ya que este aunque cambiara de mano generación tras generación, la placa de características lo acompañaría con los éxitos y medallas del fabricante de por vida.

Gracias a la placa de características se han podido autentificar relojes, tal es el caso de los de bolsillo de la Patek Philippe, en que en su primera época sólo estaban firmados precisamente en la placa de características. Por ejemplo, el museo Cerralbo de Madrid tiene un modelo de este tipo de reloj ya que el propio marqués de Cerralbo fue poseedor de un espléndido Patek Philippe de oro.

1.5.18. Casamientos

Para conocer si han existido casamientos, palabra utilizada en relojería para definir que no es un reloj tal como lo manufacturaron, sino en el que además se han casado cajas con máquinas o esferas que no corresponden con su creación de origen.

Para poder localizar eso es importante tener experiencia, dado que en algunas ocasiones puede ser difícil el conocerlo.

Es importante estar ya experimentado y como coleccionista, o se han visto y acreditado muchos relojes o puede ser que se adquiera una pieza incorrecta pensando que es muy buena y más si esto es al inicio de la colección tengamos en cuenta que ser coleccionista no es sinónimo de experto.

Por suerte, estas piezas no son muy frecuentes y más si la misma se adquiere a un comerciante o bien a un brocanter o anticuario acreditados y serios, unido al correspondiente certificado de autenticidad que le será facilitado por todo profesional que se precie, sin usted pedirlo.

No obstante, en ocasiones pueden aparecer, por ejemplo, relojes del año 1750 con chichonera y caja auténtica, pero que la máquina es del año 1850, por lo que es un claro casamiento.

También ocurre con los relojes picarescos, que datan de los años 1900 a 1920, con una esfera decorada con motivo picaresco en la que se le ha practicado un orificio a través del cual, desde dentro sale un pene en movimiento que corresponde a la escena pintada en la esfera y se acciona cuando el reloj está en marcha, ya que este está soldado al movimiento del eje del volante a través de una platina y realiza movimientos por la esfera con las oscilaciones del volante. Estos relojes, de los que se ven muchos últimamente, suelen ser adaptaciones realizadas con más o menos tiempo, diferenciándose las de los años 1920 de las actuales, muy burdas, para cubrir la demanda de estas piezas por los que se inician en el coleccionismo de relojes de bolsillo que han oído que los relojes picarescos son muy buscados y los compran sin asesorarse.

Sin ir más lejos, en la ciudad de Porto, en Portugal, vimos hace poco, año 2003, en un comercio de relojes vitrinas repletas; incluso vimos cómo los adaptaban en la trastienda, sin ningún tipo de pudor, sacando la esfera antigua y poniendo la nueva, pintando en serie las escenas picarescas ya impresas en la propia esfera a través de un proceso de calcomanía y pintadas al óleo encima, mientras un mecánico relojero soldaba el soporte que accionaría el movimiento.

No obstante, como coleccionista lo mejor es deshacerse de esas piezas que si bien tienen su mercado, no son aceptadas por el verdadero coleccionista, pero que a la hora de comercializarlas se tiene que informar, ya que no son del interés del verdadero coleccionista, salvo excepciones como las seleccionadas en este libro.

También es importante en el coleccionismo aplicar siempre la lógica, usted sitúese siempre en la época del reloj, por ejemplo, en el puritanismo del año 1900 o 1910, en España o resto de Europa, ya que si hoy en día, en el 2004, un reloj con escena picaresca visible pocos se lo pondrían, ¡imagínese!, en 1830 menos, por lo que o la escena está escondida, o probablemente no sea muy ortodoxo el reloj, pues esta reflexión y otras son importante aplicarlas a todos los relojes antes de adquirirlos.

Los casamientos no significa que tengan que ser borrados del mapa, pueden hacerse y estos son recomendables si se dispone de una maquinaria de una marca y modelo determinado y se encarga a un cajista experto una caja de las mismas características que la original, eso es lo que definimos como un casamiento feliz o restauración adecuada, es decir, que las piezas se quieren y se ha hecho una réplica exacta; por tanto un bien a la relojería, recuperando una pieza siguiendo fielmente los cánones establecidos por su maestro en origen y no inventando ni improvisando, sino recuperando la realidad relojera del momento.

Siempre le tienen que informar en el caso de casamientos que sean adecuados, o no, por parte del vendedor.

 

1.5.19. Interior de la tapa  anterior  y posterior

Gracias a las acuñaciones, en estas tapas se afirman o desmienten autorías y épocas, el interior no desvela las intimidades del reloj. Es una gran fuente de suministro de noticias.

En el interior o reverso de la tapa anterior y posterior de los relojes de bolsillo, por lo general a partir del año 1830 y en adelante, encontramos una numeración que coincide siempre entre ambas tapas, incluso en ocasiones con la maquinaria o platina. De esto podemos encontrar excepciones y es que el número sólo lo ponga en una tapa o en las dos, o que en ocasiones no coincida o se diferencien en un número.

No obstante, es en estos reversos de las tapas en donde se encuentra la información necesaria para conocer autorías con las acuñaciones, ya que en el caso de ser oro o plata la fabricación de las mismas en base al escudito o marca puede ser de Francia, Alemania, Suiza y en base al mismo de un año o de otro, o incluso de un relojero u otro, o incluso de un cajista o bien otro; por lo general, suele coincidir la producción de la caja con la maquinaria en cuanto a la fecha de producción, pero como siempre que hablamos de un reloj, intervienen numerosas personas, por lo que puede ocurrir que la maquinaria sea de un año y, sin embargo, el cajista de otro año determinado.

¿Por qué? Pues porque, por ejemplo, la empresa que las manufacturaba encargó las cajas y tardó dos años en poner la máquina, y si eso es así y la diferencia es mínima no pasa nada, ahora bien, si la dife­rencia aumenta puede ocurrir que sea un «casa­miento» entre una caja y una máquina que si bien estéticamente queda bien, no corresponde a la época.

Existen diccionarios de marcas para conocer en base a la numeración, modelo y constructor, la fecha exacta de producción; a la vez que existen diccionarios de marcas en base a los distintos escudos que aparecen en las cajas de oro y plata que prestan un gran servicio al investigador y coleccionista.

En el caso de las acreditaciones en base a las marcas, estas no engañan y nos revelan falsificaciones, o bien por el contrario, nos autentifican autorías, como es en el caso de la ficha del reloj analizado auténtico de Losada, catalogado en este libro.

 

1.5.20. Material

El material es importante en relación a la maquinaria y las complicaciones de esta, es decir, si el reloj es un tourbillon, de por sí es caro, pero mucho más si es en platino, plata o en oro, así como de una marca reconocida, pues lógicamente, lo valoraremos mucho más.

Por otra parte, si es un sistema Roskopf, en base a la maquinaria es por fuerza un reloj económico, pero si el material es plata o bien oro pasa a ser una rareza, por lo que siempre será más caro ya que no abundan relojes Roskopf en plata ni en oro.

Ustedes se dan cuenta de que si comparamos relojes de las mismas características en cuanto a maquinaria y marca, así como el modelo, desde el más caro al más económico, obviamente el material del reloj si es oro de 18 quilates o plata de ley o platino, encarece el mismo.

Si hemos de comprar un reloj por material oro de 18 quilates o por complicación, siempre es mejor la complicación en una caja de hierro ferroso tourbillon que un escape de áncora en una caja de oro de 18 quilates, por lo que el material no es decisivo en la compra.

Se tiene que invertir más en la técnica del reloj y la investigación que en los materiales, pero si además acompaña el material a la complicación, pues obviamente siempre es mucho mejor.

Los materiales de las cajas o máquinas son muy importantes, por ejemplo, hemos catalogado relojes de bolsillo rusos para importantes casas de subastas, todos de madera, que para nosotros son incunables desde la maquinaria a la esfera y la caja, o bien, otros en los que sólo la caja es de madera y el resto de la maquinaria normal.

También ha ocurrido lo mismo con relojes de bolsillo, que todo él está fabricado en marfil, desde maquinaria a esfera y otros materiales, aunque lo más normal es la utilización de materiales más normales.

Si bien en las cajas la imaginación es libre y son de oro, plata, níquel, nielo, níquel y cromo, hierro ferroso, esmalte, concha de tortuga, hueso y otros, lo más normal es que la maquinaria sea de metal ya que aumenta la precisión del reloj.

 

1.5.21. Patente versus «Brevet o Pat

La patente corresponde siempre a un aporte acreditado en la relojería del país y, cómo no, mundial y reconocida por sus dirigentes, por lo que detrás de esta patente existe una amplia investigación y una obra, como mínimo, de maestría.

La patente significa que la investigación da como resultado una innovación tecnológica que se materializa si le conceden la patente al invento, y si le es concedida pasa a formar parte de la historia de la relojería mundial.

Estos relojes están patentados acompañados de la frase grabada: Brevet o Pat. y un número de patente a continuación que, por lo general, también suele acompañar una cruz hueca.

Una vez tengamos la numeración de esta patente, para conocer la autoría se mira en un libro de patentes y tendremos la autoría del maestro que lo registró.

De ahí la importancia de invertir en bibliografía especializada; una vez más, la información es poder y revaloriza más, si cabe, nuestras piezas, aunque no siempre sea posible encontrar la autoría a través del número de patente.

 

1.5.22. Grabados en platinas o puentes

En las platinas, caja o puentes o resto de la maquinaria, según el maestro relojero y sus deseos, se puede encontrar siempre la información complementaria que nos ampliará los antecedentes históricos del reloj.

En base a los grabados y decoraciones, también nos informara aún más, si cabe, de su procedencia. Como ven, en el reloj todo es importante para la evaluación final, dado que la suma de numerosos mensajes distribuidos en grabaciones sobre su maquinaria o caja nos permitirá ir descubriendo antecedentes, pero principalmente los grabados y acuñaciones nos dan la resultante final de la evaluación y catalogación precisa del reloj.

En ocasiones, si el reloj no dispone de placa de características utilizan los puentes para incluir mensajes, también depende de la época y el momento así como costumbres, pero en sí las grabaciones son usadas por el constructor para trans­mitir la información que revalorice la pieza y potencie la marca autogenerando publicidad.

Los puentes nunca dejan de sorprendernos, por eso el coleccionista siempre siente curiosidad por los mensajes escritos enviados desde el pasado al presente y que son de lo más variopinto, desde mensajes técnicos a sentimentales y otros.

Los relojeros solían trabajar con unos cajistas determinados, tal es el caso de insignes relojeros que trabajaban con grandes cajistas y que estos acuñaban los mensajes, de ahí que eso no deja de ser otra prueba de acreditación.

 

1.5.23. Calibre

El maestro relojero Sully, en el siglo xviii, año 1737, empieza a utilizar el término calibre para definir en base a unos parámetros previamente fijados la disposición de la maquinaria del reloj de tal forma que en base al calibre y sin necesidad de tenerlo delante podían conocer la distribución de sus mecanismos en el interior de la caja y la relación existente entre estos hablando con otros colegas.

También es utilizado el término calibre para definir la dimensión del movimiento por su diámetro, expresado este en líneas, es decir, una línea son 2,255 mm.

Existen calibres redondos de puentes, serpentines o radiantes, tres cuartos, de revólver, que rápidamente el que se inicia reconoce ya que los calibres se asocian o recuerdan al propio nombre que los define.

 

 

1.5.24. Escape

La datación histórica, entre otros aspectos, principalmente nos la da el tipo de escape que dispone el reloj en la maquinaria, unido al sistema de dar cuerda para el estado de marcha y en base a esos dos parámetros y a continuación estudiando el resto de los detalles, marcas y otros que se mencionan en este libro, podemos tener una fecha muy aproximada y certera de la manufacturación o construcción del reloj.

En relojería, como ven, es la suma de todo tipo de información lo que nos permite determinar una época, un estilo y otros datos de interés para la catalogación de la pieza; pero insistimos, el tipo de escape y sistema de cuerda son decisivos y determinantes.

El escape es el mecanismo ubicado entre el rodaje y el órgano regulador de la práctica totalidad de todos los relojes, y este tiene por función mantener las correspondientes oscilaciones del órgano regulador en el caso de relojes de bolsillo o pulsera, es decir, el volante; o en el caso de relojes de pie o sobremesa, el péndulo.

Existen cientos de escapes, pero aquí se resumen los esenciales ya que un coleccionista tendrá que conocer los mismos, independientemente de que sean del reloj de bolsillo como otros.

El «Diccionario profesional de relojería» de G.A. Berner, utilizado por numerosos expertos y futuros relojeros, clasifica a los escapes mecánicos de la siguiente forma: escapes de contacto permanente, escapes de retroceso, escapes de reposo, escapes libres, escape de rueda de encuentro o escape de varilla, escape de pirueta, escape de áncora de retroceso de las péndolas, escape de Graham, escape de cilindro, escapes de áncora suizos, escape de áncora inglés, escape de fiador o de gatillo, escape de clavijas, escape de golpe perdido, escape de fuerza constante, escape de retroceso, escapes eléctricos, escape eléctrico de Hipp y escape de lámina vibrante de Hipp.

A continuación detallamos, aunque el saber no ocupa lugar, los que como mínimo se tendrán que conocer por parte del coleccionista de relojes, si bien existen muchísimos más y que ya explicamos en estas mismas páginas con anterioridad:

 

– Áncora con retroceso

– Ancora libre

– Cilindro

– Duplex

– Clavijas

– Cronómetro:

– Catalina

– Gravedad

 

1.5.25. VOLANTES

 Veamos los volantes más utilizados en relojería (publicados por ANTIQUORUM):

 

 

1.5.26. OTRAS INDICACIONES

En numerosos relojes ya se indica su procedencia Made in England,         Swiss made, Made in Germany y otros, pero sin embargo, en otros miles no, por lo que en base a estilos, formas, escapes y otros parámetros, como son las marcas acuñadas, se tendrá que deducir y argumentar su origen.

Para poder extraer conclusiones, determinaremos procedencias, por ejemplo, las marcas de la caja definen su construcción, por ejemplo inglesa, por lo que el constructor razonablemente fuera del mismo país, Inglaterra, y el que producía la maquinaria, dependerá del estudio de la misma en cuanto a estilo, diseño y otras marcas o acusaciones que estén en la maquinaria del reloj, por ejemplo, en el puente del volante si pone fast-slow, en vez de advence-retard nos reafirma que definitivamente es inglés todo el reloj en sí.

Ahora bien, también puede ocurrir que una caja sea inglesa y una maquinaria suiza.

En ocasiones y en base al prestigio se pueden dar cita en un mismo reloj una gran marca, un gran cajista y un gran mecánico relojero, como es el caso de los relojes de bolsillo del maestro Losada.

 

 

 

 

 

 



Honorific Headman: Dr. José Daniel Barquero
Collection's International Adviser: D. Ignacio Barquero